Incendio en complejo residencial de Hong Kong deja decenas de muertos y profundiza la preocupación por la seguridad urbana

Hong Kong

El saldo del devastador incendio que arrasó un extenso complejo residencial en Hong Kong continúa en aumento, mientras las autoridades locales confirmaron que la cifra de fallecidos superó el medio centenar y que decenas de personas permanecen hospitalizadas. A más de un día del estallido de las llamas, cientos de residentes siguen sin poder ser localizados, situación que mantiene en vilo a una ciudad aún marcada por la magnitud de la tragedia.

El fuego se desató en la zona norte de Tai Po y avanzó con una velocidad que tomó por sorpresa incluso a los equipos de emergencia más experimentados. En cuestión de minutos, siete de las ocho torres del complejo Wang Fuk Court quedaron envueltas en un enorme resplandor anaranjado visible desde varios kilómetros. La intensidad del incendio recordó los peores episodios registrados en la ciudad desde su retorno a la administración china, y entre las víctimas se encuentra un bombero que participaba en las tareas de rescate.

A lo largo de la tarde del día siguiente, las autoridades anunciaron que el fuego en la mayoría de las torres había sido extinguido y que en las restantes se encontraba ya bajo control. El complejo, con decenas de pisos y miles de residentes, estaba completamente cubierto por andamios de bambú y una malla protectora verde, instalados para el proceso de renovación de las fachadas. Ese detalle se volvió central en las primeras hipótesis sobre el origen y propagación del siniestro.

De acuerdo con los responsables del cuerpo de bomberos, la estructura temporal compuesta por andamios tradicionales, la malla plástica y las planchas de espuma utilizadas en la renovación podrían haber alimentado la expansión del fuego debido a los fuertes vientos que soplaban en el área. El uso de materiales inflamables en obras de gran escala, sumado a prácticas de construcción muy arraigadas, quedó así bajo renovado escrutinio.

Tras las primeras evaluaciones, la policía de Hong Kong llevó a cabo una redada en las oficinas de la empresa encargada del proyecto de renovación, ya que sospecha que hubo negligencias graves que facilitaron la propagación incontrolable de las llamas. Tres responsables de la firma, entre ellos directores y un consultor, fueron detenidos bajo sospecha de homicidio. En paralelo, la comisión independiente anticorrupción anunció que abrirá una investigación para determinar si hubo irregularidades en la gestión del proyecto.

Mientras tanto, el gobierno local expresó su solidaridad con las familias afectadas y recibió mensajes de apoyo desde el extranjero. En Tokio, el jefe del gabinete japonés manifestó públicamente sus condolencias, gesto que destacó el impacto regional de la tragedia.

Entre las voces de quienes sobrevivieron al incendio, se multiplican relatos marcados por el miedo y la incertidumbre. Una residente de avanzada edad, que abandonó su departamento sin pertenencias y teme volver a subir a su piso debido a su estado de salud, relató el terror que sintió al ver las torres vecinas envueltas en humo. Otros vecinos regresaron al barrio recién al amanecer siguiente, con la angustia de no poder contactar a amigos de toda la vida.

El desastre ha abierto un debate urgente sobre la seguridad en las obras de renovación, el uso de materiales inflamables y la obligación de reforzar las inspecciones en edificios densamente poblados. Mientras continúa la búsqueda de quienes siguen desaparecidos, la ciudad enfrenta el desafío de revisar prácticas arraigadas y reconstruir la confianza de miles de residentes que vieron sus hogares transformarse en una trampa mortal.

+ posts