El secretario de Defensa de EE.UU. reprochó a varios aliados su negativa a respaldar la operación contra Irán y exigió una «OTAN 3.0» con capacidades militares reales. Washington evaluará durante seis meses su despliegue en el continente.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó duras críticas contra varios miembros de la OTAN durante la reunión de ministros de Defensa de la alianza en Bruselas, al cuestionar tanto el nivel de gasto militar de algunos socios como su falta de respaldo a Washington en la guerra con Irán. En el mismo encuentro, anunció una revisión de seis meses sobre la presencia de fuerzas estadounidenses en Europa.
«Un tigre de papel»
«Durante demasiado tiempo, la OTAN ha sido un tigre de papel y una calle de sentido único. Se acabó», afirmó Hegseth ante los representantes de los 32 países de la alianza, reunidos en la sede de Bruselas. El funcionario calificó la evaluación que se viene como un proceso en el que «algunos países fracasarán y otros la superarán con creces».
Hegseth fue particularmente duro con los aliados que, según dijo, no respaldaron a Estados Unidos en el frente iraní. Sostuvo que varios países negaron de forma «vergonzosa» el acceso a su territorio, el establecimiento de bases y los sobrevuelos necesarios para la operación. «Estos aliados pusieron en riesgo a los hijos e hijas de Estados Unidos, a nuestros hijos e hijas, al negarles el acceso, el establecimiento de bases y los sobrevuelos previsibles que nunca debieron estar en entredicho», sostuvo.
El planteo se da semanas después de que Washington notificara a sus socios que dejaría de garantizar el suministro de ciertos buques de guerra y aeronaves en caso de que alguno de ellos fuera atacado, una decisión que llevó a los países europeos y a Canadá a buscar alternativas para cubrir ese vacío.
Hacia una «OTAN 3.0»
Hegseth reclamó una renovación profunda de la alianza para transformarla en lo que llamó «OTAN 3.0», una versión capaz de disuadir cualquier amenaza con capacidades militares concretas. «Es el reconocimiento, tras la Guerra Fría, de que necesita volver a ser una alianza militar de línea dura que posea capacidades militares reales capaces de disuadir aquí mismo en el continente y de liderar la defensa convencional de Europa», explicó.
Como parte de esa estrategia, anunció que Estados Unidos invertirá 1,5 billones de dólares en su propia defensa durante 2027, en lo que describió como un mensaje al mundo sobre la construcción de un «arsenal de libertad» que, según remarcó, «protege ante todo a Estados Unidos y sus intereses, pero también refuerza la fortaleza de la OTAN y de nuestros aliados». Insistió en que los socios europeos deben «estar dispuestos a plantar cara y hacer algo contundente» para defender su propio continente.
Revisión de fuerzas y trasfondo estratégico
El comandante supremo aliado de la OTAN, el general estadounidense Alexus G. Grynkewich, trabaja en planes de contingencia para la defensa europea desde que Washington advirtiera, el 3 de junio, que en caso de crisis dejaría de aportar un portaaviones, buques de apoyo, aviones de reabastecimiento en vuelo y decenas de aviones de combate, entre otros recursos.
La administración Trump sostiene que necesita capacidad para planificar dos conflictos simultáneos y busca liberar recursos militares ante un eventual conflicto con China en la región del Indo-Pacífico.
En el plano formal, el artículo 5 del tratado fundacional de la OTAN establece que un ataque contra un miembro se considera un ataque contra todos, aunque no obliga a una respuesta militar automática. Estados Unidos, que cuenta con las fuerzas armadas más grandes de la alianza, no tiene previsto retirar sus armas nucleares desplegadas en Europa, consideradas clave para la disuasión del bloque.
Periodista con sede en Brasil, experto en Relaciones Internacionales.













