Sin pánico en las estaciones de servicio: cómo Australia amortigua la nueva escalada del petróleo

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El crudo subió más de un 10 por ciento tras la reanudación de los combates entre Estados Unidos e Irán y el bloqueo naval del Estrecho de Ormuz. Pero los expertos australianos anticipan un impacto más moderado que en marzo, gracias a las reservas de petróleo de la AIE, los acuerdos de suministro con Singapur y Malasia y los protocolos federales de seguridad energética.

Los automovilistas australianos vuelven a mirar con ansiedad los carteles de precios de las estaciones de servicio. Con Irán y Estados Unidos intercambiando fuego y el crudo escalando más de un 10 por ciento en los últimos días, la pregunta es cuánto tardará la tensión en el Estrecho de Ormuz en trasladarse al surtidor. Estados Unidos, además, reanudó su bloqueo naval del estrecho, aunque el presidente Donald Trump dio marcha atrás con su plan de cobrar una tarifa del 20 por ciento al transporte marítimo.

La respuesta de los especialistas en cadenas de suministro, sin embargo, es de calma relativa: la reacción en el surtidor será más «moderada» que la del shock inicial de marzo.

Los amortiguadores que no existían en marzo

«Siempre hay motivo de preocupación cuando escuchamos este tipo de novedades», reconoció Daniel Prior, profesor asociado de la Universidad de Nueva Gales del Sur y director fundador del Supply Chain Sustainment Research Group. «La diferencia es que ahora hay una serie de cosas en marcha que hacen que la severidad del problema sea algo más moderada de lo que habría sido».

Prior enumeró esos amortiguadores: en marzo, la Agencia Internacional de Energía y sus 32 países miembros acordaron liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, una cifra sin precedentes; Australia firmó acuerdos con países como Singapur y Malasia para reforzar su abastecimiento; se reconfiguraron las rutas de origen del petróleo que llega al país; y el gobierno federal activó sus protocolos nacionales de seguridad petrolera.

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Los automovilistas australianos vuelven a mirar con ansiedad los carteles de precios de las estaciones de servicio.

El crudo tocó su pico en abril, en torno a los 113 dólares por barril, y las estimaciones actuales contemplan un regreso a los 110. «Pero con esos amortiguadores, podría no ser el caso: sería más bien un escenario de peor caso», matizó Prior.

Kannan Govindan, director del Centro de Operaciones Sustentables y Cadenas de Suministro Resilientes de la Universidad de Adelaida, coincidió en que el abastecimiento solo se vería afectado si la disrupción se prolonga. «Los precios podrían saltar, pero hay que esperar un poco. Quizás sea demasiado pronto para reaccionar», señaló.

La suba segura no viene de Ormuz, sino del impuesto

Lo único garantizado es un salto de al menos 16 centavos por litro en las próximas semanas, cuando el 2 de agosto expire el recorte del impuesto a los combustibles, lo que llevará el precio promedio de unos 1,70 dólares australianos por litro a la zona de los 2 dólares.

El gobierno federal había reducido a la mitad ese impuesto en marzo, para amortiguar la escalada de precios tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán y la disrupción del tránsito por Ormuz. En junio, la rebaja se extendió un mes más pero recortada: de 32 a 16 centavos por litro, con vencimiento definitivo el 2 de agosto. El primer ministro Anthony Albanese, de todos modos, no descartó una nueva prórroga.

En materia de abastecimiento, Australia se encuentra en la etapa 2 de su Plan Nacional de Seguridad de Combustibles. Según los últimos datos oficiales, al 7 de julio el país contaba con reservas para 41 días de nafta, 37 de diésel y 33 de combustible de aviación. Tras seis meses de conflicto, resumió Prior, los australianos ya se acostumbraron: «No esperaría el mismo grado de pánico que a principios de año».

 

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Co-fundador de Reporte Asia.