Fernando Pedrosa: «La opinión pública argentina conoce muy poco acerca de China»

Fernando Pedrosa

En los últimos veinte años, la presencia de China en la escena internacional ha crecido exponencialmente. Desde la visita de Hu Jintao a la Argentina en 2004, la información sobre China ha inundado los medios de comunicación argentinos. En conversación con ReporteAsia, Fernando Pedrosa, reconocido académico y Doctor en Procesos Políticos Contemporáneos por la Universidad de Salamanca (España), comparte sus perspectivas sobre este tema. Actualmente, dirige el Grupo de Estudios de Asia y América Latina (GESAAL) del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, y es investigador del Instituto de Estudios de América y el Caribe de la misma universidad.

Además de su labor académica, Pedrosa es profesor en las Universidades de Buenos Aires y del Salvador. A lo largo de su carrera, ha dictado conferencias en diversos países, incluyendo Malasia, Tailandia, Vietnam, Holanda, Japón, Suecia, España, Rusia, Uruguay y, por supuesto, en Argentina. Su influencia académica se extiende a través de artículos publicados en distintos países alrededor del globo.

Asimismo, es reconocido por su profundo conocimiento en política contemporánea de América Latina y Asia. Estas credenciales hacen de él un experto para analizar la influencia de Beijing en Argentina, en especial, en el contexto del informe BGMF (Beijing Global Media Footprint) sobre el país sudamericano, recientemente publicado por Freedom House , en la que se conjugan geopolítica, producción de contenido y de sentido político y comunicación. 

Esta charla se enmarca en el análisis de dicho informe, donde se destaca la significativa presencia de la influencia china en los medios y redes sociales argentinos en los últimos años. El informe resalta que la influencia china se lleva a cabo mediante diversas estrategias propagandísticas, buscando generar una imagen positiva e inequívoca del Partido Comunista Chino y su gestión. El análisis de Fernando Pedrosa sobre la avalancha de información china en Argentina se centra en el compromiso de la sociedad argentina para resistir estas influencias, un aspecto crucial en la comprensión del fenómeno.

Fernando, ¿Cómo percibes el impacto de la información sobre China en la sociedad argentina durante estos últimos veinte años?

La cantidad de información ha aumentado significativamente, pero en su mayoría es superficial y construida en base a fantasías propias de periodistas y políticos argentinos. La realidad se ve distorsionada por estas percepciones, creando una brecha entre fantasía y realidad.

Entonces, Argentina, una vez más construye realidades que no son, construye fantasías y luego las relaciones reales se desarrollan en ese marco de fantasía. Por lo tanto, la fantasía es más hermosa que la realidad. Lo que uno espera de la fantasía es siempre feliz y contenta, y lo que viene en la realidad, no.

Esa información termina siendo poca cualitativamente, confusa, en el marco de la irrealidad, y sobre todo para colmar o saciar los intereses de diferentes grupos argentinos, más que los vínculos reales entre Argentina y China

En su informe BGMI, Freedom House identifica intentos de instalar narrativas pro-china en los medios argentinos, cuál es tu percepción de esos esfuerzos: ¿son eficientes?

No veo a China activamente promoviendo narrativas pro-chinas en los medios argentinos. Más bien, observo élites argentinas, especialmente en la prensa y el ámbito académico, intentando construir una visión errada de China, a menudo comparándola con la Unión Soviética. Esta narrativa parece ser más una creación local que una demanda de China.

Como vengo diciendo, hay narrativas fantasiosas argentinas, que piensan que es lo que quiere China, o lo que puede ser, más que lo que realmente es.

En base a esto, podemos afirmar que en Argentina existen grupos que, en un autoritarismo anacrónico y de izquierda, utilizan a China para renovar sus propios idearios políticos. No los consideraría militantes pro-china específicamente, pero sí como defensores de sistemas autoritarios y de una narrativa vinculada a la izquierda pre Guerra Fría.

Entonces existen militantes y grupos interesados en utilizar a China para expandir y mostrar que hay una narrativa que tiene una espalda global a partir del ascenso chino. 

Como explica el catedrático, “A China le conviene, sin dudas, e incluso en algunos países se podría llegar a afirmar que estos grupos son financiados con capitales chinos, pero en el caso de Argentina simplemente se da por motus propio, son grupos que necesitan mostrar una suerte de poder mundial o alianza global, que certifiquen sus relatos”.

