Lula en Japón: una visita estratégica para diversificar el comercio exterior

Lula Japón

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arribó esta semana a Tokio para dar inicio a una visita oficial de cuatro días que tiene como objetivo principal ampliar el acceso de la carne vacuna brasileña al mercado del Japón, el tercer mayor importador mundial de carne. Esta misión diplomática, que incluye encuentros con el emperador Naruhito, la emperatriz Masako y el primer ministro japonés Shigeru Ishiba, también apunta a reforzar la cooperación bilateral en materia de inversión, seguridad y sostenibilidad.

Uno de los puntos centrales de la visita de Lula es negociar el levantamiento de las restricciones sanitarias que impiden actualmente el ingreso de carne vacuna brasileña al exigente mercado japonés. Para ello, el gobierno de Brasil busca que Tokio envíe una misión técnica para inspeccionar las condiciones de producción y trazabilidad en el país sudamericano.

La apertura del mercado nipón representaría una enorme oportunidad para los exportadores brasileños, en un contexto en el que China, su principal socio comercial, ha reducido la demanda y Estados Unidos impone tarifas más restrictivas a productos del exterior, incluidas las importaciones de acero.

Brasil ha incrementado su dependencia comercial con China en los últimos años, lo que genera vulnerabilidades frente a cambios en el escenario internacional. La economista Karina Calandrin, del instituto Ibmec de São Paulo, advierte que esta concentración comercial “coloca a Brasil en una posición de riesgo». La posibilidad de ingresar al mercado japonés forma parte de una estrategia más amplia para diversificar destinos y estabilizar los ingresos por exportaciones.

Según datos oficiales, el comercio entre Brasil y Japón alcanzó en 2024 los USD 11.000 millones, con un superávit para Brasil de USD 148 millones. Aunque Japón fue el tercer mayor socio comercial brasileño en Asia, ocupa el puesto 11 a nivel global. La meta del gobierno de Lula es escalar posiciones mediante la apertura de nuevos mercados, no solo para carne, sino también para productos industriales como aeronaves y biocombustibles.

Durante la reunión bilateral del miércoles con el primer ministro Ishiba, ambos mandatarios debatirán un «plan de acción» para fortalecer la cooperación en diversas áreas, incluyendo inversión, seguridad alimentaria y tecnologías verdes. Uno de los ejes clave será el desarrollo conjunto de biocombustibles, con vistas a la COP30 que se realizará en la Amazonia brasileña en noviembre de este año.

La producción de energías renovables es un pilar fundamental en la estrategia de Lula para reposicionar a Brasil como líder en sostenibilidad y cambio climático. En ese marco, Japón representa un aliado estratégico para inversiones en infraestructura, investigación y tecnología aplicada al agro y la energía.

La visita de Lula se da en un contexto de creciente proteccionismo a nivel mundial. El propio presidente brasileño cuestionó la política comercial de Estados Unidos: «Todos los que hablaban de libre comercio ahora practican el proteccionismo», declaró antes de su partida. La administración de Donald Trump ha impuesto tarifas del 20% sobre importaciones chinas, y también afectó a Brasil, segundo exportador de acero a EE.UU.

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Este entorno adverso ha llevado a Brasil a reforzar sus vínculos con socios como Japón, en el marco de una diplomacia comercial que busca garantizar estabilidad y previsibilidad para los sectores productivos.

Uno de los aspectos simbólicos más significativos de la visita es el homenaje que Lula rindió a la comunidad japonesa en Brasil, la más numerosa fuera de Japón. En 2024, el gobierno brasileño emitió una disculpa histórica por la persecución sufrida por inmigrantes japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, cuando miles fueron desplazados, encarcelados o discriminados.

El propio Lula declaró que «una disculpa es lo mínimo que podemos hacer para reconocer nuestros errores del pasado». Esta actitud fue muy bien recibida por la sociedad japonesa y fortalece los lazos históricos entre ambas naciones, que en 2025 celebran el 130º aniversario de relaciones diplomáticas.

La comitiva brasileña está integrada por once ministros, líderes legislativos y más de 100 empresarios, que participarán del Foro Económico Brasil-Japón. Este encuentro se centrará en identificar oportunidades concretas de inversión, exportaciones y colaboración tecnológica. Lula también se reunirá con el emperador Naruhito y la emperatriz Masako en el Palacio Imperial del Japón, donde será agasajado con una cena de Estado.

El objetivo de estas actividades es reforzar la visión de Brasil como un socio confiable, estable y comprometido con las reglas del orden internacional. En tiempos de tensiones entre las grandes potencias, Japón valora la posibilidad de fortalecer sus vínculos con países del Sur Global como Brasil.

Tras su visita a Japón, Lula continuará su gira asiática con una escala en Vietnam, donde buscará avanzar en una asociación estratégica con otro de los mercados emergentes clave del sudeste asiático. Allí se reunirá con el primer ministro Pham Minh Chinh y con el presidente Luong Cuong, con quienes debatirá temas de comercio, inversión y cooperación en agricultura, ciencia y tecnología.

El viaje de Lula a Asia representa una acción concreta para abrir nuevos mercados a la carne vacuna brasileña, en un escenario global signado por el proteccionismo y la incertidumbre. Al mismo tiempo, consolida una estrategia de diversificación comercial y fortalecimiento de alianzas internacionales que posicionen a Brasil como un actor clave del comercio global. Con una diplomacia activa y una agenda económica pragmática, Lula busca renovar el protagonismo brasileño en Asia y ofrecer nuevas oportunidades a su sector productivo.

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