Hie Jinja: un refugio espiritual en el corazón de Tokio

Hie Jinja

Hie Jinja es un destacado santuario shintoísta ubicado en Tokio, Japón, conocido por su importancia histórica y cultural. Este santuario, también conocido como «Hie Shrine», tiene sus raíces en el periodo Heian (794-1185) y ha desempeñado un papel significativo en la historia de la ciudad. Como parte del viaje de ReporteAsia a Japón, pudimos conocer este historico lugar en el centro de Tokio.

El hecho de que un templo sea shintoísta significa que está asociado con el shintoísmo, que es la religión indígena de Japón. El shintoísmo es una práctica espiritual que se centra en la veneración de kami, que son espíritus o deidades que pueden manifestarse en diversas formas de la naturaleza, como montañas, árboles, ríos y fenómenos naturales.

Lo más distintivo del lugar es su ubicación en la colina de Akasaka. Esto genera en los visitantes una sensación de serenidad y elevación en medio del bullicio de la metrópoli.

El acceso principal es a través de una larga escalinata de piedra que conduce a la entrada principal, donde los torii (puertas tradicionales) marcan el inicio del recinto sagrado. El santuario también cuenta con otros accesos tales como la rampa y desde el parking, indicada para personas con problemas de movilidad.

Un recorrido de cerca por el santuario

Si elegimos la entrada principal, al final de las escaleras encontraremos la puerta Shinmon, que marca el inicio del recinto del santuario. En la entrada encontramos una fuente para realizar las ablaciones.

Nada más entrar, veremos el salón de plegarias Haiden, tras el cual se encuentra el salón principal Honden. Hie Jinja se caracteriza por pertenecer al estilo Gongen-Zukuri, donde los techos de las dos salas permanecen unidos. Todas estas edificaciones son dignas de contemplar para maravillarse con la belleza de la arquitectura tradicional japonesa.

Las figuras de los monos son abundantes a lo largo y ancho del santuario. Esto se debe a que representan a los mensajeros de la deidad del templo. Destacan dos estatuas talladas con un macho y una hembra. Se cree que el primero favorece los negocios y la segunda, que aparece con un bebé, los buenos nacimientos.

La salida del recinto puede realizarse por el camino de toriis rojos para terminar la experiencia profundizando en la atmósfera del santuario. Este pasadizo sin duda nos recuerda al del Fushimi Inari, de Kyoto, pero en una versión mucho más reducida. El que encontramos aquí consta de apenas un centenar de toriis. Este hecho no le resta belleza a la imagen ni al momento de recorrerlo dejándose envolver por el ambiente. Es especialmente hermoso en primavera, con los cerezos en flor.

Más que un santuario

En 1978, un año después del 500 aniversario del Palacio Imperial del Castillo Edo se construyó el Salón del Tesoro en Hie Jinja, como proyecto conmemorativo. Allí se encuentran muchos objetos considerados Tesoro Nacional, entre los que se encuentran dos espadas importantes:  Itomaki-no-Tachi (espada larga con galón detallado en el mango), fabricada por Ichimonji Norimune y otra que fue propiedad del emperador Meiji y que fue elaborada por Bishu Osafune Nagamitsu.

Los terrenos del Hie Jinja albergan varios edificios más, entre los que se encuentra el Honden (edificio principal), el santuario Messha, especialmente popular en Año Nuevo, ya que se dice que favorece la energía necesaria para comenzar nuevos proyectos. y otras estructuras ceremoniales. Los jardines cuidadosamente diseñados y los espacios tranquilos permiten a los visitantes disfrutar de un respiro en medio de la vibrante ciudad de Tokio.

El festival anual «Sanno Matsuri» es una celebración importante asociada con Hie Jinja. Este evento, que tiene lugar en junio, es uno de los tres grandes festivales de Tokio y atrae a numerosos participantes y visitantes. Durante el Sanno Matsuri, el santuario cobra vida con procesiones, ceremonias y coloridos desfiles que rinden homenaje a los kami y reflejan la rica tradición cultural de Japón.

Hie Jinja es más que un simple lugar de culto; es un punto de encuentro de lo espiritual y lo cultural, donde la historia antigua se encuentra con la vida moderna en la metrópoli japonesa.

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