En medio de una fuerte oposición pública Japón realiza el funeral de Estado por Shinzo Abe

Japón

El funeral de Estado por el ex primer ministro Shinzo Abe se celebró en Tokio a pesar de la fuerte oposición a la controvertida ceremonia por el líder más longevo de Japón, con más de 4.000 dolientes que asistieron al evento en medio de fuertes medidas de seguridad.

Según informó el medio Kyodo News, antes de que se celebrara el acto, financiado por el Estado y el primero de este tipo para un ex primer ministro en 55 años, aumentaron los llamamientos para su cancelación. Los críticos dicen que carece de base legal, y citan el complicado legado político de Abe para su oposición.

Abe construyó su perfil en el extranjero haciendo hincapié en la política exterior y de seguridad al tiempo que forjaba lazos personales con líderes mundiales como el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En Japón, sin embargo, la opinión sobre su legado está dividida en base a las acusaciones de que abusó de su poder para obtener beneficios personales.

Durante la posguerra, Japón solo había acogido una vez un funeral de Estado para un ex primer ministro, se trata Shigeru Yoshida en 1967, que lideró la recuperación del país tras la Segunda Guerra Mundial.

La Agencia Nacional de Policía de Japón ha movilizado hasta 20.000 agentes para reforzar la estricta seguridad en la capital, especialmente en torno a la sala Nippon Budokan, donde se celebró la ceremonia.

Mientras tanto, en un parque cercano al lugar de celebración, un gran número de personas se reunió para depositar flores desde primera hora de la mañana.

Los opositores al funeral han celebrado repetidamente concentraciones frente a la oficina del primer ministro, el edificio del parlamento y otros lugares, y han presentado demandas judiciales exigiendo que se elimine el evento.

A principios de este mes, un hombre se prendió fuego en una calle cercana a la oficina del primer ministro, según la policía, aparentemente con la intención de suicidarse en protesta por el funeral de Estado previsto.

Se estima que el funeral le costará a Japón más de 1.600 millones de yenes (11 millones de dólares).

Los presentes en la ceremonia

Durante el servicio, el primer ministro Fumio Kishida y su predecesor Yoshihide Suga pronunciaron sendos discursos en su memoria.

El primer ministro reconoció los logros del ex dirigente en el fortalecimiento «notable» de los lazos entre Japón y Estados Unidos, proponiendo un marco de seguridad en el que participan los dos países más Australia e India, llamado la «Cuadrilateral», y promoviendo un «Indo-Pacífico libre y abierto».

Kishida, también prometió continuar con la misión de Abe de lograr el retorno de los japoneses secuestrados por Corea del Norte en las décadas de 1970 y 1980, y dijo que «hare todo lo que esté en mi mano» para lograr ese objetivo.

En nombre de los amigos de Abe, su sucesor inmediato, Suga, conocido como la mano derecha del antiguo líder, expresó su agradecimiento por la «creencia y la determinación» de Abe para garantizar la seguridad de Japón.

Suga, que apoyó a Abe durante más de siete años como secretario jefe del Gabinete, dijo que convenció a Abe para que organizara su regreso como líder de Japón en 2012.

Entre los más de 700 invitados extranjeros se encontraban la Vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, el Primer Ministro de la India, Narendra Modi, y el Presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach.

Todos los invitados, a los que el gobierno japonés exigió que llevaran máscaras protectoras para frenar la propagación del nuevo coronavirus, depositaron flores en una mesa bajo el retrato de Abe.

Como el funeral dividió a la opinión pública, algunos partidos de la oposición boicotearon el servicio. Los legisladores de la oposición han argumentado que no hay base legal para organizar un funeral de Estado para un ex primer ministro, mientras que también han surgido preguntas sobre el coste final del evento.

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Un grupo de personas se reúne en el barrio de Chiyoda, en Tokio, para protestar contra el funeral de Estado del ex primer ministro japonés asesinado Shinzo Abe, (Kyodo)

Kazuo Shii, líder del opositor Partido Comunista Japonés, arremetió contra el gobierno de Kishida y dijo a los periodistas «no podemos pasar por alto el problema de seguir adelante con el inconstitucional funeral de Estado».

Kishida citó la longevidad de Abe en el cargo -más de ocho años en total- como una de las razones para celebrar el funeral de Estado. Pero los expertos políticos dicen que su legado es polémico, especialmente a la luz de una serie de acusaciones de favoritismo y otros escándalos que salieron a la luz cuando estaba en el poder.

Los dudosos lazos entre la Iglesia de la Unificación, un grupo religioso a menudo tachado de secta, y el PLD que Abe dirigía también han afectado al apoyo público al funeral.

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