Corea del Sur se enfrenta a un resurgimiento del COVID-19 impulsado por la subvariante KP.3 de la ómicron, lo que ha llevado a un incremento en el número de hospitalizaciones. Aunque la mayoría de los casos son leves, las autoridades están tomando medidas preventivas para proteger a los grupos vulnerables y mantener la capacidad del sistema de salud.
El número de pacientes hospitalizados a causa del COVID-19 en Corea del Sur ha experimentado un aumento notable. El hecho se da en medio de un resurgimiento del virus durante el verano, que se ha manifestado en todo el país, según informó la Agencia para el Control y la Prevención de Enfermedades de Corea del Sur (también conocida como KDCA, por sus siglas en inglés).
El verano es una temporada en la que el numero de afectados debido a las infecciones respiratorias suelen aumentar. La jefa de la KDCA, Jee Young-mee, señaló que este hecho se debe a diversos factores. “El riesgo de infecciones respiratorias aumenta en verano, ya que los lugares bajo techo no están completamente ventilados y el contacto entre las personas aumenta durante las vacaciones. Es por esto que es crucial respetar las normas básicas de higiene”, explicó Jee.
Este llamado a la precaución subraya la necesidad de mantener las medidas de higiene y seguridad básicas, especialmente en lugares cerrados y durante eventos multitudinarios.
De acuerdo con la Agencia para el Control y la Prevención de Enfermedades de Corea del Sur, el número de personas ingresadas en hospitales debido al COVID-19 ha alcanzado cifras preocupantes en los últimos días.
En la primera semana de agosto, un total de 861 personas fueron hospitalizadas en 220 hospitales de todo el país. Esto marca el nivel más alto registrado desde principios de febrero.
Este aumento ha resultado alarmante, considerando que en la segunda semana de julio el número de hospitalizaciones era de solo 148. Para la tercera semana de ese mismo mes, la cifra había aumentado a 226 y en la cuarta semana a 475. La forma en la que los casos aumentan indica una propagación acelerada del virus, lo que ha llevado a las autoridades a anticipar que esta situación podría empeorar hasta finales del mes de agosto.
El reciente aumento en los casos de COVID-19 está vinculado a la subvariante KP.3 de la variante ómicron, que se caracteriza por su rápida propagación. A finales del mes pasado, esta subvariante representaba el 45,5 por ciento del total de casos en el país. La variante ómicron ha demostrado ser altamente contagiosa, y la aparición de nuevas subvariantes sigue siendo un desafío para los esfuerzos de contención.
Entre los pacientes hospitalizados en agosto, la mayoría son personas mayores de 65 años, representando el 65,2 por ciento del total de ingresos. Las personas de entre 50 y 64 años de edad constituyen el 18,1 por ciento de los casos hospitalizados.
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A pesar de la situación preocupante, más del 90 por ciento de los casos hospitalizados solo presentan síntomas leves. Este dato es alentador, ya que indica que el sistema de salud de Corea del Sur es capaz de manejar la situación actual sin una sobrecarga crítica, por el momento. Sin embargo, las autoridades han adoptado una postura proactiva para garantizar que el sistema médico continúe siendo eficiente y capaz de responder a cualquier eventualidad.
El Gobierno ha decidido reforzar el seguimiento de los ciudadanos de la tercera edad y otros grupos de alto riesgo. Entre las medidas que se han tomado, pueden mencionarse algunas destacadas como por ejemplo un monitoreo más cercano de su estado de salud y una mayor atención a las necesidades de estos grupos para prevenir complicaciones graves. Además, se han intensificado los esfuerzos para asegurar un suministro estable de medicamentos y kits de prueba, elementos esenciales para gestionar el aumento de casos.
Otra medida importante es la reanudación de la campaña de vacunación en octubre. La idea es que esta campaña se enfoque principalmente en los grupos de alto riesgo, quienes recibirán las vacunas de forma gratuita. Así, se busca reducir la gravedad de los casos en estos grupos y prevenir un aumento en las hospitalizaciones que podría poner en riesgo la capacidad del sistema de salud.












