Carlos Pedrini: “es necesario un enfoque 360° para crear ciudades integradoras”

Carlos Pedrini

En una sociedad global cada vez más interconectada, la intrincada relación entre seguridad y cohesión social se ha convertido en una preocupación primordial para las comunidades de todo el mundo. Carlos Pedrini, director del Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires profundiza en la interacción dinámica entre seguridad urbana e integración sociourbana. 

Reconociendo que una ciudad segura no se define únicamente por unos bajos índices de delincuencia, sino que también se caracteriza por ser un lugar donde los residentes sienten un profundo sentimiento de pertenencia y conexión, Carlos Pedrini propone explorar cómo el fomento tanto de la seguridad como de la cohesión social puede ser mutuamente beneficioso.

“Las comunidades con fuertes lazos sociales y estructuras sociales eficaces contribuyen positivamente a la seguridad general del entorno urbano. A la inversa, la mejora de las medidas de seguridad aumenta la confianza de los residentes en sus vecinos y, en última instancia, fomenta un sentimiento de resiliencia comunitaria”.

Carlos Pedrini resalta que “invertir en iniciativas de cohesión social puede servir como medida preventiva contra la delincuencia urbana. Cuando los residentes tienen un sentimiento de comunidad, es más probable que trabajen juntos, se apoyen mutuamente y decidan colectivamente las actividades delictivas. Es una relación simbiótica que subraya la importancia de abordar conjuntamente las cuestiones sociales y de seguridad».

Planificación y diseño urbano

También es necesario ahondar en el papel que juega la planificación y el diseño urbanos a la hora de influir tanto en la seguridad como en la cohesión social. 

Los barrios transitables, los espacios públicos bien iluminados y las instalaciones orientadas a la comunidad se identifican como elementos clave que contribuyen a un paisaje urbano más seguro y socialmente más integrado. 

Carlos Pedrini hace hincapié en la necesidad de un diseño urbano reflexivo, afirmando: «Las ciudades deben diseñarse pensando en el bienestar de sus residentes, promoviendo no sólo la seguridad física sino también la conexión social».

Además, es de gran importancia también la inclusión en el desarrollo urbano. Las políticas e iniciativas que promueven la equidad social y salvan las distancias entre comunidades diversas resultan decisivas para crear un entorno urbano armonioso. 

“Es necesario un enfoque integral que tenga en cuenta las implicaciones sociales de las políticas urbanas, con el objetivo de crear ciudades que no sólo sean seguras, sino también integradoras y socialmente vibrantes”, comenta Carlos Pedrini.

La intrincada red de conexiones entre las medidas de seguridad y la dinámica social en los entornos urbanos se ejemplifica además con la correlación entre el compromiso de la comunidad y la prevención de la delincuencia. 

La revolución tecnológica

La revolución tecnológica ha surgido como un factor crucial en la transformación de las ciudades, desempeñando un papel significativo en la mejora de la seguridad urbana y la promoción de la cohesión social. 

Carlos Pedrini destaca el impacto positivo y las posibles trampas asociadas con la creciente dependencia de la tecnología en entornos urbanos.

Pedrini reconoce que la llegada de soluciones para ciudades inteligentes, como sistemas de vigilancia, análisis de datos y aplicaciones comunitarias, ha brindado herramientas poderosas para abordar los problemas de seguridad en entornos urbanos. 

“La capacidad de recopilar, analizar y utilizar datos de manera eficiente ha revolucionado la forma en que las ciudades gestionan sus desafíos de seguridad, permitiendo respuestas más rápidas y efectivas”.

Sin embargo, Carlos Pedrini advierte sobre el peligro de depender excesivamente de la tecnología. Destaca la necesidad de un planteamiento equilibrado que integre los avances tecnológicos con iniciativas impulsadas por la comunidad.

Aunque la tecnología puede ser una aliada valiosa, no puede ni debe reemplazar por completo la participación activa y el compromiso humano en la construcción de comunidades seguras y cohesionadas.

«La tecnología puede ser una herramienta poderosa para mejorar la seguridad urbana, pero debe complementar, no sustituir, el elemento humano del compromiso comunitario», subraya Carlos Pedrini. Enfatiza que “el éxito de cualquier estrategia de seguridad en entornos urbanos radica en la participación activa y colaborativa de los residentes. La interacción humana, la conciencia comunitaria y la solidaridad son elementos fundamentales que la tecnología, por más avanzada que sea, no puede replicar ni sustituir”.

Carlos Pedrini también destaca que, si bien las soluciones tecnológicas pueden proporcionar datos valiosos y mejorar la eficiencia operativa, la confianza y la colaboración entre los residentes son esenciales para la construcción de comunidades fuertes y resilientes. El sentido de pertenencia y la responsabilidad compartida, factores intrínsecos a la cohesión social, no pueden ser generados únicamente por la tecnología, sino que requieren la participación activa y consciente de las personas que conforman una comunidad.

Este llamado a la prudencia en la adopción de tecnologías de seguridad resalta la importancia de considerar los aspectos éticos, sociales y humanos en la implementación de soluciones tecnológicas en entornos urbanos. Pedrini aboga por un enfoque donde se pueda aprovechar los beneficios tecnológicos sin descuidar el tejido social que sustenta la vida urbana.

La desigualdad económica 

Es necesario abordar de manera integral el impacto de las disparidades económicas en la seguridad y la cohesión social de los barrios urbanos. La conexión entre altos niveles de desigualdad y tasas elevadas de delincuencia, así como la disminución de la confianza social, es evidente y demanda una atención estratégica.

Carlos Pedrini pone de resalto la necesidad de intervenciones específicas, argumentando que la creación de un entorno urbano más equitativo no solo responde a un imperativo moral, sino que también constituye una medida estratégica para mejorar tanto la seguridad como la cohesión social.

En este contexto, se proponen recomendaciones para responsables políticos, planificadores urbanos y líderes comunitarios. Se destaca la importancia de fomentar y respaldar iniciativas comunitarias que promuevan la colaboración, la confianza y la responsabilidad compartida entre los residentes.

La planificación y el diseño urbanos deben priorizar la creación de entornos propicios para la seguridad y la interacción social, a través de la transitabilidad, espacios públicos bien iluminados y facilidades orientadas a la comunidad.

Las políticas deben ser inclusivas, abogando por la equidad social, la inclusión y la reducción de disparidades entre comunidades diversas, reconociendo la interconexión entre problemas sociales y preocupaciones de seguridad.

La integración de tecnologías, como soluciones de ciudad inteligente, se plantea como una herramienta para mejorar la seguridad urbana, siempre en consonancia con las iniciativas impulsadas por la comunidad, sin sustituirlas.

Los programas educativos que se centren en valores comunitarios, resolución de conflictos y apreciación de la diversidad son fundamentales para fomentar actitudes y comportamientos positivos entre los residentes. Asimismo, abordar las disparidades económicas en áreas urbanas mediante intervenciones específicas es esencial, reconociendo el impacto de la desigualdad tanto en la seguridad como en la cohesión social.

Adoptar esta visión integral de seguridad en los barrios urbanos proporciona una hoja de ruta sólida para construir ciudades socialmente resistentes ante desafíos en constante evolución. A medida que las zonas urbanas sigan transformándose, el vínculo entre seguridad y cohesión social permanecerá como un elemento central para responsables políticos y partes interesadas en la comunidad.

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Colaboradora en ReporteAsia.

 

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