Agencias humanitarias piden más fondos para Afganistán tras devastador terremoto

Afganistán

Las principales organizaciones humanitarias reclamaron este miércoles a la comunidad internacional un aumento urgente de la financiación para Afganistán, después de que un terremoto de magnitud 6,0 dejara al menos mil cuatrocientas personas muertas y miles de heridos en el este del país. La catástrofe golpeó duramente a varias provincias montañosas y remotas, arrasando aldeas enteras y sepultando a familias enteras bajo los escombros.

A pesar de la magnitud de la tragedia, apenas unos pocos países han comprometido fondos hasta ahora. El Reino Unido anunció una ayuda de un millón de libras esterlinas que será canalizada a través de organizaciones internacionales, evitando cualquier transferencia directa al gobierno talibán, al que Londres no reconoce. Corea del Sur comprometió un millón de dólares mediante Naciones Unidas, mientras que Australia informó que destinará la misma cantidad a través de socios humanitarios. Además, once millones de dólares se liberaron de fondos gestionados por la ONU y la Unión Europea. Sin embargo, la cifra está muy lejos de cubrir las necesidades urgentes.

El panorama contrasta con el rol de Estados Unidos, que durante años fue el mayor donante humanitario en Afganistán pero redujo de manera drástica su apoyo a principios de este año. Ese vacío ha dejado a millones de personas expuestas a crisis sucesivas sin un respaldo sólido de la comunidad internacional.

“Los afganos están agotados de enfrentar crisis tras crisis con cada vez menos ayuda externa y recurriendo a sus propios medios desesperados”, advirtió Thamindri De Silva, directora nacional de World Vision Afganistán. La organización ha lanzado una campaña privada de recaudación de fondos para suplir la falta de asistencia gubernamental.

Algunas naciones han optado por enviar ayuda en especie. India envió carpas y alimentos, mientras que Emiratos Árabes Unidos despachó un equipo de rescate y suministros esenciales. Pero los recursos siguen siendo insuficientes. La financiación humanitaria destinada a Afganistán ha caído en picada desde la toma del poder por los talibanes en 2021 y este año apenas se ha alcanzado un 28 por ciento de la meta establecida por la ONU.

La situación sobre el terreno es crítica. En Kunar, la provincia más afectada, los derrumbes y deslizamientos de tierra bloquean caminos y dificultan el acceso a comunidades aisladas. Equipos de rescate han debido caminar horas por laderas empinadas para entregar medicinas y alimentos, mientras familias enteras pasan las noches a la intemperie entre continuas réplicas del sismo. “El terremoto no es un desastre aislado”, explicó Jacopo Caridi, director del Consejo Noruego para los Refugiados en Afganistán. “Golpeó a comunidades que ya sufrían desplazamientos, inseguridad alimentaria, sequía y la llegada de cientos de miles de refugiados devueltos desde países vecinos”.

El vocero de la ONU, Stéphane Dujarric, advirtió que las evaluaciones y la asistencia están siendo complicadas por la presencia de minas y artefactos explosivos en al menos veinticinco kilómetros cuadrados de las zonas afectadas, un legado de décadas de conflicto. Aun así, ya comenzaron las distribuciones de alimentos, material para refugios, suministros médicos, agua potable y artículos de saneamiento.

“La magnitud de las necesidades es enorme”, concluyó Dujarric, al pedir más apoyo internacional. Mientras tanto, la población afgana enfrenta una vez más una catástrofe humanitaria en un país donde la emergencia nunca termina.

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