La influencia los grupos pro-china

“Estos grupos obviamente ejercen una influencia dentro de los medios; influencia que muchas veces se utiliza para horadar las democracias liberales de América Latina, diciendo que mientras en Latinoamérica sí se vota pero tenemos pobres, China saca de la pobreza a tantos otros sin democracia». 

Pedrosa destaca que «a estas afirmaciones podemos plantearles dos grandes objeciones. Por un lado la información de China es opaca, es difícil certificar si sacaron a tanta gente de la pobreza. Hay que entender qué es sacar de la pobreza. Si es vivir con medio dólar por día o es otra cosa”. 

“Y en segundo lugar -continúa- la idea de que la no democracia es más eficiente que la democracia porque evita el debate interno, me parece que es falsa, primero porque en China, por lo menos hasta este último mandato de Xi Jinping había mucho debate, si bien no era una democracia como la conocemos, dentro del Partido Comunista existían tendencias, estas tendencias y grupos gobernaban diferentes ciudades y provincias, había sectores más liberales, más izquierdistas y otros más confucianos. Es decir, que no sea una democracia no quiere decir que no haya debate interno. O sea que el debate interno también afectaba las decisiones”. 

Para el profesor Pedrosa, “de hecho China tomaba mejores decisiones cuando había debate interno. Desde que Xi Jinping se conformó como el nuevo Mao Zedong ha tenido varios problemas en su gestión”.

Sobre este punto, para él no hay dudas respecto a que: “la democracia sigue siendo un sistema valioso, y la percepción negativa sobre ella se basa en discursos autoritarios que intentan socavar las democracias liberales de América Latina”.

Fernando Pedrosa

¿Consideras que la opinión pública en Argentina está interesada y formada en el tema China o hay confusión al respecto?

Creo que la opinión pública no muestra un interés genuino en el tema de China. Aunque posiblemente tenga conocimiento superficial de algunas transacciones comerciales, la información en general es confusa. 

Así, por ejemplo, podemos ver que existe una balanza comercial deficitaria entre Argentina y China, que contrasta con la percepción de que “los chinos nos compran todo”. Es decir, en la realidad, la fantasía de que el oro de Beijing viene a salvarnos no se condice con los hechos. Estos relatos se tejen en torno a fantasías arraigadas en cuestiones nacionales y ligadas a élites políticas, intelectuales y periodísticas. En consecuencia, la opinión pública carece de un conocimiento sustancial.

Siempre destaco la posición de Argentina en la esfera geopolítica de Estados Unidos, subrayando las bases compartidas como la región, la religión y la cultura. A pesar de estos elementos en común, nuestras relaciones históricas con Estados Unidos fueron conflictivas, incluso violentas. Siendo un país tradicionalmente anti-norteamericano, imaginen nuestras relaciones con China, con el cual no compartimos ni religión, ni idioma, ni modelo político, y que se encuentra a miles de kilómetros de distancia. 

La opinión pública argentina, inmersa en su propia realidad y con limitado conocimiento global, conoce muy poco acerca de China y del mundo en general.

¿Crees que en Argentina existe un debate abierto sobre China en términos de su posición geopolítica y aspectos menos positivos?

En Argentina, el debate es limitado. Aunque el presidente (Javier) Milei inició cierta discusión durante la campaña al expresar su reticencia a las relaciones con China, la visión suele ser simplista.

Hay que pensar bien los vínculos con los países autocráticos, no quiere decir que no tengamos relaciones, o que no hagamos negocios. Todos sabemos que China hace negocios con Taiwán y con Estados Unidos. Se dicen cosas terribles y siguen negociando y nosotros tenemos que tomar ese ejemplo.

En Argentina no se realizan esas discusiones difíciles y profundas, son todas ideas simples, “China es bueno” “China es malo” “China es necesario”. Esto también se debe a que hace falta el desarrollo de una sinología mucho más independiente, académica y científica. La sinología argentina ha crecido como flores en la primavera a partir de estas fantasías reivindicatorias de China como un nuevo socialismo, o los fondos que podría traer aparejado asociarse a China. 

Los chinos son pragmáticos, no son tontos, no regalan la plata. Entonces me parece que estamos en deuda con los cambios en el mundo, seguimos mirando mucho a Europa; el mundo atlántico y el asiático no lo vemos y cuando lo hacemos lo restringimos a una imagen de China que fabricamos nosotros. Entonces, finalmente todos estos vínculos terminan mal para nosotros. 

