Dos museos en Seúl se destacan como testigos vivos de historias de opresión, sufrimiento y resiliencia: el Museo de los derechos humanos de la mujer en la guerra y el Museo de los derechos humanos de Corea del Norte. Ambas instituciones tienen como principal fin conservar la memoria de las víctimas e inspirar un llamado a la justicia y la esperanza.
Museo de los derechos humanos de la mujer en la guerra
Ubicado a unos 20 minutos a pie de la estación de la Universidad Hongik, este museo honra la memoria de las mujeres y niñas coreanas que fueron forzadas a la esclavitud sexual por el ejército japonés antes y durante la Segunda Guerra Mundial. También reconoce a las mujeres de todo el mundo que han sido víctimas de crímenes sexuales en contextos bélicos.
Fundado en 2012 por la organización civil Consejo Coreano para la Justicia y la Memoria sobre el Tema de la Esclavitud Sexual Militar por Japón, el museo fue posible gracias a donaciones de individuos y organizaciones, incluyendo aportes de donantes japoneses que oscilaron entre 500 y 600 millones de wones.
El recorrido por el museo sumerge al visitante en una narrativa desgarradora a través de dibujos de las víctimas. En ellos se retratan los momentos en que fueron capturadas por soldados japoneses. También se documenta cómo el ejército imperial japonés estableció «centros de mujeres de confort» donde se perpetraron estos crímenes, siguiendo órdenes directas y contando con la cooperación de agencias gubernamentales y coloniales de Japón en Corea y Taiwán.

Estos actos han sido categorizados por la ONU como «esclavitud sexual militar en tiempos de guerra». Esta es una crítica al término «mujeres de confort» como un eufemismo destinado a minimizar la gravedad del problema.
Además de relatar la historia de estas mujeres, el museo destaca los esfuerzos globales para exigir disculpas oficiales del gobierno japonés y expone testimonios de víctimas contemporáneas de crímenes sexuales en conflictos armados. Lee Ji-young, gerente del museo, explica:
«Nuestro objetivo no es solo informar al público sobre lo que las víctimas coreanas sufrieron, sino también amplificar las voces de mujeres extranjeras que enfrentaron atrocidades similares. Creemos firmemente que los crímenes sexuales en tiempos de guerra deben detenerse en todo el mundo».
El museo también actúa como un espacio de reconciliación. Muchos visitantes japoneses han expresado su arrepentimiento por las atrocidades del pasado y se han comprometido a difundir lo aprendido en su país. Los visitantes pueden disfrutar de una experiencia inmersiva con dispositivos de audio que ofrecen comentarios en coreano, japonés e inglés.

Museo de los derechos humanos de Corea del Norte
En el distrito Jongno-gu de Seúl, el Museo de los derechos humanos de Corea del Norte ofrece una mirada al régimen opresivo y las violaciones sistemáticas de derechos humanos en ese país. Fue inaugurado en noviembre de 2023. El museo presenta testimonios recopilados desde 2003 por la organización civil Centro de Base de Datos para los Derechos Humanos de Corea del Norte (NKDB). Su objetivo es documentar las experiencias de los desertores norcoreanos y evaluar la situación de los derechos humanos en el Norte.
Al entrar, el visitante se encuentra con pequeñas notas que contienen frases aparentemente inofensivas. No obstante, en el contexto norcoreano, estas palabras llevaron al encarcelamiento o desaparición de quienes las pronunciaron. Comentarios como «Tengo tanta hambre que no puedo trabajar» o «¿Quién es Jong Un?» (sin el título honorífico) resultaron en severos castigos, incluyendo la reclusión en campos de concentración o, como los llaman en Corea del Norte, «centros de reeducación».

En otra sección del museo, se proyectan vídeos con testimonios conmovedores de desertores. Una mujer recuerda cómo todos los hogares debían colgar retratos de los líderes de la dinastía Kim. Estos eran inspeccionados regularmente para asegurarse de que estuvieran limpios. Su frustración por esta norma aparentemente trivial llevó a su encarcelamiento por parte del Ministerio de Seguridad del Estado de Corea del Norte.
Kim Regina, investigadora del NKDB y guía del museo, enfatiza la misión de la institución:
«Nuestro objetivo es transmitir las voces de los desertores norcoreanos tanto a visitantes nacionales como internacionales. Cuanto más se conozcan las violaciones de derechos humanos en Corea del Norte, más presión habrá para que el régimen implemente cambios».
El museo ofrece visitas guiadas en coreano e inglés, las cuales pueden reservarse con antelación. La entrada es gratuita.












