El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que no asumió “ningún compromiso” sobre Taiwán durante su visita oficial a China y afirmó que no cree que exista riesgo de un conflicto con Beijing por la isla, uno de los temas más sensibles en la relación entre las dos mayores potencias del mundo.
Las declaraciones llegaron al cierre de la cumbre de dos días que Trump mantuvo en Beijing con el presidente chino Xi Jinping, en medio de un escenario internacional marcado por la guerra entre Estados Unidos e Irán y por la creciente competencia económica y estratégica entre Washington y Beijing.
A bordo del Air Force One, Trump dijo ante periodistas que considera que la situación “estará bien” y sostuvo que Xi “no quiere ver una guerra”. El mandatario republicano evitó dar precisiones sobre el futuro de la política estadounidense hacia Taiwán, aunque reconoció que tomará una decisión sobre nuevas ventas de armas a la isla “en un período relativamente corto”.
También señaló que necesita conversar con “la persona que dirige Taiwán”, en referencia al presidente Lai Ching-te, a quien el gobierno chino considera un dirigente separatista.
Durante la cumbre, Xi volvió a dejar en claro la postura de Beijing y calificó a Taiwán como “el asunto más importante” en la relación bilateral. El líder chino advirtió además que una mala gestión de la cuestión taiwanesa podría derivar en un conflicto entre ambos países.
Más tarde, la Cancillería china sostuvo en un comunicado que la delegación estadounidense había demostrado comprender la posición de Beijing y aseguró que Washington no respalda una eventual independencia de Taiwán.
Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas formales con Taiwán en 1979 para reconocer oficialmente a la República Popular China. Sin embargo, mantiene vínculos no oficiales con la isla y conserva la posibilidad de asistirla militarmente bajo la Ley de Relaciones con Taiwán.
Además de la tensión sobre Taiwán, Trump y Xi discutieron la situación en Medio Oriente y coincidieron en la necesidad de avanzar hacia el fin de la guerra con Irán y reabrir el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte mundial de petróleo.
Trump afirmó que ambos líderes comparten posiciones similares sobre la estabilidad internacional y destacó que Xi ofreció colaboración para garantizar la reapertura de la ruta marítima. Según el mandatario estadounidense, el presidente chino también prometió no suministrar equipamiento militar a Irán.
La visita incluyó reuniones en el Gran Salón del Pueblo y en Zhongnanhai, el complejo donde reside y trabaja la cúpula del Partido Comunista chino. Ambos mandatarios compartieron además un almuerzo de trabajo y conversaciones privadas.
En el plano económico, Trump aseguró que China comprará “miles de millones de dólares” en soja estadounidense y adelantó que Xi aceptó ordenar la adquisición de 200 aviones Boeing. Sin embargo, evitó hablar sobre aranceles y sobre una posible extensión de la tregua comercial vigente entre ambos países.
La Cancillería china informó que las delegaciones económicas acordaron ampliar el comercio bilateral bajo un esquema de reducción recíproca de aranceles y crear nuevos mecanismos para discutir inversiones y acceso a mercados.
Trump estuvo acompañado por varios ejecutivos de grandes compañías estadounidenses, entre ellos Elon Musk, Jensen Huang y Tim Cook, quienes participaron de parte de las actividades oficiales en Beijing.