¿Consideras que China representa una amenaza para Argentina en términos de valores, presión sobre el sistema jurídico o estrategias comunistas?

Actualmente, no veo a China como una amenaza para Argentina. Hay una baja presencia de infraestructura china en comparación con otros países. Si es un error subestimar la asimetría en las negociaciones bilaterales y no ampliar las relaciones hacia el Mercosur y otros lugares.

Para mi, todavía el peligro son más los argentinos que los extranjeros en términos generales. Nosotros mismos somos problemáticos y tenemos estos grupos autoritarios que tomando la existencia de China proyectan en ello ideas muy anacrónicas.

En los últimos años, varios medios argentinos han establecido acuerdos de cooperación con medios chinos. ¿Consideras deseable esta colaboración, o crees que puede ser un instrumento negativo para difundir información? y además, ¿Cómo te informas sobre lo que sucede en China?

En primer lugar me informo a través de diversas fuentes, tanto de referentes chinos exiliados como de especialistas que están dentro de China. También examino la prensa y los voceros oficiales para tener una visión completa, aunque la información y China son entidades que no siempre van de la mano, especialmente en el caso de la buena información.

Por otro lado, y abordando el tema de la cooperación internacional, puedo decirte que esto es deseable, pero los medios no chinos deben asumir la responsabilidad de evaluar la veracidad de la información. Los acuerdos deben ir acompañados de políticas de verificación interna para evitar la propagación de propaganda de regímenes autoritarios.

En el ámbito de las redes sociales, ¿has identificado noticias falsas sobre China o información opaca? ¿Observas un aumento de fake news sobre China en el día a día?

Sí, existen noticias falsas sobre China, aunque su detección directa suele ser sencilla. Cuando la información viene directo de China uno ya va con precaución. Lo que es más difícil de ver es cuando ese discurso pro-china viene intermediado por organizaciones o grupos que tienen cierta credibilidad e incluso hasta cierto expertise. 

Tenemos que pensar y repensar nuestros propios grupos voceros en Argentina y en América Latina, ahí está el problema más que en la misma China. Siempre hay que pensar en cómo funcionan los intermediarios. El mundo cultural chino nos es ajeno en general, entonces toda la voz china viene intermediada, cuando esos intermediarios son grupos académicos o políticos latinoamericanos, ahí es donde hay que poner la atención.

Fernando Pedrosa

Hacia adelante, ¿Cómo crees que evolucionará la información sobre China? ¿Crees que habrá más conciencia en el manejo de información?

El 2024 a nivel global va a ser un año complicado, con elecciones en Taiwán, también en Estados Unidos, con dos guerras en curso y con posibilidades de que haya más conflictos. 

Entonces, no hay ninguna posibilidad de que nos encontremos con un ambiente mundial más tranquilo, donde la información fluya, por el contrario, cuando más guerra, violencia hay, la información tiende a ser más opaca y más difícil. 

Hablando concretamente de Argentina, soy más optimista. Con respecto a la nueva presidencia, en la campaña se dicen cosas y afirmaciones pero  después en el momento de la gobernanza la racionalidad se impone. 

Argentina debería seguir comerciando normalmente (o más) con China, pero debería empezar a abrir sus perspectivas al resto de Asia. En este sentido, Milei dio unas señales interesantes, como el embajador en India, que la Canciller (Diana) Mondino estuvo reunida con la Cámara del Asia antes de asumir su cargo. Tengo la esperanza que finalmente Argentina se va a terminar abriendo a Asia y eso nos va a ayudar a aflojar la dependencia con China.  

Si uno se fija, casi no hubo un punto de continuidad entre el Kirchnerismo y el Macrismo, en ningún aspecto. Pero el vínculo con Vietnam sí, es una política de Estado que sobrevive a todas las gestiones. Alberto Fernández, (ex presidente argentino) tuvo un muy buen vínculo con India, (Mauricio) Macri también, el vínculo con Indonesia está creciendo. Creo que la receta para los países de América Latina para aflojar la dependencia con China es abrir el juego al resto de los países asiáticos, que son países enormes, poderosos, con vistas al nuestro que es un país poco poblado y pobre.

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Co-fundador de ReporteAsia.

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