El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó este jueves en Davos la Junta de Paz, un nuevo organismo internacional con el que busca proyectar su impronta en la resolución de conflictos globales y reforzar su liderazgo en política exterior durante su segundo mandato. El lanzamiento tuvo lugar en el auditorio principal del Centro de Congresos de la ciudad suiza, en el marco del Foro Económico Mundial, y contó con la presencia de una veintena de jefes de Estado y de Gobierno que respaldaron la iniciativa desde el escenario.
Durante el acto, Trump firmó el acta de constitución del organismo, concebido en un principio para supervisar su plan de paz para la Franja de Gaza, aunque con la ambición declarada de extender su alcance a otros focos de tensión en el mundo. Antes de su firma, los mandatarios que decidieron sumarse fueron pasando uno a uno por una mesa dispuesta al costado del escenario, en una puesta en escena cuidadosamente diseñada para subrayar el apoyo internacional al proyecto.
En su discurso, el mandatario estadounidense aseguró que el mundo es hoy “más rico, más seguro y más pacífico” que hace un año, cuando asumió nuevamente la presidencia. En ese sentido, enumeró una serie de conflictos que, según afirmó, se cerraron gracias a su intervención directa y sostuvo que ningún gobierno en la historia reciente había logrado un giro tan profundo en tan poco tiempo. Trump afirmó que la creación de la Junta de Paz era una idea que venía madurando desde hacía tiempo y destacó el simbolismo de presentarla en Davos, ante líderes políticos y económicos de todo el mundo.
Fiel a su estilo, el presidente volvió a cargar contra las Naciones Unidas, a las que acusó de desaprovechar su potencial. Sin embargo, señaló que la articulación entre la ONU y su nuevo organismo podría dar lugar a un mecanismo “único en el mundo”, sin precisar de qué manera se coordinarían ambas estructuras ni qué tipo de atribuciones tendría la Junta.
Entre los asistentes al acto se encontraban figuras clave del entorno de Trump y de su política exterior, como el secretario de Estado, Marco Rubio; el ex primer ministro británico Tony Blair; el emisario de la Casa Blanca para asuntos internacionales, Steve Witkoff; y Jared Kushner, yerno del presidente. También participaron mandatarios que han manifestado su apoyo explícito a la iniciativa, entre ellos el presidente argentino Javier Milei, su par paraguayo Santiago Peña, el primer ministro húngaro Viktor Orbán y el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev.
Rubio tomó la palabra para elogiar el rol de Trump en la promoción de acuerdos de paz y lo definió como un líder de acción, con la determinación necesaria para intentar soluciones que otros consideran inalcanzables. Según informó la Casa Blanca, al menos treinta y cinco jefes de Estado y de Gobierno aceptaron integrar la Junta, aunque no se difundió un listado completo. Israel, Argentina y Egipto figuran entre los países que confirmaron su participación, mientras que Francia, Noruega y Suecia optaron por mantenerse al margen.
Trump reveló además que el presidente ruso, Vladímir Putin, habría aceptado sumarse al organismo, aunque el Kremlin aún no confirmó oficialmente esa decisión. Desde Naciones Unidas, en tanto, el secretario general António Guterres calificó a la Junta de Paz como una estructura todavía indefinida y aclaró que, por el momento, su respaldo se limita estrictamente a cualquier iniciativa vinculada con la situación en Gaza.












