Corea del Norte podría estar preparándose para suspender el acuerdo intercoreano firmado en 1991, lo que marcaría un punto crítico en las relaciones con Corea del Sur. Esta posibilidad surge tras los recientes movimientos de Kim Jong-un, presidente del Comité de Asuntos de Estado norcoreano, quien ha pedido enmendar la Constitución para designar formalmente a Corea del Sur como su enemigo principal, según informó el Ministerio de Unificación surcoreano.
El lunes, Corea del Norte celebrará la 11ª sesión de la 14ª Asamblea Popular Suprema (SPA, por sus siglas en inglés), con la intención de modificar la Constitución. Esta reunión llega nueve meses después de que Kim sugiriera eliminar las cláusulas relacionadas con la unificación y clarificar los límites territoriales de la nación, incluyendo la frontera marítima.
En una reunión del partido celebrada en diciembre, Kim describió las relaciones intercoreanas como las de «dos Estados hostiles», dejando claro que no considerará al Sur como su contraparte en el camino hacia la reconciliación o la unificación.
El Ministerio de Unificación de Corea del Sur, encargado de gestionar las relaciones con el Norte, considera probable que el Norte abandone los acuerdos intercoreanos, tanto en el ámbito político como militar, incluido el Acuerdo Básico Sur-Norte de 1991.
El tratado establecía que las relaciones entre las dos Coreas no eran de tipo estatal, sino una «relación especial» en el proceso hacia la reunificación. Esto contradice la postura actual de Kim Jong-un, quien busca establecer la narrativa de dos Estados en conflicto.
En febrero, Corea del Norte ya había renunciado a los acuerdos de cooperación económica con el Sur, lo que fue considerado por la comunidad internacional como un primer paso hacia el desmantelamiento de los vínculos intercoreanos establecidos en las últimas décadas.
Se espera que la próxima enmienda constitucional refuerce la noción de que Corea del Sur es el enemigo principal, aunque es probable que los detalles no sean revelados de inmediato. En el pasado, Corea del Norte ha retrasado la publicación de los textos completos de sus reformas constitucionales.
Uno de los temas más sensibles en esta revisión es la frontera marítima entre ambas Coreas. Esto se debe a que Corea del Norte podría optar por definirla de manera ambigua en su Constitución, dejando abierta la posibilidad de futuras acciones legislativas para detallar su ubicación exacta.
Los expertos advierten que Pyongyang podría declarar unilateralmente una nueva frontera, más al sur de la actual Línea Limítrofe del Norte (LLN), con el fin de utilizarla como pretexto para realizar provocaciones militares.
La LLN, trazada por el Comando de las Naciones Unidas liderado por Estados Unidos después de la Guerra de Corea de 1950-53, ha sido un punto de fricción durante décadas. En repetidas ocasiones, Corea del Norte ha exigido que se desplace más al sur y, en su lugar, ha trazado su propia versión de la frontera marítima.
Corea del Norte podría realizar un ensayo nuclear tras las elecciones de Estados Unidos
El Ministerio de Unificación surcoreano también señaló que el Norte podría reorganizar su estructura gubernamental para delegar los asuntos intercoreanos al Ministerio de Asuntos Exteriores.
Esto seguiría la tendencia observada en los últimos años, como el cambio de nombre del Departamento del Frente Unido —anteriormente responsable de los asuntos intercoreanos— por el de Oficina 10, siguiendo la orden de Kim de disolver las agencias encargadas de gestionar las relaciones con el Sur.
Con las elecciones presidenciales estadounidenses en noviembre, Pyongyang podría intentar presionar a Washington, subrayando su estatus como Estado nuclear y sugiriendo que la península coreana es un territorio en disputa.
El mes pasado, Corea del Norte hizo pública, por primera vez, una instalación de enriquecimiento de uranio, en lo que parece ser una demostración de que su desnuclearización es un objetivo casi inalcanzable para Corea del Sur y EE.UU.
En 2023, Pyongyang ya había modificado su Constitución para fortalecer su política de aumentar su capacidad nuclear, afirmando repetidamente que su estatus de Estado nuclear es «irreversible». Esta postura complica los esfuerzos internacionales de desnuclearización y refuerza la idea de que el régimen norcoreano no tiene intenciones de ceder en este aspecto clave.











