El Banco Mundial (BM) ha revisado al alza su previsión de crecimiento para Vietnam en 2025, situándola en un 6.8%, un incremento de 0.2 puntos porcentuales respecto a su estimación anterior en enero. Sin embargo, este pronóstico sigue por debajo del ambicioso objetivo gubernamental del 8%. Para 2026, la proyección también ha sido ajustada al alza, alcanzando el 6.5%.
El ajuste en la estimación fue publicado en el informe «Taking Stock: Electrifying Journeys – E-mobility Transition in Vietnam», la última actualización económica del BM sobre el país, con un enfoque en la descarbonización del transporte vial. A pesar de que la recuperación de las exportaciones tecnológicas impulsó el crecimiento del 7.09% en 2024, el Banco Mundial advierte que este dinamismo podría desacelerarse en 2025.
Mariam Sherman, directora del BM para Vietnam, Camboya y Laos, destacó que si bien las perspectivas siguen siendo positivas, las incertidumbres globales podrían afectar la economía vietnamita. En este contexto, el fortalecimiento de la demanda interna y del sector servicios en Vietnam será clave para mantener la estabilidad y el crecimiento.
Sherman subrayó que, dado el riesgo del entorno externo, la recuperación del sector inmobiliario y la expansión de la inversión pública de calidad pueden desempeñar un papel fundamental en la consolidación de la economía. “Crear un entorno favorable para los negocios y fomentar el consumo privado será clave para garantizar un futuro económico sostenible en Vietnam”, afirmó.
La electrificación del transporte como prioridad
El informe del BM también destaca la transición de Vietnam hacia los vehículos eléctricos (EV) como un paso crucial para reducir la contaminación del aire y avanzar en la descarbonización del transporte. Esta iniciativa se enmarca dentro del compromiso del país de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050, anunciado en la conferencia COP26 en 2021.
Para cumplir con este objetivo, en 2022 el primer ministro Phạm Minh Chính aprobó la Decisión 876, que establece metas específicas para la adopción de la electromovilidad en el sector del transporte. Según esta política, para 2030, el 50% de los vehículos urbanos y el 100% de los autobuses y taxis deberán funcionar con electricidad o fuentes de energía limpia. Para 2050, se espera que todos los vehículos en las carreteras vietnamitas sean eléctricos.
La economista del BM, Chiara Rogate, destacó la importancia de los vehículos de dos ruedas en esta transición. Actualmente, los motociclos eléctricos representan solo el 11% del parque vehicular total, pero su adopción acelerada podría tener un impacto significativo. Según las proyecciones del BM, hasta 2035 la mayor parte del crecimiento en ventas de vehículos provendrá del sector de dos ruedas, lo que resalta la necesidad de impulsar su electrificación.
Para facilitar la adopción masiva de motocicletas eléctricas, el BM recomienda que el gobierno implemente estándares de seguridad más estrictos, promueva el uso de baterías de alto rendimiento, expanda la red de estaciones de carga y de intercambio de baterías, y ofrezca opciones de financiamiento asequibles.
El informe señala que Vietnam debe prepararse para el crecimiento de la demanda energética que traerá la transición a los vehículos eléctricos. Para ello, se requiere el desarrollo de una infraestructura de carga rápida en la próxima década. Se estima que esta transformación podría reducir las emisiones netas de carbono del país en 2.2 millones de toneladas para 2050 y generar hasta 6.5 millones de empleos, especialmente en los sectores de fabricación de baterías e infraestructura de carga.
El gobierno vietnamita también deberá mejorar sus mecanismos de seguimiento y registro de motocicletas en los niveles provincial y municipal para evaluar con precisión la electrificación del parque vehicular y desarrollar estrategias más eficaces.
Con el crecimiento económico en ascenso y un enfoque cada vez más claro en la sostenibilidad, Vietnam busca consolidarse como un líder en la transición energética en el sudeste asiático, al tiempo que enfrenta los desafíos de un entorno global incierto.













