Michael Baden afirma que las evidencias apuntan a estrangulamiento y no a ahorcamiento suicida, casi siete años después del fallecimiento de Jeffrey Epstein, financiero acusado de tráfico sexual.
El doctor Michael Baden, prestigioso patólogo forense que estuvo presente como observador en la autopsia del financiero estadounidense Jeffrey Epstein, solicitó públicamente que se reabra la investigación sobre la muerte del controvertido magnate, expresando serias dudas sobre la conclusión oficial que la catalogó como suicidio por ahorcamiento en 2019.
Baden, quien fuera médico forense jefe de la ciudad de Nueva York y cuenta con cinco décadas de experiencia revisando informes post mortem de muertes en prisiones, declaró al medio británico The Telegraph que no está convencido por la determinación realizada por la Oficina del Médico Forense de Nueva York.
«Mi opinión es que su muerte fue causada con mayor probabilidad por presión de estrangulamiento que por ahorcamiento», afirmó el especialista, casi siete años después de que Epstein fuera encontrado sin vida en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Manhattan el 10 de agosto de 2019.
Cuestionamientos técnicos sobre la autopsia
El doctor Baden, quien fue contratado por el patrimonio de Epstein para observar la autopsia, explicó que inicialmente coincidió con los médicos forenses oficiales en que se necesitaban estudios adicionales para determinar con certeza la causa y manera de la muerte.
Según el patólogo, tras la autopsia se emitió un certificado de defunción provisional a la espera de una investigación más profunda. Sin embargo, cinco días después, esa conclusión fue supuestamente «anulada» por la doctora Barbara Sampson, entonces médica forense jefe de Nueva York, quien dictaminó que Epstein murió por ahorcamiento y que la muerte fue catalogada como suicidio.
Lo que genera controversia, según Baden, es que la doctora Sampson no estuvo presente durante la autopsia, pese a lo cual modificó la conclusión preliminar.
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Evidencia forense controversial: tres fracturas en el cuello
Uno de los puntos más contenciosos del caso son las fracturas encontradas en el cuello de Epstein. Según la autopsia oficial, se identificaron tres fracturas distintas: una en el hueso hioides izquierdo y una en la cartílago tiroides del lado derecho, y otra en el lado izquierdo.
Baden, de 92 años, enfatizó que en sus 50 años de experiencia revisando informes post mortem de muertes en prisiones estatales y locales de Nueva York, nunca había visto un suicidio por ahorcamiento con tres fracturas en el cuello.
«Esas tres fracturas son extremadamente inusuales en un suicidio por ahorcamiento y podrían ocurrir mucho más comúnmente en el estrangulamiento homicida», declaró el experto forense a Fox News en 2019, posición que ha reiterado en 2026.
El patólogo agregó: «Incluso si fuera una sola fractura, tendríamos que investigar la posibilidad de homicidio. Los resultados de la autopsia son mucho más consistentes con una herida causada por estrangulamiento homicida que por ahorcamiento suicida».
Inconsistencias adicionales en la evidencia
Baden también notó otras anomalías forenses significativas:
Hemorragias en los ojos: El especialista observó hemorragias en los ojos de Epstein que, si bien pueden ocurrir en suicidios, son más comunes en homicidios por estrangulación.
Características de la herida: Según Baden, la herida en el cuello era mucho más delgada que la tira de sábana utilizada supuestamente para el ahorcamiento, lo que sería más consistente con estrangulamiento mediante un alambre o cuerda.
Presencia de sangre: Aunque había sangre en el cuello de Epstein, no estaba presente en la ligadura de la sábana, lo que plantea interrogantes adicionales sobre el mecanismo de muerte.
«Dadas todas las informaciones ahora disponibles, es necesaria una investigación más profunda sobre la causa y la forma de la muerte», concluyó Baden en sus declaraciones recientes.
Respuesta oficial y posición gubernamental
La doctora Barbara Sampson rechazó públicamente la teoría de Baden sobre el estrangulamiento en 2019, afirmando que ella respaldaba «firmemente» su conclusión de suicidio por ahorcamiento. Sampson sostuvo que las lesiones de Epstein, incluida la fractura del hueso hioides, eran compatibles con un ahorcamiento y no demostraban, por sí solas, un estrangulamiento.
La médico forense declaró a investigadores federales que el patrón de la marca de la ligadura en el cuello de Epstein se asemejaba más a una sábana retorcida que a un cable, y que las pruebas toxicológicas no detectaron sedantes ni otras drogas incapacitantes en su organismo.
En junio de 2023, el Inspector General del Departamento de Justicia confirmó oficialmente que Epstein se suicidó. Los investigadores entrevistaron a decenas de testigos y revisaron 100.000 documentos, sin encontrar evidencia que contradijera la investigación del FBI, que también determinó que la muerte fue un suicidio.
