Un terremoto de magnitud 7,4 deja al menos 111 muertos en Colombia: el patrón que Japón ya había anticipado en Venezuela

Colombia atraviesa este lunes una de sus jornadas más trágicas en materia de desastres naturales de la última década. Un terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, sacudió gran parte del territorio nacional a las 7:34 de la mañana hora local, a una profundidad de 82 kilómetros. Según el último balance oficial informado por el presidente Abelardo de la Espriella, hasta el mediodía se contabilizaban al menos 111 muertos, 87 heridos, 1.575 viviendas averiadas, 37 completamente destruidas, 61 edificios colapsados, 18 centros de salud afectados y 52 centros educativos con daños. El mandatario declaró el desastre de carácter nacional y asumió personalmente la coordinación de las operaciones de rescate.

Las ciudades más golpeadas fueron Pereira, con al menos 18 fallecidos; Manizales, donde colapsó la torre de la catedral; el Chocó, con varias víctimas fatales; y Cali, donde el alcalde Alejandro Eder confirmó al menos 20 estructuras colapsadas, con equipos de emergencia trabajando en los barrios Capri y la Avenida Roosevelt. Al menos seis aeropuertos del país permanecen con sus operaciones suspendidas por daños estructurales.

El terremoto reabre una discusión que técnicos colombianos y japoneses venían planteando desde hace años. Entre 2000 y 2003, JICA, junto con el CEPREVE de la Universidad Nacional, realizó un estudio de prevención de desastres para Bogotá que ya advertía que buena parte de sus construcciones no resistirían un sismo cercano superior a magnitud 7,5.

El estudio de JICA que dos décadas antes diagnosticó las fallas estructurales que explican el desastre de 2026 en Venezuela

En diciembre de 2024, JICA y la Secretaría de Gestión del Riesgo de Cali organizaron además un encuentro técnico centrado en la vulnerabilidad de los suelos blandos caleños y en la interacción de las placas Nazca, Caribe y Suramericana.

Antecedentes en el país vencino

El antecedente más contundente, sin embargo, no es colombiano sino venezolano, y expone un patrón regional preocupante. Entre 2002 y 2005, JICA elaboró junto a FUNVISIS el «Estudio sobre el Plan Básico de Prevención de Desastres en el Distrito Metropolitano de Caracas», entregado oficialmente al gobierno de Hugo Chávez. El informe modeló escenarios sísmicos basados en los terremotos históricos de 1812, 1878 y 1967, y concluyó que un evento de esa magnitud podía dejar más de 10.000 edificaciones con daños severos o colapsadas solo en Caracas.

El plan nunca se tradujo en política de Estado. El 24 de junio de 2026, un doblete sísmico de magnitud 7,2 y 7,5 con apenas 39 segundos de diferencia devastó Caracas y La Guaira, colapsando torres en Los Palos Grandes y Chacao, en lo que terminó siendo el desastre natural más letal que sufrió Venezuela en más de un siglo, con los mismos patrones de vulnerabilidad que el informe de JICA había descripto dos décadas antes.

 

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Periodista con sede en Brasil, experto en Relaciones Internacionales.