La Cancillería china retomó esta semana la disputa histórica en torno a las llamadas «mujeres de confort», calificando el reclutamiento forzado de mujeres durante la Segunda Guerra Mundial como «un crimen horrendo contra la humanidad» y acusando a sectores japoneses de minimizar sistemáticamente la cuestión y de privar a las víctimas de su derecho a conocer la verdad y recibir compensación.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China señaló que el gobierno japonés habría obstaculizado incluso los esfuerzos de terceros países por honrar a las víctimas mediante estatuas conmemorativas, una práctica que ha generado fricciones diplomáticas reiteradas en el noreste asiático.
Quienes fueron las llamadas «mujeres de confort»
El término «mujeres de confort» —traducción del eufemismo japonés ianfu (慰安婦)— designa a las mujeres, en su mayoría coreanas, chinas, filipinas e indonesias, que fueron reclutadas de manera forzada o engañosa por el ejército imperial japonés para ser sometidas a esclavitud sexual en los llamados «centros de confort» durante la Segunda Guerra Mundial.

Se estima que entre 200.000 y 400.000 mujeres fueron víctimas de este sistema, aunque las cifras continúan siendo objeto de debate académico e historiográfico. La cuestión permanece como una de las heridas más abiertas en las relaciones entre Japón y sus vecinos asiáticos, y ha sido fuente de tensiones diplomáticas periódicas desde que sobrevivientes coreanas comenzaron a denunciar públicamente su situación a principios de la década de 1990.
Respaldo de organismos de la ONU
El pronunciamiento chino se apoya en posicionamientos recientes de organismos internacionales. Expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas expresaron hace pocos meses una «grave preocupación» e instaron a Japón a presentar disculpas oficiales y garantizar compensaciones adecuadas para las sobrevivientes. Por su parte, el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer recomendó incorporar la temática de las «mujeres de confort» en los planes de estudio educativos de Filipinas, país que figura entre los más afectados por esa práctica durante la ocupación japonesa.
Memoria histórica como herramienta geopolítica
El comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores chino concluye con un llamado a los «países víctimas» a defender conjuntamente la verdad histórica y salvaguardar «la paz y la estabilidad duramente logradas en el Asia Pacífico», una formulación que combina el reclamo memorial con una apelación implícita a la construcción de un frente regional frente a Japón. La instrumentalización de la memoria histórica como vector de presión diplomática es un recurso recurrente en la política exterior de Beijing, particularmente en períodos de tensión bilateral con Tokyo.
Periodista con sede en Brasil, experto en Relaciones Internacionales.











