Indonesia enfrenta tragedia por inundaciones y deslizamientos en Bali y Nusa Tenggara

Indonesia

Las intensas lluvias que golpean Indonesia desde comienzos de la semana provocaron una emergencia de gran magnitud en las provincias de Bali y Nusa Tenggara Oriental. Hasta el miércoles, las autoridades confirmaron la recuperación de quince cuerpos, mientras que al menos diez personas permanecen desaparecidas. Las tareas de rescate se han visto complicadas por el terreno montañoso y la fuerza de las aguas, que arrasaron poblados enteros y dejaron cuantiosas pérdidas materiales.

En la localidad de Mauponggo, considerada la más afectada en Nagekeo, rescatistas encontraron bajo el lodo los cuerpos de una madre y su hijo. En la misma zona, otro hombre fue hallado sin vida en el vecino pueblo de Loka laba. La tragedia había comenzado días antes, cuando una familia entera fue arrastrada por la corriente tras el derrumbe de su vivienda. Las autoridades locales confirmaron que tres integrantes de ese hogar murieron y que otros cuatro habitantes aún permanecen desaparecidos.

La isla de Bali también enfrenta una situación crítica. El portavoz de la Agencia Nacional de Mitigación de Desastres, Abdul Muhari, informó que el cuerpo de una mujer fue recuperado en las inmediaciones del mercado de Badung, en Denpasar, la capital provincial. Hasta la tarde del miércoles, seis personas seguían desaparecidas en la zona. El panorama es desolador, ya que ocho cuerpos fueron hallados en distintos puntos, entre ellos cuatro víctimas que se encontraban dentro de un edificio arrasado por las aguas en el mercado de Kumbasari, en el sur de Denpasar.

La magnitud del desastre se refleja en los daños registrados. Ríos desbordados inundaron nueve ciudades y distritos de Bali, mientras que avalanchas de lodo, rocas y árboles descendieron de las montañas hacia pequeñas aldeas. Según la agencia provincial de desastres, al menos ciento doce barrios quedaron bajo agua y varios sectores sufrieron deslizamientos. Imágenes oficiales muestran automóviles arrastrados por corrientes fangosas y familias enteras refugiadas en los techos de sus casas mientras eran auxiliadas por militares y rescatistas en botes inflables.

Las consecuencias alcanzaron incluso al sector turístico. El gobernador de Bali, Wayan Koster, explicó que miles de viviendas y edificios, incluidos hoteles, restaurantes y hospitales, se vieron afectados por el corte de electricidad y agua potable. Muchos de estos establecimientos dependen de generadores para mantenerse en funcionamiento. Además, en Karangasem, Gianyar y Badung se reportaron deslizamientos que dañaron casas, comercios, caminos y puentes. Más de ochocientas personas fueron evacuadas a refugios temporales, después de que el agua alcanzara hasta dos metros y medio de altura en algunos puntos.

En Nagekeo, el jefe de la agencia local de desastres, Agustinus Pone, detalló que las inundaciones repentinas arrastraron vehículos y personas, destruyeron puentes, oficinas gubernamentales, plantaciones y campos de arroz, además de causar la muerte de al menos seis habitantes. El número de víctimas podría aumentar, ya que cuatro personas permanecen desaparecidas.

Los equipos de emergencia advierten que las tareas de búsqueda continúan siendo complicadas por las lluvias persistentes y la topografía accidentada. Indonesia enfrenta cada año fenómenos de esta magnitud durante la temporada de lluvias, que se extiende de septiembre a marzo, y que deja a comunidades enteras expuestas a inundaciones y deslizamientos. Esta vez, la tragedia golpea de lleno a poblaciones rurales y a uno de los principales destinos turísticos del país, dejando tras de sí dolor, pérdidas humanas y un duro golpe económico.

+ posts