El fin de la era Orbán: Magyar y el partido Tisza ganan las elecciones en Hungría

Magyar

Hungría vivió el domingo 12 de abril un terremoto político histórico. Viktor Orbán concedió la derrota en las elecciones parlamentarias, poniendo fin a 16 años en el poder. En un discurso ante la sede de su partido Fidesz, reconoció que el resultado fue claro y felicitó a Péter Magyar, líder del partido opositor Tisza, por su victoria.

La jornada estuvo marcada por la mayor participación desde la caída del comunismo en Hungría. Con casi el 90% de los votos contabilizados, Tisza se encaminaba a asegurar una supermayoría de más de dos tercios de los 199 escaños del parlamento, lo que le daría poder para enmendar la Constitución.

Magyar emergió como figura central de la oposición tras un escándalo que sacudió al gobierno. En febrero de 2024 se reveló que la expresidenta Katalin Novák había concedido un indulto a un criminal involucrado en un caso de pedofilia, lo que derivó en su renuncia y en la de la exministra de Justicia Judit Varga, exesposa de Magyar. Ese quiebre lo llevó a denunciar la corrupción del oficialismo y fundar su propio partido. En las elecciones europeas de 2024, Tisza obtuvo el 30% de los votos, el mayor porcentaje logrado por un partido distinto a Fidesz desde 2006.

Magyar prometió reintegrar a Hungría en el sistema judicial de la Unión Europea y reafirmó el compromiso del país con la OTAN, con viajes planificados a Polonia, Viena y Bruselas como sus primeras visitas como premier. Los mercados reaccionaron positivamente: la bolsa húngara marcó un récord tras conocerse la victoria opositora.

El peso geopolítico del cambio

El resultado reordena el mapa europeo de forma significativa. Durante años, Orbán cultivó relaciones estrechas con Moscú y Pekín, y mantuvo vínculos privilegiados con el entorno político de Donald Trump, convirtiéndose en pieza clave del movimiento soberanista global. Su estrategia de bloqueo sistemático en la UE ralentizó decisiones clave, desde sanciones contra Rusia hasta ayudas financieras a Ucrania.

Con China, el cambio también tendrá consecuencias. Entre los votantes de Tisza, el 67% apoyaría medidas para limitar la inversión china en Hungría, frente al 35% entre los votantes de Fidesz, lo que anticipa una relación más cautelosa con Pekín. Analistas advierten que el Kremlin podría trabajar activamente para debilitar al nuevo gobierno húngaro, aunque Rusia mantiene aliados en Europa, particularmente en la Eslovaquia de Robert Fico.

Para Asia —y para los actores que monitorean el equilibrio de poder en Europa— Budapest deja de ser el flanco blando del bloque occidental.

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Colaboradora, especialista en Comunicación & Relaciones Internacionales.