Las historias de terror filipinas han cautivado a generaciones, entrelazando elementos del folclore y la mitología local. Estos relatos, que incluyen demonios, casas embrujadas y apariciones de mujeres de blanco, se destacan por su originalidad y profundidad cultural. En Filipinas, el terror es más que un género literario: es un puente hacia las creencias y tradiciones de sus antepasados, impregnando a los lectores de una nostalgia tenebrosa que resuena en su identidad cultural.
El talento de algunos autores filipinos ha convertido estas historias en manifestaciones artísticas con reconocimiento nacional e internacional. Entre ellos destaca Yvette Tan, una galardonada escritora y guionista que ha dejado una huella en la narrativa de terror filipina. Su obra se caracteriza por presentar historias espeluznantes y atmósferas oscuras que exploran la esencia de lo paranormal. La narrativa de Tan, que incluye títulos como Ilawod (una película nominada en los Star Awards for Movies de 2018) y su libro en tagalo Kaba: 50 Maikling Kwento ng Kababalaghan at Katatakutan, ha inspirado a una generación de jóvenes lectores y escritores que buscan en el terror una vía para explorar los miedos y misterios de su tierra.
Tan aborda el género desde una perspectiva única. Para ella, el terror no se limita a un género literario, sino que es, como dice el escritor estadounidense Douglas Winter, “una emoción”. Este enfoque subraya su habilidad para evocar temor y suspenso a través de sus historias, sin depender de los clichés tradicionales del terror. En su trabajo, Tan explora tanto el horror sobrenatural como los miedos más humanos, mostrando que lo aterrador puede surgir tanto de un espectro en una noche oscura como de las sombras de nuestra propia mente.
Uno de los aspectos más interesantes de la literatura de terror filipina es su capacidad para incorporar criaturas míticas y el contexto local de manera fluida. En sus relatos, Tan aprovecha figuras del folclore filipino como el aswang, una criatura que cambia de forma y se alimenta de sangre, y el tikbalang, un ser mitad humano y mitad caballo que vaga por los bosques. Estas figuras no solo enriquecen sus historias, sino que las conectan profundamente con la cultura filipina, proporcionando a los lectores una experiencia única en la que el pasado y el presente se entrelazan. Tan describe este enfoque como una inmersión en la mentalidad y las costumbres filipinas, una característica que, en su opinión, distingue al terror local del que se produce en otras regiones del mundo.
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A través de sus relatos, Yvette Tan demuestra que la escritura de terror puede ser tanto un ejercicio de imaginación como un viaje introspectivo. Uno de sus cuentos, titulado Seek Ye Whore, publicado por primera vez en 2008, se basa en un juego de palabras entre el inglés y el tagalo, reflejando la dualidad cultural de Filipinas y la habilidad de Tan para encontrar inspiración en lo familiar. Esta obra, como muchas de sus historias, destaca la creatividad de Tan al reinterpretar el folclore y crear narrativas enraizadas en el contexto local.
El proceso creativo de Tan es minucioso, detallado y un tanto lento, como ella misma reconoce. Sin embargo, su dedicación y compromiso con el género han hecho de su obra un referente en la literatura de terror filipina. Al combinar historias nuevas y antiguas en sus colecciones, Tan crea un puente entre el pasado y el presente, manteniendo viva la esencia de los mitos filipinos al mismo tiempo que explora los miedos modernos.
Uno de los aspectos más interesantes de la literatura de terror filipina es su capacidad para incorporar criaturas míticas y el contexto local de manera fluida
A pesar de su experiencia en el género, Tan admite que sigue siendo una persona fácilmente asustadiza, especialmente cuando se trata de escuchar historias de fantasmas en la vida real. Esta contradicción entre su valentía literaria y su susceptibilidad al miedo cotidiano es una prueba de que el terror no solo vive en las páginas de sus libros, sino que se extiende a su propia vida.
Para quienes aspiran a escribir terror, Tan ofrece un consejo sincero: escribir lo que uno quiere escribir, sin importar si el género es popular o no. Ella misma comenzó en una época en que el terror no era común en la literatura filipina, y aunque al principio fue difícil ganar aceptación, ahora disfruta de una audiencia que aprecia su visión única. Citando a Carl Jung, Tan recuerda que “si trabajas con sinceridad, amigos desconocidos vendrán a buscarte”, un mantra que la ha guiado en su carrera.
Con su tercer libro de relatos en camino, Yvette Tan continúa consolidándose como una voz indispensable en el terror filipino. Su habilidad para capturar la esencia de lo sobrenatural y el espíritu del folclore filipino ha hecho de sus obras un testamento de la riqueza cultural de Filipinas, demostrando que el miedo puede ser tan fascinante como las historias que nos contaban de niños.
Colaboradora en ReporteAsia.














