El Dalai Lama aparece 169 veces en los archivos Epstein: la incómoda relación entre espiritualidad y filantropía tóxica

Documentos recientemente publicados confirman encuentros entre el líder espiritual tibetano y el condenado traficante sexual, exponiendo un patrón recurrente de líderes religiosos que aceptan donaciones de fuentes cuestionables.

El nombre del Dalai Lama aparece mencionado 169 veces en los archivos de Jeffrey Epstein divulgados esta semana, según confirman nuevos correos electrónicos. Los documentos prueban que el líder espiritual del budismo tibetano se reunió personalmente con Epstein, añadiendo otro capítulo incómodo a la creciente lista de figuras prominentes vinculadas al financiero acusado de tráfico sexual que murió en 2019 antes de enfrentar juicio.

El encuentro en Manhattan

El periodista Michael Wolff reveló en 2025, durante una entrevista en el podcast del Daily Beast, que conoció personalmente al Dalai Lama en la residencia de Epstein en Manhattan alrededor de 2014. Wolff describió la escena como parte de los salones exclusivos que el financiero organizaba regularmente, eventos que atraían a personalidades de la élite académica, científica y cultural.

Cuando se le preguntó por qué estaría allí el líder tibetano, Wolff fue directo: «Mucha gente frecuentaba a Epstein para intentar sacarle dinero». Según el periodista, la razón de la visita no tenía que ver con sexo —las dos motivaciones principales que llevaban a la gente al círculo del depredador— sino claramente con fondos.

La conexión MIT: 50,000 dólares en donaciones

La relación entre el entorno del Dalai Lama y Epstein tiene raíces documentadas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). En 2009, esta universidad estableció el Centro Dalai Lama para la Ética y Valores Transformativos, una iniciativa dirigida por el Venerable Tenzin Priyadarshi, discípulo directo del líder tibetano que trabaja en MIT desde 2002.

Los documentos prueban que el líder espiritual del budismo tibetano se reunió personalmente con Epstein.

Uno de los principales donantes de este centro es la Fundación Prajnopaya, financiada parcialmente por el Dalai Lama Trust. Los documentos muestran que Epstein realizó una contribución de 50,000 dólares a dicha fundación, aunque no está claro si el dinero llegó directamente al centro o a través de qué canales específicos.

Un informe de MIT sobre las conexiones con Epstein describe cómo el financiero utilizaba donaciones filantrópicas aparentes para ganar favores, apropiarse del prestigio intelectual de académicos o mover dinero a lugares donde normalmente no se permitiría. Habría usado al profesor Seth Lloyd para probar si podía hacer contribuciones a la universidad sin activar alarmas institucionales.

La Fundación Prajnopaya eventualmente devolvió los 50,000 dólares en 2019, tras el escándalo público, pero no respondió a consultas sobre cómo se gestionó originalmente la transacción ni si el Dalai Lama o Priyadarshi estuvieron involucrados en las negociaciones.

Un patrón preocupante: el caso NXIVM

Esta no sería la primera vez que el líder espiritual tibetano se vincula con figuras posteriormente expuestas por delitos sexuales graves. En 2009, participó en un evento para NXIVM —entonces presentada como organización de desarrollo personal— cuyo fundador, Keith Raniere, sería condenado una década después, en 2019, a 120 años de prisión por siete cargos criminales incluyendo tráfico sexual y trabajo forzado.

Durante aquella aparición en Albany, Nueva York, el Dalai Lama pronunció un discurso y colocó una bufanda ceremonial tibetana sobre los hombros de Raniere ante 3,000 seguidores de NXIVM. El gesto fue interpretado por miembros de la organización como un poderoso respaldo simbólico.

Según reportes del Daily Mail en 2018, el líder tibetano habría recibido un millón de dólares por su participación, aunque su oficina lo negó categóricamente: «Su Santidad el Dalai Lama nunca acepta honorarios ni exige pagos a organizaciones como condición para aparecer». Sin embargo, observadores notaron que diez días después del evento se fundó el Dalai Lama Trust en Estados Unidos con dos millones de dólares en donaciones.

En 2009, cuando ocurrió el evento, los crímenes de Raniere aún no eran de conocimiento público. El Dalai Lama incluso pidió durante su intervención que «los medios investigaran las acusaciones» contra NXIVM, sugiriendo cierta precaución. No obstante, también escribió el prólogo de un libro coescrito por Raniere titulado «The Sphinx & Thelxiepeia».

El arreglo para conseguir la participación del Dalai Lama fue gestionado por las hermanas Bronfman, herederas de la fortuna Seagram, a través de Lama Tenzin Dhonden, «emisario personal de paz» del Dalai Lama en Estados Unidos. Dhonden fue removido de su cargo en 2017 por acusaciones de corrupción y supuestas relaciones inapropiadas.

El silencio oficial

La oficina de prensa del Dalai Lama no ha respondido a las consultas sobre su relación con Epstein ni sobre las transacciones recibidas. Tenzin Priyadarshi, quien mantiene estrechos vínculos con Joi Ito —ex director del MIT Media Lab que renunció por sus conexiones con el acusado— tampoco ha emitido declaraciones.

Priyadarshi e Ito han aparecido juntos en paneles de discusión, co-enseñaron una clase en MIT llamada «Principios de Conciencia» y colaboraron en varios proyectos. Ito, fotógrafo prolífico, ha publicado imágenes del líder tibetano y citado su trabajo en diversos escritos.

El Dalai Lama no aparece en los registros de vuelos del jet privado de Epstein ni en su «libro negro» de contactos, lo que sugiere que sus interacciones fueron más limitadas que las de otros personajes del círculo íntimo del financiero. Sin embargo, las 169 menciones en los archivos indican que la conexión era lo suficientemente significativa como para generar correspondencia y documentación sustancial.

La paradoja de la filantropía tóxica

El caso ilustra una paradoja perturbadora del mundo de las grandes contribuciones: figuras reconocidas por su trabajo ético y humanitario terminan vinculadas a individuos cuya riqueza está manchada por crímenes atroces. Epstein cultivó sistemáticamente relaciones con instituciones académicas prestigiosas, organizaciones benéficas y líderes culturales, usando la filantropía como mecanismo de legitimación social.

Para personajes como el Dalai Lama, que dependen de fondos para mantener causas políticas y humanitarias —en su caso, la preservación de la cultura tibetana y el apoyo a los refugiados—, rechazar dinero puede parecer un lujo difícil de sostener. Sin embargo, aceptar recursos sin la debida diligencia sobre su origen termina comprometiendo precisamente la autoridad moral que hace valiosas a estas figuras.

La aparición del líder espiritual en estos documentos añade otra capa de complejidad a su imagen pública. En años recientes también ha enfrentado controversias por comentarios y comportamientos considerados inapropiados, incluyendo un incidente en 2023 cuando pidió a un niño que «chupara su lengua» durante un evento público, generando indignación internacional.

Los archivos Epstein continúan exponiendo las redes de influencia que el financiero tejió durante décadas, demostrando cómo la riqueza —sin importar cuán manchada esté— puede comprar acceso incluso a los círculos que se presentan como guardianes de la ética y la espiritualidad.

 

 

 

 

 

 

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Periodista con sede en Brasil, experto en Relaciones Internacionales.