Indonesia: el fundador de Gojek, condenado a diez años de prisión por el caso Chromebooks

Un tribunal anticorrupción de Indonesia halló culpable a Nadiem Makarim, ex ministro de Educación y cofundador de la primera «unicornio» tecnológica del país, por la compra de laptops para escuelas durante la pandemia. El fallo, dividido y cuestionado por especialistas, reabre el debate sobre los riesgos de fichar a empresarios para la función pública.

Un tribunal anticorrupción de Indonesia sentenció a diez años de cárcel a Nadiem Makarim, cofundador de la plataforma de movilidad y logística Gojek y ex ministro de Educación, Cultura, Investigación y Tecnología, por su responsabilidad en la compra de computadoras Chromebook para el sistema escolar durante la pandemia de COVID-19. El fallo, uno de los casos de corrupción más resonantes contra un funcionario indonesio en los últimos años, llega acompañado de una condena adicional: la devolución de más de 800.000 millones de rupias (unos 65 millones de dólares), a los que se suma una multa de 1.000 millones de rupias (81.000 dólares).

El expediente Chromebooks

La fiscalía sostuvo que la decisión de comprar las laptops y el software asociado respondió a la inversión que Google había realizado en GoTo, la empresa matriz de Gojek, y no a criterios técnicos o pedagógicos. Google negó cualquier vínculo entre esa inversión —anterior al nombramiento de Makarim como ministro— y la adopción de los equipos por parte del Estado indonesio, y rechazó haber ofrecido beneficios a funcionarios a cambio de la decisión.

El panel de jueces, presidido por Purwanto Abdullah, encontró a Makarim culpable de abuso de autoridad y de haber generado pérdidas al Estado, pero lo eximió del cargo de enriquecimiento personal directo. La contradicción entre ambos puntos del fallo —culpabilidad sin enriquecimiento comprobado, pero con orden de restitución de fondos— es el eje central de las críticas de la defensa y de juristas que siguieron el proceso.

Un fallo dividido y cuestionado

De los cinco jueces que integraron el panel, uno votó por la absolución total, al considerar que el expediente no aportó pruebas de intención dolosa, irregularidades en el procedimiento ni conflicto de interés. Especialistas en derecho anticorrupción indonesio coincidieron en que la fiscalía no logró acreditar de manera concluyente la responsabilidad penal de Makarim, y la defensa argumentó que el programa de Chromebooks representó, en los hechos, un ahorro para el Estado.

Conductores de Gojek participaron en varias manifestaciones antes del juicio para mostrar su apoyo a Makarim.

Tim Lindsey, profesor de la Universidad de Melbourne y especialista en el sistema legal indonesio, advirtió que la sentencia podría dañar la imagen del país ante los inversores y profundizar las dudas sobre la integridad del sistema judicial.

El símbolo Gojek y el temor al efecto disuasivo

Makarim se convirtió en una figura de referencia para el ecosistema emprendedor del sudeste asiático al frente de Gojek, la primera empresa indonesia en alcanzar el estatus de «unicornio» —valuación superior a los 1.000 millones de dólares— y una superapp que hoy conecta a millones de usuarios con servicios de transporte, delivery y logística en varios países de la región. En 2019 recibió el premio Nikkei Asia por innovación empresarial, y a los 35 años se convirtió en el ministro más joven de la historia de Indonesia.

Ese perfil explica la reacción del sector tecnológico y académico ante el fallo: universitarios y organizaciones de la sociedad civil calificaron el proceso como «políticamente motivado» y advirtieron que la condena podría desalentar a profesionales jóvenes de sumarse a la función pública. Conductores de Gojek se movilizaron frente al tribunal en respaldo a Makarim, a quien consideran responsable de haber generado empleo para millones de personas en la región.

Qué sigue

El equipo legal de Makarim confirmó que apelará la sentencia. El propio Makarim, a través de sus redes sociales, señaló que buena parte de los especialistas en derecho anticorrupción coincide en que no hubo elementos de corrupción en el proceso, y afirmó que su patrimonio actual es muy inferior al monto que se le exige restituir. El desenlace del caso será observado de cerca tanto por la comunidad tecnológica regional como por inversores extranjeros, en un contexto donde Indonesia busca consolidarse como uno de los polos de innovación digital del sudeste asiático.

 

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Colaboradora en ReporteAsia.