El Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo el martes su previsión de crecimiento para Japón en 2024, situándola en un 0,3 %, lo que representa una baja de 0,4 puntos porcentuales en comparación con su estimación de hace tres meses. La revisión refleja una serie de factores negativos que afectan a la economía japonesa, incluyendo interrupciones temporales en el suministro de automóviles y la disminución de factores únicos que impulsaron el crecimiento en 2023, como el auge del turismo.
Esta nueva previsión del FMI, publicada en su informe Perspectivas de la Economía Mundial, es la más baja para Japón desde 2020, año en que la economía del país sufrió una contracción significativa debido a la pandemia de COVID-19. Además de las interrupciones en la cadena de suministro causadas por un escándalo de seguridad que afectó a una subsidiaria de Toyota Motor Corp., el FMI señaló que el crecimiento de Japón se ha visto lastrado por el debilitamiento de algunos impulsos económicos que fueron determinantes el año pasado.
Japón, que atraviesa actualmente una campaña electoral general en la que la economía es uno de los temas centrales, enfrenta un importante desafío en su esfuerzo por revitalizar su crecimiento económico. La caída del pronóstico de crecimiento para 2024 coloca a Japón en una situación más vulnerable en comparación con otras economías avanzadas, que no experimentaron recortes tan pronunciados en las proyecciones del FMI.
A pesar de la revisión a la baja, el FMI proyecta una recuperación moderada en 2025, con un crecimiento del 1,1 %, un 0,1 % más de lo estimado en julio. Este aumento se atribuye a las expectativas de que los incrementos salariales y el consumo impulsarán la actividad económica en el mediano plazo.
El informe global del FMI no mostró grandes cambios en su perspectiva general de crecimiento para el mundo, manteniendo la previsión de una expansión económica del 3,2 % tanto para este año como para 2025, con una ligera revisión a la baja de 0,1 puntos porcentuales en el pronóstico para 2025. No obstante, el escenario económico mundial sigue siendo incierto, especialmente en medio de la lucha contra la inflación y las tensiones geopolíticas.
Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, afirmó durante una conferencia de prensa que la «batalla contra la inflación está casi ganada», pero advirtió que los riesgos ahora están «inclinados hacia la baja». Entre estos riesgos mencionó el creciente proteccionismo en varios países, que han adoptado políticas comerciales enfocadas en proteger a sus trabajadores e industrias locales. Aunque estas políticas pueden generar beneficios a corto plazo, Gourinchas alertó que a menudo conducen a represalias comerciales y a una reducción en los estándares de vida.
A nivel global, el informe destaca que las economías emergentes de Asia están experimentando un crecimiento robusto gracias a la fuerte demanda de semiconductores y productos electrónicos, a pesar de los conflictos y tensiones en regiones como Oriente Medio y África subsahariana. Sin embargo, el FMI también advirtió sobre señales de fragmentación geoeconómica, con un aumento del comercio dentro de bloques geopolíticos en lugar de entre ellos, lo que podría afectar el panorama comercial a largo plazo.
En cuanto a otras grandes economías, el FMI revisó al alza su pronóstico de crecimiento para Estados Unidos, elevándolo al 2,8 % en 2024, respaldado por un sólido gasto de los consumidores y mayores inversiones de capital. No obstante, se espera que el crecimiento disminuya al 2,2 % en 2025. Esta cifra, sin embargo, es 0,3 puntos más alta que la previsión realizada en julio, lo que sugiere un panorama más optimista para la economía estadounidense en el mediano plazo.
Por otro lado, la proyección de crecimiento para China en 2024 se mantuvo en 4,5 %, aunque el pronóstico para este año fue revisado a la baja, quedando en 4,8 % debido a la continua debilidad en la confianza de los consumidores y los problemas en el sector inmobiliario, que ha sido uno de los principales lastres para la economía china en los últimos meses.
En cuanto a Europa, el FMI revisó ligeramente a la baja sus expectativas de crecimiento para la zona euro en 2024, dejándolas en un 0,8 %. La desaceleración en el sector manufacturero de Alemania, la mayor economía de la región, fue uno de los principales factores detrás de esta disminución. Para 2025, se espera que el crecimiento en la eurozona alcance el 1,2 %, aunque esta cifra también fue revisada a la baja en 0,3 puntos porcentuales.













