En un movimiento que combina diplomacia y turismo, Corea del Norte ha abierto las puertas de su nuevo y ambicioso complejo turístico costero, Wonsan-Kalma, a un selecto grupo de visitantes: los turistas rusos. A pesar de una suspensión abrupta en la entrada de otros extranjeros, Seúl ha confirmado que los grupos de turistas de Rusia han continuado su acceso al resort, un proyecto personal del líder norcoreano Kim Jong-un. Este desarrollo turístico, visto como un motor para revitalizar la economía norcoreana, destaca la profundización de la cooperación entre Pyongyang y Moscú en diversas áreas, incluyendo el turismo.
El resort de Wonsan-Kalma, ubicado en la costa este de la provincia de Kangwon, es un proyecto monumental que comenzó su construcción en 2014. El complejo incluye hoteles de lujo, restaurantes, centros comerciales, un parque acuático y está diseñado para albergar a casi 20,000 personas. A pesar de los importantes retrasos causados por las sanciones internacionales y la pandemia de COVID-19, el proyecto fue finalmente completado e inaugurado en una gran ceremonia en junio de 2025 por Kim Jong-un, quien lo aclamó como un «destino turístico y cultural de clase mundial».
La magnitud del proyecto ha sido tal que ha generado comparaciones con destinos turísticos internacionales. De hecho, se ha informado que parte de la inspiración para el diseño de Wonsan-Kalma provino del puerto turístico de Benidorm, España. Conocido internamente como el «Waikiki de Corea del Norte», el resort es una clara señal de la ambición de Pyongyang por atraer turismo extranjero y generar ingresos en un contexto de aislamiento económico.
Aunque el resort fue inaugurado en junio y recibió a sus primeros turistas rusos en julio, su funcionamiento ha estado marcado por la incertidumbre. El 18 de julio, las autoridades norcoreanas suspendieron repentinamente la entrada de turistas extranjeros, sin dar una razón específica. A pesar de esta suspensión, el Ministerio de Unificación de Seúl ha confirmado que los turistas rusos han seguido visitando el resort como parte de un programa turístico que incluye visitas a Pyongyang y a la montaña Myohyang. Solo en julio, tres grupos de turistas rusos accedieron al complejo, lo que subraya la excepción que se está haciendo para los visitantes de esta nacionalidad.
La agencia de viajes rusa Vostok Intur, con sede en Vladivostok, ha comenzado a promocionar paquetes turísticos al resort. Un paquete de siete noches y ocho días tiene un precio de aproximadamente $1,500 dólares por persona, e incluye alojamiento en un hotel de cuatro estrellas, todas las comidas y un guía de habla rusa. La agencia describe el viaje como una «oportunidad única» para experimentar una cultura e historia «prácticamente intactas por la influencia occidental». Los viajes, programados para finales de agosto y principios de septiembre, se realizarán por vía terrestre, a través de la estación de Khasan en Rusia, y luego por tren hasta la estación de Tumen River en Corea del Norte.
El acceso preferencial de los turistas rusos no es una coincidencia, sino un reflejo de la profunda cooperación que se ha desarrollado entre Corea del Norte y Rusia. Desde la firma de un tratado de defensa mutua en junio de 2024, ambos países han fortalecido sus lazos en los ámbitos militar, económico y, ahora, turístico.
A pesar de los beneficios económicos que podría traer el turismo, el proyecto de Wonsan-Kalma no está exento de controversia. Organizaciones de derechos humanos, citadas por BBC Verify, han criticado el proyecto por el «duro trato a los trabajadores» durante su construcción. Los detalles de la edificación del resort se han mantenido en secreto en un país hermético, lo que dificulta la verificación de las condiciones laborales.
Al limitar el acceso a unas pocas nacionalidades, el país busca controlar el flujo de visitantes y mantener su aislamiento, mientras utiliza el turismo como una herramienta para fortalecer alianzas y generar ingresos. La relación con Rusia, en particular, parece ser el pilar de esta estrategia. En última instancia, la historia del resort Wonsan-Kalma es una ventana a la compleja política exterior de Corea del Norte, donde el desarrollo económico y el control se entrelazan en un paisaje único.
Colaboradora en ReporteAsia.














