El portaaviones chino Shandong visita Hong Kong por primera vez y refuerza la narrativa de orgullo nacional

Hong Kong

El portaaviones Shandong, el primero construido íntegramente en China, arribó este jueves al puerto de Victoria en Hong Kong, en lo que marca su primera visita a la región semiautónoma. El despliegue se produce pocos días después del 28º aniversario del traspaso de la excolonia británica a manos de Beijing, y busca subrayar el poderío naval del país y reforzar el sentimiento de identidad nacional entre los residentes hongkoneses.

Acompañado por tres buques escolta, el Shandong, de 70.000 toneladas, entró al icónico puerto a las 8 de la mañana para una estancia de cinco días. Durante el fin de semana, el público podrá visitar la nave en recorridos organizados. Las entradas, unas 2.000 en total, se agotaron en minutos a través de la aplicación WeChat, lo que refleja el interés ciudadano por conocer de cerca uno de los emblemas más visibles del avance militar chino.

En la ceremonia oficial de bienvenida, el jefe del Ejecutivo de Hong Kong, John Lee, destacó que la visita ofrece una oportunidad para que los habitantes de la ciudad “experimenten de primera mano” los progresos tecnológicos y estratégicos de la Marina china. Según afirmó, este tipo de iniciativas ayudan a fortalecer “el orgullo nacional” en el marco de la integración con el continente.

El Shandong fue puesto en servicio en 2019 y representa un hito en la industria militar del país, al ser el primer portaaviones completamente diseñado y fabricado por China. Hasta ahora, solo otro portaaviones había visitado Hong Kong: el Liaoning, en 2017, en coincidencia con el 20º aniversario del traspaso de soberanía. Aquel buque, adquirido de segunda mano a Ucrania y reformado por China, fue el primero en entrar en servicio en la flota naval del país en 2012.

El Shandong forma parte de un grupo de ataque considerado una pieza clave en la expansión de la capacidad naval china. Participó en ejercicios militares alrededor de Taiwán tanto en 2023 como en abril de este año, lo que ha sido interpretado como una señal de la creciente proyección regional de Beijing en el marco de tensiones geopolíticas.

La llegada del portaaviones a Hong Kong no solo tiene un componente militar, sino también simbólico. Para algunos residentes, como un hombre de más de 70 años que subió a una colina para observar la imponente nave, la escena fue motivo de orgullo. “Ver el Shandong aquí me hace sentir más conectado con la nación”, declaró.

En un contexto en el que Beijing busca consolidar su control sobre Hong Kong tras años de turbulencias políticas, el arribo del Shandong representa un gesto calculado para proyectar estabilidad, poder y unidad. La presencia del buque en el corazón de la ciudad también deja en claro el lugar que Hong Kong ocupa en la narrativa oficial del ascenso de China como potencia global.

 

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