Tanto el Departamento de Justicia bajo la administración de Donald Trump como el FBI declararon que Epstein se quitó la propia vida y que no existen pruebas de que haya sido asesinado en su celda.
Fallas graves en los protocolos carcelarios
Independientemente de la causa final de muerte, múltiples investigaciones han documentado negligencias graves en los procedimientos de seguridad de la prisión:
Vigilancia inadecuada: Aunque Epstein debía ser vigilado cada 30 minutos, los dos guardias asignados a su custodia admitieron haberse quedado dormidos y posteriormente falsificaron los registros de supervisión.
Fallas en cámaras de seguridad: Las cámaras de vigilancia que debían monitorear su celda y el pasillo de acceso experimentaron «mal funcionamiento» justo durante el período crítico.
Documentación inadecuada: Detectives experimentados citados en las investigaciones describieron el manejo inicial de las evidencias como «inútil» y caracterizado por ignorar procedimientos clave de preservación de la escena del crimen.
Condiciones de la celda: Reportes indican que la celda de Epstein era húmeda, pequeña e infestada de roedores, condiciones que el recluso detestaba.
Contexto del caso y teorías de conspiración
La muerte de Epstein ocurrió en un momento crítico: el financiero de 66 años esperaba juicio por cargos federales de tráfico sexual de menores, tras haber sido arrestado el 6 de julio de 2019. Las autoridades federales habían identificado al menos 36 víctimas, algunas de tan solo 14 años.
El caso generó enorme controversia debido a los vínculos de Epstein con figuras poderosas de la política, las finanzas y el entretenimiento, incluyendo a Donald Trump, el príncipe Andrew de Inglaterra, Bill Clinton, y según documentos liberados posteriormente, con Elon Musk, Bill Gates, Peter Thiel, entre otros.
Las circunstancias inusuales de su muerte, combinadas con las conexiones del financiero con personas poderosas y su conocimiento potencial de información comprometedora sobre figuras prominentes, alimentaron teorías de conspiración que sostienen que fue asesinado para evitar revelaciones dañinas.
La frase «Epstein no se suicidó» («Epstein didn’t kill himself») se convirtió en un meme viral de internet y un coloquialismo popular, reflejando el escepticismo público generalizado sobre la versión oficial de los hechos.
Nuevo impulso por archivos desclasificados
La solicitud de reapertura de la investigación por parte de Baden cobra relevancia en el contexto de la reciente publicación de los llamados «archivos de Epstein». El Departamento de Justicia comenzó a liberar en febrero de 2026 más de tres millones de páginas de documentos relacionados con el caso, junto con fotografías y videos de la investigación.
Entre los materiales publicados se encuentra documentación detallada de la autopsia, reportes de incidentes, entrevistas a testigos y registros sobre las circunstancias y causa de la muerte.
Particularmente controversial fue el descubrimiento de un comunicado de la Fiscalía de Manhattan sobre el fallecimiento fechado el 9 de agosto de 2019, un día antes de que Epstein fuera hallado muerto. El Departamento de Justicia atribuyó esta anomalía a un «desafortunado error tipográfico», explicación que muchos consideran insuficiente.
Posición de los abogados de Epstein
Los tres abogados defensores de Epstein expresaron su insatisfacción con la conclusión de Sampson desde el principio. En una declaración conjunta tras el informe del médico forense en 2019, manifestaron que tenían la «plena intención de continuar su propia investigación sobre las circunstancias y la causa de la muerte» de su cliente.
Reid Weingarten, uno de los abogados defensores, declaró en una audiencia del 27 de agosto de 2019 que cuando se reunieron con Epstein poco antes de su muerte, «no vimos a una persona desesperada, abatida ni con intenciones suicidas».
Mark Epstein, hermano del financiero, también rechazó la posibilidad del suicidio, afirmando: «Si lo condenaran a cadena perpetua sí lo vería quitándose la vida, pero tenía una audiencia de fianza pendiente para el futuro».
Un caso que permanece abierto en la opinión pública
A casi siete años de la muerte de Jeffrey Epstein, el caso continúa generando debate y escepticismo. Mientras las autoridades mantienen firmemente la conclusión de suicidio respaldada por múltiples investigaciones, la solicitud de reapertura por parte de un patólogo forense de la talla de Michael Baden, sumada a las graves fallas procedimentales documentadas y las circunstancias extraordinarias del caso, mantienen viva la controversia.
La tensión entre la conclusión oficial basada en investigaciones exhaustivas y las dudas planteadas por expertos forenses y abogados refleja la complejidad de un caso que trasciende lo médico-legal para adentrarse en territorio de desconfianza institucional, teorías conspirativas y cuestionamientos sobre la integridad de los sistemas de justicia y custodia penitenciaria.
Periodista con sede en Brasil, experto en Relaciones Internacionales.













