Mamdani y la política de la escucha

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La tecnología por sí sola no garantiza resultados democráticos; su uso debe estar orientado hacia la visibilidad recíproca y el compromiso participativo.

Cuando la política se trasladó al ámbito digital, la mayoría de las campañas simplemente reemplazaron los megáfonos por micrófonos. Transmitieron mensajes con mayor volumen, rapidez y precisión, pero no cambiaron su enfoque principal. La campaña de Zohran Mamdani en Nueva York tomó un rumbo diferente. Desde el principio, combinó el humor y la accesibilidad con un claro énfasis en la escucha como estrategia política fundamental. Tras las publicaciones y vídeos en redes sociales se escondía un esfuerzo sistemático por priorizar la participación ciudadana sobre la autopromoción.

La estrategia de Mamdani desafía las suposiciones tradicionales sobre la participación política. La teoría política convencional considera las campañas como instrumentos para persuadir a los votantes: los candidatos hablan y el público responde. Mamdani reformuló este modelo al centrar la escucha como base de la acción política, enfatizando la atención sostenida y la interacción directa.

Construir confianza política a través de la escucha

Muchos políticos abordan la escucha superficialmente, asistiendo a eventos o reuniones ocasionales sin profundizar en el tema. Mamdani integró la escucha en el marco operativo de su campaña, considerándola una práctica tanto metodológica como ética. Pasó largas tardes en reuniones de asociaciones de inquilinos, habló con repartidores después de sus turnos y asistió a eventos comunitarios en barrios como Astoria y Jackson Heights. En cada caso, permitió que la gente expresara plenamente los problemas que afectaban su vida cotidiana, desde los problemas con el alquiler hasta el acceso a los servicios públicos.

Desde una perspectiva teórica, esto se alinea con la teoría de la democracia participativa, en particular con el trabajo de Carole Pateman, quien enfatiza la centralidad de la participación ciudadana en la legitimidad democrática. Escuchar en este contexto no es pasivo; es un acto político que genera confianza y reconoce la voz ciudadana. La noción de Habermas sobre la esfera pública también es aplicable: la política es más eficaz cuando los ciudadanos participan activamente en el discurso, en lugar de ser receptores pasivos de los mensajes.

Ejemplos concretos ilustran el papel de la escucha activa. Cuando un grupo de inquilinos inmigrantes describió repetidos problemas con las inspecciones de vivienda, Mamdani se aseguró de que su historia se reflejara en el contenido de la campaña, enfatizando su voz en lugar de su comentario. En otra ocasión, grabó a un repartidor hablando sobre la precariedad del trabajo temporal, destacando nuevamente al orador. Estas acciones operacionalizan la rendición de cuentas relacional, un concepto de ética política que describe la responsabilidad mutua entre líderes y electores.

Interacción directa de los constituyentes

Más allá de los eventos públicos, Mamdani priorizó las conversaciones directas e individuales con los electores. Esta medida representa un cambio estratégico de la comunicación masiva a la interacción personalizada. Al reunirse con personas en hogares, centros comunitarios y negocios locales, creó un circuito de retroalimentación que le permitió comprender las inquietudes locales con matices. A diferencia del sondeo tradicional, que a menudo implica encuestas rápidas o temas de conversación predefinidos, el enfoque de Mamdani fue relacional: invirtió tiempo en el diálogo en lugar de limitarse a la recopilación de datos.

Las reuniones individuales permitieron a Mamdani identificar patrones y problemas recurrentes que, de otro modo, podrían pasarse por alto. Por ejemplo, múltiples conversaciones con propietarios de pequeñas empresas revelaron deficiencias sistémicas en los procesos de licencias municipales. Este enfoque refleja la teoría de la democracia deliberativa, en particular el trabajo de James Fishkin y John Dryzek, que enfatiza que las decisiones políticas significativas surgen de la deliberación informada e interactiva entre los ciudadanos, y no de un mensaje jerárquico.

Transformando la política en el ámbito digital

Mamdani extendió el principio de escucha a los espacios digitales. Las campañas tradicionales utilizan las redes sociales como plataforma de difusión; Mamdani las trató como un espacio interactivo. Los electores podían comentar, hacer preguntas, remezclar contenido y compartir experiencias. La campaña utilizó Instagram Lives, grupos de WhatsApp y fragmentos de TikTok para crear un flujo continuo de retroalimentación entre residentes, voluntarios y el candidato.

Desde un punto de vista teórico, esto se alinea con la teoría de la cultura participativa de Henry Jenkins, donde las audiencias son cocreadoras de significado. También refleja el trabajo de Manuel Castells sobre la sociedad en red, que destaca cómo las plataformas digitales reconfiguran las relaciones de poder al permitir la comunicación descentralizada entre pares. En la práctica, estas herramientas distribuyeron la autoridad: los electores moldearon el contenido y las prioridades de la campaña, en lugar de simplemente consumir los mensajes.

Esta estrategia digital también demuestra la transición de la representación a la relación. En los modelos tradicionales, la autoridad se confiere de arriba a abajo. El enfoque de Mamdani posiciona al candidato como facilitador, convirtiendo la campaña en un acto compartido de producción de conocimiento político. Este enfoque operacionaliza los marcos de deliberación digital, donde las plataformas en línea apoyan la toma de decisiones colectiva y la visibilidad, en lugar de servir únicamente como herramientas de marketing.

Implicaciones para la práctica política

El modelo de Mamdani representa un cambio de la representación a la relación: los líderes ya no hablan solo en nombre de sus electores, sino con ellos. La autoridad se genera mediante una interacción sostenida, más que por volumen o por la imagen de marca en los medios. La escucha activa funciona como un mecanismo de inclusión, permitiendo a las comunidades definir y comunicar sus propias prioridades. Las plataformas digitales, bajo este modelo, facilitan la conexión en lugar de simplemente difundir mensajes.

Este enfoque destaca lecciones más amplias para las campañas políticas. La tecnología por sí sola no garantiza resultados democráticos; su uso debe orientarse hacia la visibilidad recíproca y la participación. Los líderes que integran la escucha estructurada en la estrategia de campaña, tanto presencial como digital, pueden generar confianza, mejorar la rendición de cuentas y producir un discurso político más informado.

Nota: esta es un artículo republicado del medio «The Wire» a través de un acuerdo de cooperación entre ambas partes para la difusión de contenido periodístico. Link original.

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La Dra. Yasemin Giritli İnceoğlu es profesora visitante en el Departamento de Medios y Comunicaciones de la London School of Economics.