Manuel Gonzalo, economista especializado en India y sistemas de innovación comparado, analiza el reposicionamiento asiático, la relación de América Latina con los BRICS y los desafíos estructurales que separan a la región del dinamismo asiático.
Manuel Gonzalo es economista con más de veinte años de experiencia en investigación, formación y asistencia técnica a gobiernos, organismos internacionales, empresas y think tanks. Licenciado en Economía magna cum laude por la UBA, magíster en Economía y Desarrollo Industrial por la UNGS y doctor en Economía de la Industria y la Tecnología por la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), su trabajo se centra en los sistemas productivos, de innovación y emprendimiento, el desarrollo comparado y las políticas de ciencia, tecnología e innovación, con foco especial en India, Asia y América Latina. Co-coordina el Grupo de Trabajo sobre India del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y es autor del libro India desde América Latina.
ReporteAsia lo entrevistó en un momento de alta tensión geopolítica global, con la guerra comercial entre Estados Unidos y China reconfigurando el tablero asiático y América Latina buscando definir su lugar en ese nuevo orden.
En su investigación sobre India, usted trabaja el concepto de «periferización y re-emergencia» de las grandes economías asiáticas. ¿Cómo lee ese proceso hoy, en un contexto de guerra comercial entre Estados Unidos y China y con India posicionándose como potencia del Sur Global?
Sí, los indicadores de crecimiento indican, a groso modo, que luego de las independencias asiáticas, paulatinamente el crecimiento de sus economías se va acelerando, particularmente a partir de los 80s y entrado este siglo. También hay una reconstitución de capacidades industriales y científicas, estado y músculo empresarial que se da.
Luego, lo que está sucediendo hoy creo que es claro que tiene que ver con el resurgimiento asiático, particularmente de China como alternativa al liderazgo de EUA. Podemos discutirlo pero podríamos decir que EUA miró un poco tarde a Asia, lo dicen sus propios analistas. Con el marco del Indo Pacífico, EUA intenta aproximarse a la región pero me parece que termina con poca zanahoria y los tarifazos funcionan más como garrote. No sé si esta estrategia va a ser muy provechosa en Asia. De hoy, lo que sí afecta de sobremanera e Asia es la suba del petróleo, eso le pega directo sobre el sector externo (dólares) e interno (inflación).
Sigo entendiendo que por el momento que el dólar y su complejo industrial militar siguen siendo aspectos de fortaleza de EUA, pero por peso específico demográfico el futuro está en Asia, como incluso lo reconoce la Casa Blanca.
Usted ha señalado que dos tercios de las exportaciones argentinas a India son aceites vegetales y legumbres. ¿Cuánto margen real existe para sofisticar esa pauta exportadora, o seguimos condenados a ser proveedores de commodities para Asia?
Si bien me gustaría que Argentina tenga una estructura exportadora más diversificada y compleja, no diría que sea una «condena». Las exportaciones agroindustriales le permitieron a Brasil tener una buena situación externa y para nosotros también son importantes. Prebisch, por ejemplo, nunca fue anti-exportaciones. Lo que es real es que al ser muy concentradas tenés riesgos por la volatilidad precio – o por una mala cosecha – como nos ha pasado ya.
La oferta se puede diversificar, hoy aparece la energía en volumen, y después para complejizar tanto en actores como en complejidad necesitás esfuerzos institucionales y empresariales más fuertes, instalar centros de venta allá, sostener misiones y sedes de empresas en Asia. No parecería que Argentina esté yendo por ahí.
En su análisis sobre el 5G en India y Brasil publicó que la disputa Huawei-Estados Unidos tiene implicancias directas para el Sur Global. ¿Qué lecciones extrae de cómo cada uno de esos países navegó esa presión tecnológica y geopolítica, y qué puede aprender Argentina de esas experiencias?
Lo que veíamos en cuando analizamos la difusión del 5G es lo que ve la mayoría de los analistas, un fuerte despliegue tecnológico, presión y disputa entre EUA y China (y sus socios y proveedores) por entrar en las redes de todo el mundo. A decir verdad, no es entrar porque ya buena parte de las redes de 3G o 4G tienen equipos Huawei por ejemplo.

El punto ahí es que en el sur global no quedaron capacidades significativas como para tener una aspiración más autónoma o soberana en términos de infraestructura de red, las principales empresas son de EUA, Chinas, nórdicas y alguna europea.
Ahí la idea que exploramos es adoptar una política híbrida, con controles de seguridad pero abriendo las puertas a los diferentes proveedores, habría que seguir estudiándola…
Usted co-coordina el Grupo de Trabajo sobre India del CARI y ha estudiado la política exterior india desde el no-alineamiento hasta el multi-alineamiento. ¿Cómo afecta la doctrina Modi al vínculo con América Latina, y cuánta atención le presta Nueva Delhi realmente a esta región?
Me parece que ha crecido la atención que India le presta a la región, se han abierto embajadas en Paraguay. Se va a avanzar en Bolivia y Uruguay… Vino Modi a la reunión de los BRICS y pasó por Argentina, antes estuvo Jaishankar… Después, India tiene un círculo más próximo de intereses: dentro del propio subcontinente con sus vecinos, EUA, y los países árabes y África, Rusia y los BRICS.
