Nacido un 26 de noviembre de 1915 en Noma (ubicado en la prefectura de Kagoshima, Japón), Tsugimaru Tanoue arribó a la Argentina en 1930 con tan solo 14 años, sin ningún conocimiento del idioma español, la cultura y las costumbres locales.
No obstante, más allá de las dificultades que implicaba ser un inmigrante en Argentina, se recibiría de abogado y traductor público en idioma japonés y formaría parte tanto del antiguo Colegio de Traductores Públicos Nacionales como del Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, a pesar de haber cumplido un papel importante en los inicios de la regulación de la traducción en Argentina, no existe mucha información al respecto.
Es por ello que en este artículo, ofrecemos una breve introducción sobre esta personalidad y su contribución en el ámbito institucional de la traducción pública en nuestro país.
Formación profesional
Tsugimaru Tanoue estudió y se recibió de abogado en 1943, con 28 años. Al año siguiente, obtuvo el título de Traductor Público otorgado por la Facultad de Ciencias Económicas.
Pero en aquel entonces no existía la carrera tal como se la conoce hoy en día. De hecho, la misma consistía en un examen de ingreso y otro de egreso.
En su caso, dado que no había profesionales en el idioma japonés que pudieran integrar la mesa de exámenes, el Decanato de la Facultad de Ciencias Económicas se encargó de nombrar a una comisión de ciudadanos japoneses que oficiaron de jurado.
Para esta tarea, se reclutaron en total cinco representantes, quienes fueron contactados a través de las empresas japonesas que había en el país y elegidos por ser bilingües, tener título universitario y alto nivel cultural.
Por un colegio de traductores
En el año 1938 un grupo de traductores públicos matriculados ante los Tribunales de la Capital se reunieron con el objetivo de formar una Asociación Civil, la cual nombraron como “Colegio de Traductores Públicos”.
El propósito del mismo consistía en representar a los traductores públicos matriculados, mejorar la situación legal y material y establecer vínculos culturales. Además, se buscaba controlar la conducta de los profesionales. Sin embargo no fue hasta 1940 que el Poder Ejecutivo reconoció a este reducido grupo como una asociación civil, fundándose entonces el Colegio de Traductores Públicos Nacionales (C.T.P.N).

El abogado y traductor Dr. Tanoue fue de las figuras que se destacó por su dedicación y contribución al C.T.P.N, ejerciendo diferentes cargos dentro de la institución. De hecho, fue elegido para ocupar la presidencia de la Comisión Directiva desde 1960 hasta 1969.
Su contribución como presidente del colegio de traductores públicos nacionales (1960-1969)
Durante su gestión como presidente, el Dr. Tanoue realizó varios aportes a la institución: Una de ellas fue el otorgamiento de su estudio para establecer la nueva sede del Colegio ya que la institución no contaba con una oficina propia.
Dicho espacio también se utilizó para las reuniones de la Comisión Directiva, mientras que el secretario del Dr. Tanoue, Telmo Miyashiro, ofició de ayudante.
Estudió y se recibió de abogado en 1943, con 28 años. Al año siguiente, obtuvo el título de Traductor Público otorgado por la Facultad de Ciencias Económicas
En 1966 el Dr. Tanoue presentó las pautas necesarias para llevar a cabo la organización de un “Congreso Nacional de Traductores Públicos”, con el fin de que se trataran los problemas comunes que enfrentan quienes ejercen la profesión, además de intercambiar ideas entre colegas, integrando la comisión organizadora del evento.
Otra cuestión por la cual este traductor público de origen japonés trabajó arduamente fueron las traducciones que se presentaban en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Por aquel entonces, había casos en los que no se exigía que los documentos estuvieran traducidos por un traductor público, por lo tanto, se aceptaban traducciones realizadas por personal propio, sobre los que luego se estampaba la leyenda “traducción oficial”.
El C.T.P.N. reclamó este hecho y se dirigió al Ministerio para que las traducciones fueran efectuadas por traductores públicos oficiales.
Otro aporte importante de parte del Dr. Tanoue, particularmente para el C.T.P.N, fue su cooperación económica. Hasta ese momento y antes de la existencia de la ley que regula a los traductores públicos, la institución carecía de uno de los recursos más importante para la solvencia de los gastos: la legalización de los documentos traducidos, un trámite que consiste en corroborar que el traductor firmante se encuentre matriculado en el idioma correspondiente. Por esta razón, Tanoue junto con dos colegas traductores, Mario Nitti y Carlos Perez Aquino (también considerados pioneros del C.T.P.N.), aportaron dinero para cubrir los gastos de la institución.
Arribó a la Argentina en 1930 con tan solo 14 años, sin ningún conocimiento del idioma español, la cultura y las costumbres locales
Una vez finalizado su mandato como presidente de la Comisión Directiva de la institución, este destacado personaje del derecho y la traducción pública continuaría formando parte de la misma ocupando el cargo de vocal titular.
La historia del Dr. Tanoue es una de las muchas que han construido en Argentina los inmigrantes de todo el mundo que arribaron a estas costas durante el siglo pasado. Pero su caso se destaca por la perseverancia demostrada, por la jerarquía que a nivel institucional llegó a alcanzar y por el inconmensurable aporte que hizo al Derecho y la traducción pública nacional.
Artículo publicado en el marco de un acuerdo de colaboración entre ReporteAsia y el Instituto Superior de Estudios Japoneses de Nichia Gakuin. Link: https://nichiagakuin.edu.ar/
Locutora Nacional de Radio y Televisión y Técnica en Cultura y Lengua Japonesa graduada del Instituto Superior de Estudios Japoneses de Nichia Gakuin.
Su pasión por la cultura japonesa, especialmente por el manga y el animé, la llevaron a estudiar el idioma japonés desde los 16 años.
Actualmente está estudiando para rendir el examen Nihongō Nōryoku Shiken N2 (Japanese Language Proficiency Test).














