El gobierno de la India aseguró que está “examinando cuidadosamente las implicaciones” del nuevo arancel del 27% impuesto por la administración de Donald Trump a las importaciones provenientes del país, como parte de una política comercial más agresiva que apunta a reducir el déficit comercial estadounidense.
La medida, anunciada por Trump desde los jardines de la Casa Blanca el jueves por la madrugada (hora india), sorprendió a Nueva Delhi, que aún se encuentra en negociaciones con Washington para concretar un esperado acuerdo comercial bilateral. “Estamos en contacto con la administración Trump respecto de estos temas y esperamos avanzar en los próximos días”, señaló el Ministerio de Comercio e Industria indio en un comunicado.
El expresidente estadounidense, en una declaración cargada de tensión pero también de cercanía política con el primer ministro Narendra Modi, afirmó que la India ha sido “muy, muy dura” con Estados Unidos en materia de tarifas. “El primer ministro acaba de irse, es un gran amigo mío, pero le dije: ‘Eres mi amigo, pero no nos estás tratando bien’. Ellos nos cobraban un 52%. Y nosotros casi nada durante años y décadas”, expresó Trump.
La oficina comercial estadounidense oficializó poco después que el arancel para India será del 27%, en línea con la política de aplicar tarifas más altas a los países con los que Estados Unidos mantiene los mayores déficits comerciales. Esta nueva tasa se aplicará desde el 9 de abril, tras una tarifa base del 10% que comenzará a regir el 5 de abril para todos los países.
India, en mejor posición relativa que otros países asiáticos
Si bien el nuevo arancel representa un desafío para la industria exportadora india, expertos señalan que el país aún mantiene una ventaja relativa frente a otros grandes exportadores asiáticos. La tasa impuesta a India (27%) es inferior a la que enfrentan China (34%), Vietnam (46%), Tailandia (37%), Taiwán (32%) e Indonesia (32%).
Según el Global Trade Research Initiative, esta circunstancia podría convertirse en una oportunidad para la India, “si se implementan reformas que permitan una producción a escala, mayor valor agregado doméstico y mejoras en la competitividad”.
En paralelo, el Ministerio de Comercio indio indicó que está dialogando con todos los actores relevantes, incluyendo empresas exportadoras e industrias locales, para evaluar el impacto de esta medida y explorar oportunidades. “El departamento también está estudiando las oportunidades que pueden surgir debido a este nuevo desarrollo en la política comercial de EE.UU.”, afirmó la cartera.
Cabe destacar que la India había tomado medidas anticipadas para reducir ciertos aranceles, en un gesto de buena voluntad frente a la posibilidad de que Washington avanzara con su promesa de reciprocidad comercial.
El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, había instado días atrás a Nueva Delhi a “hacer algo grande, algo grandioso, que conecte a India y EE.UU. a gran escala”, en lugar de negociar producto por producto. Esto sugiere que desde Washington se espera un paquete más ambicioso que supere los actuales intercambios puntuales.
Mientras se intensifican los contactos entre ambas capitales, los analistas advierten que la medida estadounidense podría provocar tensiones comerciales adicionales, aunque también reconfigurar alianzas si se logra un nuevo marco de cooperación bilateral. La India, en plena estrategia de internacionalización y atracción de inversiones, busca no solo mitigar los efectos de la medida, sino también reposicionarse como un socio confiable en el nuevo orden comercial global que propone Trump.
Por ahora, el gobierno de Modi opta por la cautela, priorizando el diálogo y la estabilidad económica, en un contexto donde las decisiones en Washington podrían tener impacto directo sobre sectores estratégicos de la economía india, desde la tecnología hasta los productos farmacéuticos.