En este contexto tan «fragmentado» y con el precio del petróleo arriba, la región vuelve a ser interesante en términos energéticos para la India.
Su libro «India desde América Latina» aborda la construcción del Estado indio y el crecimiento impulsado por la demanda. ¿Qué elementos de ese modelo son transferibles a economías latinoamericanas como Argentina o Brasil, y cuáles son específicos del contexto indio?
Las principales similitudes están principalmente entre India y Brasil. Población importante, fuertes asimetrías sociales, experiencias coloniales fuertes… y hoy las mayores economías de Asia del Sur y América del Sur. La industrialización tardía india y brasileña también tiene similitudes: principalmente orientadas a la sustitución de importaciones hacia el mercado interno y sus problemas de sector externo.
En el caso de la India, hubo una apuesta mayor por la ciencia. En eso también hay una diferencia entre la colonización portuguesas, que bloqueo el acceso a la educación de manera general, y la inglesa, que si bien también restringió, permitió que determinados grupos de la sociedad India se formen en Inglaterra (por ejemplo, Nehru y Gandhi). También el manejo de la deuda externa fue más cuidado en India.
Después India tiene cosas muy únicas: 1.400 millones de personas, el hinduismo, su dimensión territorial, su ubicación hoy en Asia.
Usted ha investigado los sistemas nacionales de innovación de India y Brasil en perspectiva comparada. ¿Cuál es la brecha más crítica entre los sistemas de innovación latinoamericanos y los asiáticos, y qué tipo de política pública podría acortarla?
Como en lo anterior, hay una serie de similitudes entre India y Brasil, y el Asia en desarrollo y América Latina, que tiene que ver con la heterogeneidad estructural: sectores o segmentos insertos, competitivos y con capacidades y otros muy rezagados, inclusive pre-capitalistas.
Después una diferencia central es la dinámica económica: Asia crece fuerte y América Latina crece poco, eso es central. Estar en una región dinámica ayuda mucho, dinamiza tus exportaciones, se internacionalizan tus empresas.
Al mismo tiempo vale marcar que «Asia is not a country», digamos… No es lo mismo Japón que India, Vietnam que Indonesia o corea del Sur, a su manera, Asia también tiene marcadas diferencias.
Del caso de la India, podemos aprender que hay que sostener la inversión en ciencia en proyectos de largo plazo, de ahí las capacidades de la India en materia nuclear, espacial, farma, defensa.
Luego, el desafío para ambas regiones es lograr mayor imbricación entre ciencia, tecnología y capacidades productivas.
India invierte aproximadamente el 8% de su PIB en infraestructura mientras América Latina no llega al 4% en promedio. ¿Es esa brecha infraestructural la que mejor explica las diferencias de desarrollo entre ambas regiones, o hay factores más determinantes?
Parece que estuvieron haciendo la tarea y leyendo algunas cosas jaja… Muy buenas las preguntas la verdad. Sí ese es uno de los temas centrales, me parece que varios países de Asia después de sufrir distintos cuellos de botella han aumentado el gasto en infraestructura. También las escalas asiáticas lo demandan.
América Latina en general hoy debe estar debajo del 3% de gasto de su producto en infraestructura, Argentina menos del 1%. Es impensado desde mi punto de vista el desarrollo sin infraestructura. Al mismo tiempo, es extraño, parte de los propios bloqueos de nuestras sociedades, porque la verdad la infraestructura bien pensada beneficia a buena parte de la sociedad, empresas, trabajadores, las regiones…
En el marco de los BRICS ampliados, ¿cómo evalúa la capacidad de América Latina —y particularmente Argentina— de articular una agenda propia dentro del bloque, sin quedar subsumida en las lógicas de China o India?
Los BRICS hoy por hoy no me parece que sean un grupo cerrado que determina la política externa de los países que lo integran. Es un grupo bastante abierto en el cual los países coinciden en muchas cosas pero en otras no. Eso es parte de los aspectos positivos y también lo que le quita algo de fuerza al bloque… No me parece que participar del bloque nos limite ni nos deje atados a uno u a otro país. Igualmente, por ahora no estamos… A mi modo de ver es una oportunidad perdida de estar en una agenda amplia con países con necesidades y discusiones similares.
Mirando su agenda de investigación, que cruza sistemas de innovación, desarrollo comparado y geopolítica asiática: ¿cuál es la pregunta que hoy le parece más urgente responder para que América Latina pueda relacionarse con Asia en términos menos asimétricos?
Me parece que si hoy Asia demanda energía, alimentos y minerales, tenemos que aprovechar eso pero con una estrategia ambiciosa de agregación de valor en la región.
Entonces, deberíamos responder cómo tomamos las oportunidades del contexto geopolítico/económico pensando en la agregación de conocimiento, infraestructura y segmentos industriales domésticos. Cómo aprovechar las oportunidades asiáticas potenciando las capacidades domésticas, no perdiendo las mismas…
Co-fundador de ReporteAsia.













