La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, reafirmaron este jueves su compromiso de construir relaciones “orientadas al futuro” durante su primera cumbre bilateral, celebrada en vísperas del inicio del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en la ciudad surcoreana de Gyeongju. Ambos líderes coincidieron en la necesidad de mantener un diálogo estable, fortalecer la cooperación y reanudar las visitas recíprocas entre Tokio y Seúl como símbolo de confianza mutua.
Takaichi, quien asumió el cargo el 21 de octubre y se convirtió en la primera mujer en ocupar la jefatura de gobierno en Japón, destacó que “unas relaciones estables y orientadas al futuro beneficiarán a ambos países”. Subrayó además su intención de mantener una comunicación clara y directa con Seúl para afianzar la cooperación bilateral. Por su parte, Lee expresó que “nunca ha habido un momento más importante para fortalecer la cooperación entre nuestras dos naciones”, haciendo alusión a los desafíos de seguridad regional que incluyen las amenazas nucleares y misilísticas de Corea del Norte.
La reunión, celebrada en un clima de cordialidad, sirvió también para reafirmar la importancia del marco de cooperación trilateral con Estados Unidos, en un contexto marcado por la creciente influencia militar de China y la guerra en Ucrania. Tras el encuentro, Takaichi confirmó que ambos acordaron celebrar su próxima cumbre en Japón, mientras que Lee expresó su deseo de que tenga lugar en una ciudad regional, como gesto de acercamiento.
El encuentro representó un nuevo paso en el proceso de deshielo entre los dos países, cuyas relaciones estuvieron marcadas por tensiones históricas derivadas del dominio colonial japonés sobre la península coreana y las disputas territoriales por un grupo de islas controladas por Seúl pero reclamadas por Tokio. La reanudación de las visitas de alto nivel, interrumpidas desde 2011, fue posible gracias al acercamiento iniciado en 2023 por los anteriores mandatarios, Fumio Kishida y Yoon Suk Yeol.
Durante la cumbre, ambos líderes se comprometieron a ejercer un liderazgo constructivo para resolver los temas pendientes. Lee, con un tono conciliador, comparó las heridas históricas entre ambos países con “las que pueden darse dentro de una familia”, mientras que Takaichi buscó proyectar una imagen de cooperación y moderación. Antes de asumir el cargo, evitó visitar el santuario de Yasukuni, un gesto interpretado como intento de evitar fricciones diplomáticas con Corea del Sur y China.
En su primera conferencia como primera ministra, Takaichi había declarado su aprecio por la cultura surcoreana, mencionando que consume algas coreanas, usa cosméticos del país y disfruta de sus series televisivas. Lee hizo referencia a esas palabras durante la reunión y comentó que “no podría estar más de acuerdo, de hecho, he dicho exactamente lo mismo”, generando un momento de distensión que marcó el tono amistoso del encuentro.
El mandatario surcoreano, de orientación progresista y anteriormente crítico con Japón, ha adoptado una postura más pragmática desde su llegada al poder en julio, destacando la necesidad de cooperación regional. Este año, que marca el sexagésimo aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, ofreció el marco simbólico perfecto para renovar los compromisos bilaterales.
En un gesto de cortesía, Lee obsequió a Takaichi con algas y productos cosméticos, un guiño a las palabras de la primera ministra. Takaichi, quien ganó las elecciones internas del Partido Liberal Democrático a comienzos de octubre, viajó a Corea del Sur para participar en la cumbre del APEC, donde también mantendrá reuniones bilaterales con el presidente chino, Xi Jinping, y otros líderes de la región.
El encuentro entre Takaichi y Lee dejó ver una voluntad compartida de superar el peso del pasado y avanzar hacia una cooperación más sólida, basada en la confianza y en una visión común de estabilidad en el noreste asiático.













