La planta de TSMC en Phoenix, Arizona, ha superado oficialmente la barrera de la eficiencia técnica en este cierre de diciembre de 2025, logrando una tasa de rendimiento (yield) del 92% para sus nodos de 4 nanómetros. Este hito no solo iguala la capacidad de sus fábricas nodriza en Taiwán, sino que, en ciertas líneas de producción, las supera por cuatro puntos porcentuales. Este éxito operativo silencia las dudas sobre la viabilidad de la manufactura avanzada en suelo estadounidense y marca el inicio de la producción masiva de procesadores críticos para Apple y Nvidia fuera de Asia. Al mismo tiempo, en el Sudeste Asiático, Malasia ha consolidado su posición como la nueva capital de datos de la región, habiendo asegurado más de 23.300 millones de dólares en inversiones de hiperescala solo en los últimos doce meses.
El avance en Arizona es el resultado de la estrategia de «copia exacta» de TSMC, apoyada por una inversión que ya alcanza los 165.000 millones de dólares para expandir el complejo a seis megafábricas (gigafabs). Con la primera fase operando a plena capacidad de 30.000 obleas mensuales, la compañía ha decidido adelantar la instalación de equipos para la producción de 3 nanómetros a principios de 2027, un año antes de lo previsto originalmente. Mientras tanto, en Malasia, el estado de Johor se ha transformado en el epicentro de la infraestructura para inteligencia artificial. Aprovechando las restricciones de espacio en Singapur, Johor ya proyecta alcanzar una capacidad de 13,6 gigavatios para finales de la década, convirtiéndose en el pulmón de procesamiento que alimenta el ecosistema digital de la ASEAN.
El despegue de la manufactura avanzada en Arizona
La aceleración de TSMC en Arizona responde directamente a la demanda insaciable de chips de inteligencia artificial, específicamente los modelos Blackwell de Nvidia que ya han comenzado a fabricarse en las instalaciones de Phoenix. La integración de la cadena de suministro local ha sido clave; socios de empaquetado avanzado como Amkor y SPIL han establecido operaciones adyacentes para completar el ciclo de producción en territorio estadounidense. Esta autonomía logística permite a clientes como Apple y AMD reducir su dependencia de las rutas marítimas del Estrecho de Taiwán, un movimiento que los analistas califican como la creación de un «escudo de silicio» doméstico para la economía de Estados Unidos.
Además de los nodos de 4 y 5 nanómetros que ya están en el mercado, TSMC inició en abril de 2025 la construcción de su tercera fase, diseñada para procesar chips de 1.6 nanómetros utilizando arquitectura de transistores GAA (Gate-All-Around). La presión competitiva es alta, ya que Intel ha puesto en marcha su nodo 18A en el campus cercano de Ocotillo, forzando a TSMC a mover su tecnología más puntera a Arizona más rápido de lo planeado. La colaboración con instituciones como la Universidad Estatal de Arizona ha permitido nutrir estas plantas con una fuerza laboral técnica que finalmente ha alcanzado los estándares de disciplina y precisión requeridos para la fotolitografía extrema, asegurando que el costo de producción por oblea en EE. UU. comience a estabilizarse.
Malasia y la explosión de la infraestructura de IA en 2026
En el otro extremo de la cadena, Malasia ha dejado de ser un destino de ensamblaje de bajo costo para convertirse en la pieza fundamental de la nube global. Durante 2025, Microsoft, Google y Amazon Web Services han inaugurado regiones de nube en Johor y la zona metropolitana de Kuala Lumpur, invirtiendo miles de millones en sistemas de enfriamiento líquido de circuito cerrado diseñados para procesadores de alta densidad de GPU. El crecimiento de Johor ha sido vertiginoso, con una tasa de expansión anual del 145% en su suministro de energía para centros de datos. La proximidad con Singapur y la creación de la Zona Económica Especial Johor-Singapur (SEZ) han facilitado el flujo de capital y talento, permitiendo que Malasia absorba la demanda que su vecino ya no puede satisfacer por falta de terreno.
El éxito de Malasia reside en su capacidad para ofrecer soberanía de datos y resiliencia energética. El gobierno ha implementado el Marco de Centros de Datos Sostenibles, facilitando que empresas como ByteDance conviertan a Malasia en su nodo central de IA para el mercado global. Esta infraestructura no solo sirve para el almacenamiento; la integración de granjas de servidores con fuentes de energía renovable, incluyendo grandes parques solares dedicados, ha posicionado al país como un líder en «centros de datos verdes». Al cerrar el 2025, Malasia no solo lidera el índice de oportunidades de centros de datos en el Sudeste Asiático, sino que se proyecta como el mayor hub de almacenamiento y procesamiento de toda la cuenca del Pacífico, complementando perfectamente el hardware que ahora se produce en Arizona.
Colaborador en ReporteAsia.













