El gobierno de Corea del Sur aseguró este viernes que no se detectaron niveles anormales de contaminación radiactiva ni de metales pesados en las zonas fluviales analizadas tras las sospechas de un posible vertido de aguas residuales provenientes de una planta de refinamiento de uranio en Corea del Norte. La declaración busca llevar tranquilidad a la población luego de que informes periodísticos alertaran sobre una posible descarga desde la región norcoreana de Pyongsan hacia el río Ryesong, que fluye hacia el sur.
El anuncio fue realizado por el Ministerio de Unificación, luego de que se completaran pruebas conjuntas con la Comisión de Seguridad y Protección Nuclear, y los ministerios de Océanos y Pesca y de Medio Ambiente. Las mediciones se llevaron a cabo en diez puntos del sistema fluvial, incluyendo áreas cercanas a la isla de Ganghwa, la ciudad de Gimpo, el estuario del río Hangang y la zona de Incheon.
Según el ministerio, los niveles de uranio registrados en seis de los diez puntos oscilaron entre 0,135 y 1,993 partes por mil millones, cifras comparables con las de 2019, cuando los niveles se encontraban entre 0,59 y 1,97 ppb. En los otros cuatro sitios, las concentraciones variaron entre 0,087 y 3,211 ppb, todavía por debajo del umbral máximo de 30 ppb establecido para el agua potable. En ese contexto, también se recordó que en 2019, el promedio de uranio en el río Hangang —que cruza la capital surcoreana— fue de 0,31 ppb.
La portavoz adjunta del Ministerio de Unificación, Chang Yoon-jeong, explicó durante una conferencia de prensa que los resultados descartan anomalías en los niveles de radiación o metales pesados en las aguas analizadas. Sin embargo, aclaró que este estudio no permite confirmar si Corea del Norte realizó o no un vertido de aguas residuales contaminadas, ya que se trató de una evaluación de contaminación ambiental sin acceso directo al punto de origen de la denuncia.
El informe original que disparó la alarma sostenía que el régimen de Pyongyang podría estar desechando desechos de una planta de refinamiento de uranio directamente al río Ryesong, un curso de agua que fluye hacia territorio surcoreano. La falta de transparencia del gobierno norcoreano y la dificultad de acceder a la zona alimentaron la preocupación pública, especialmente entre comunidades cercanas a la frontera.
Como medida preventiva, las autoridades surcoreanas anunciaron que seguirán monitoreando la calidad del agua en siete puntos clave de manera mensual. Esta vigilancia busca mantener la seguridad de las poblaciones ribereñas y responder rápidamente ante cualquier alteración futura. Aunque los datos disponibles no indican una amenaza inmediata, el gobierno reconoció que seguirá atento a cualquier indicio que amerite una respuesta más contundente.













