Rusia refuerza el envío de gas a China, pero no logra compensar la pérdida del mercado europeo

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Las exportaciones de Rusia de gas natural a China a través de gasoductos registrarán este año un aumento cercano a una cuarta parte, en un nuevo intento de Moscú por consolidar su giro energético hacia Asia en medio del deterioro de sus vínculos con Europa. Sin embargo, el mayor volumen de ventas al gigante asiático no alcanza para equilibrar la caída de ingresos provocada por la pérdida del mercado europeo, históricamente el principal destino del gas ruso.

Según una fuente con conocimiento de los datos, Gazprom prevé que los envíos a China mediante el gasoducto Poder de Siberia alcancen entre 38,6 y 38,7 mil millones de metros cúbicos durante el año, frente a los 31 mil millones registrados el año pasado. Esa cifra incluso superaría la capacidad anual inicialmente prevista para esa infraestructura. El propio director ejecutivo de la compañía, Alexei Miller, había anticipado meses atrás que el volumen de exportaciones superaría el umbral técnico del gasoducto.

El incremento se inscribe en la estrategia rusa de redirigir sus flujos energéticos tras la invasión de Ucrania en 2022, que derivó en una ruptura profunda con la Unión Europea. Mientras el petróleo logró encontrar nuevos compradores en India y China con relativa rapidez, el gas enfrentó mayores limitaciones por la falta de infraestructura y por negociaciones complejas que avanzan a un ritmo lento.

Durante una visita del presidente Vladimir Putin a China, ambos países acordaron elevar aún más los volúmenes de suministro del Poder de Siberia, con el objetivo de llegar a 44 mil millones de metros cúbicos anuales. Además, Moscú y Pekín dieron respaldo político al proyecto Poder de Siberia 2, que permitiría transportar gas desde los yacimientos del Ártico ruso a través de Mongolia. No obstante, ese ambicioso plan sigue trabado por desacuerdos sobre el precio del gas, un punto clave para China.

A la vez, Pekín aceptó aumentar las compras de gas procedentes de la isla rusa de Sajalín, elevando el volumen anual previsto a 12 mil millones de metros cúbicos, aunque ese gasoducto recién estaría operativo a partir de 2027. Estos compromisos refuerzan la cooperación energética bilateral, pero no alcanzan para compensar el vacío dejado por Europa.

El Ministerio de Economía ruso estima que los ingresos por exportaciones de gas a China serán entre un treinta y un cuarenta por ciento inferiores a los obtenidos anteriormente en el mercado europeo durante el período 2025-2028. En la actualidad, el único canal operativo hacia Europa es el gasoducto TurkStream, que atraviesa el mar Negro. Los envíos a través de Ucrania se interrumpieron a comienzos de año, tras fracasar la renovación del acuerdo de tránsito.

Las cifras fiscales reflejan el impacto de este cambio estructural. Entre enero y noviembre, las exportaciones de gas aportaron alrededor de 420 mil millones de rublos al presupuesto estatal. Para el cierre del año, se proyectan unos 470 mil millones, muy por debajo del récord alcanzado en 2022, cuando los precios europeos se dispararon y los ingresos superaron ampliamente el billón de rublos. El aumento de ventas a China, aunque significativo, deja en evidencia las dificultades de Rusia para reemplazar por completo el mercado que perdió en Europa.

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