La cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Gyeongju, Corea del Sur, ha sido el escenario de un encuentro diplomático de alta relevancia entre el presidente de EE. UU., Donald Trump, y su homólogo surcoreano, Lee Jae Myung. La reunión, que tuvo lugar en el histórico Museo Nacional de Gyeongju, se saldó con el anuncio de un acuerdo comercial bilateral y una profunda discusión sobre temas críticos de seguridad y energía nuclear.
El presidente Trump, al ser consultado por la prensa en una cena ofrecida por el presidente Lee, confirmó de manera concisa el logro diplomático: «Lo hicimos», refiriéndose a un acuerdo sobre comercio. Aunque los detalles del acuerdo no se hicieron públicos de inmediato, el anuncio marca un avance significativo en las negociaciones comerciales bilaterales que se habían intensificado en los meses previos.
Refuerzo de la alianza y compromiso de defensa
El encuentro entre ambos líderes no solo se centró en el comercio, sino también en la modernización de la alianza de seguridad. El presidente Lee Jae Myung enfatizó la voluntad de Seúl de elevar la relación a una «alianza estratégica integral orientada al futuro» y se comprometió a aliviar la carga de defensa de EE. UU.
- Aumento del gasto en defensa: Lee aseguró que la República de Corea aumentará su gasto en defensa y desarrollará su industria armamentística para mejorar significativamente sus capacidades de autodefensa. Este compromiso busca «ayudar a reducir la carga de defensa de EE. UU.».
- Apoyo a la industria estadounidense: Corea del Sur reafirmó su apoyo a la iniciativa de Trump de reactivar la industria manufacturera estadounidense. Esto incluye fortalecer la cooperación, especialmente en la construcción naval, como parte de una promesa de inversión de USD 350 mil millones vinculada a un acuerdo comercial previo alcanzado en julio. Una iniciativa destacada es el proyecto Make American Shipbuilding Great Again (MASGA), propuesto por Seúl para ayudar a reconstruir el sector naval de EE. UU.

Petición nuclear: el submarino de combate convencional
Un punto central y altamente sensible en la agenda fue la petición directa del presidente Lee a Trump para que EE. UU. autorice el suministro de combustible nuclear para submarinos de propulsión nuclear, aunque equipados con armamento convencional.
Lee argumentó que los submarinos de propulsión diésel tienen capacidades de navegación submarina limitadas, dificultando el seguimiento de submarinos norcoreanos o chinos.
«Espero que tome una decisión para permitirnos tener suministro para submarinos de propulsión nuclear,» solicitó Lee, aclarando que su objetivo no es construir submarinos con armas nucleares. «Si se permite el suministro de combustible, podemos construir varios submarinos equipados con armas convencionales utilizando nuestra propia tecnología para defender las aguas alrededor de la península de Corea, reduciendo en última instancia la carga sobre las fuerzas estadounidenses«.
Esta petición se enmarca en el deseo de Seúl de revisar el acuerdo nuclear bilateral para obtener mayor flexibilidad en el reprocesamiento de combustible nuclear gastado y el enriquecimiento de uranio, actualmente prohibido o limitado al 20% solo con consentimiento de EE. UU. Lee solicitó a Trump instruir a su administración para avanzar en estas consultas.
Sin cita con Kim Jong-un
A pesar de la intensa especulación, especialmente tras la prueba de misiles de crucero con capacidad nuclear realizada por Corea del Norte el día anterior, el presidente Trump confirmó que no se reuniría con el líder norcoreano, Kim Jong-un, durante su visita a Corea del Sur.
«Conozco muy bien a Kim Jong-un. Nos llevamos muy bien», dijo Trump al inicio de su cumbre con Lee. Sin embargo, explicó que «realmente no pudimos cuadrar la fecha».
La visita de Trump había disparado las esperanzas de una posible cuarta reunión para retomar la diplomacia personal sobre el programa nuclear del Norte. Los tres encuentros anteriores (Singapur 2018, Vietnam 2019, Panmunjom 2019) no lograron un acuerdo de desnuclearización debido a diferencias sobre la compensación (alivio de sanciones) a cambio de los pasos de desarme.
El presidente Lee, por su parte, lamentó que la reunión no se materializara porque Kim no ha «abrazado completamente la sinceridad» del presidente estadounidense. No obstante, Lee enfatizó que la disposición de Trump a reunirse «en cualquier momento» es una «semilla que puede provocar una gran ola de paz en la península de Corea» y reafirmó el apoyo de Seúl a los esfuerzos de paz de Washington. Trump concluyó señalando que habrá «otras visitas» y que trabajarán arduamente para «enderezar las cosas».
Máxima condecoración en Gyeongju: un regalo con historia
La cumbre estuvo marcada por gestos simbólicos de profunda amistad y respeto. El presidente Lee Jae Myung entregó a Donald Trump el «Gran Collar de Mugunghwa» (Gran Orden de Mugunghwa), la máxima condecoración estatal de Corea del Sur. Trump se convierte así en el primer presidente de EE. UU. en recibir esta orden.
La ceremonia de bienvenida tuvo lugar en el Museo Nacional de Gyeongju, antigua capital del Reino de Silla (57 a.C. – 935 d.C.). Allí, Lee obsequió a Trump una réplica de la Corona Cheonmachong, una corona de oro de la antigua Silla, encapsulada en una vitrina de cristal.
«A la nueva confianza y compañerismo entre Corea y Estados Unidos,» dijo Lee al intérprete mientras entregaba el regalo. El regalo, según el viceministro de Asuntos Exteriores para Asuntos de Protocolo, Kim Tae-jin, simboliza «el espíritu de Silla, que trajo la paz a la península de Corea por primera vez, y la apertura de la edad de oro de la alianza Corea-EE. UU.».
La cumbre de Gyeongju consolida así la alianza EE. UU.-Corea del Sur en múltiples frentes: desde un acuerdo comercial formal y un compromiso de defensa reforzado, hasta la discusión de temas de seguridad nuclear cruciales, todo enmarcado en un esfuerzo continuo por mantener la estabilidad en la península coreana a pesar de las tensiones latentes.
Colaboradora en ReporteAsia.













