El ministro de Unificación de Corea del Sur, Chung Dong-young, sugirió este martes que el líder norcoreano Kim Jong-un y el presidente estadounidense Donald Trump podrían reunirse a finales de mes, coincidiendo con la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Según el funcionario, el encuentro tendría lugar, posiblemente, en la aldea fronteriza de Panmunjom, un símbolo de las tensiones y los intentos de reconciliación entre las dos Coreas.
Durante una sesión de auditoría parlamentaria, Chung respondió a una pregunta del legislador Yoon Hu-duk, del gobernante Partido Democrático, y señaló que existen indicios sólidos de que ambos líderes están dispuestos a reanudar el diálogo. “Con base en los análisis de información y datos abiertos, los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte parecen estar preparados para conversar”, afirmó. El ministro añadió que las recientes declaraciones de Kim, al recordar sus “buenos recuerdos” de Trump, reflejan una disposición condicional a retomar el contacto diplomático.
El líder norcoreano había expresado el mes pasado, durante una sesión parlamentaria en Pyongyang, que su país está abierto a entablar conversaciones con Washington si este abandona su exigencia de desnuclearización inmediata. Ese matiz marca una posible apertura después de años de estancamiento en las negociaciones, que se interrumpieron tras la fallida cumbre de Hanói en 2019.
Por su parte, Trump tiene previsto visitar Corea del Sur a finales de octubre, en el marco de los eventos del APEC que se celebrarán en la ciudad de Gyeongju. Su viaje ha alimentado las especulaciones sobre un eventual cara a cara con Kim, que podría convertirse en el primer intento de reanudar el diálogo directo entre ambos líderes desde el final de su mandato en 2021.
Chung señaló que el lugar más probable para la reunión sería la aldea fronteriza de Panmunjom, dentro de la Zona Desmilitarizada, donde ya se celebraron encuentros históricos entre líderes de Corea del Norte, Corea del Sur y Estados Unidos. Ese escenario, cargado de simbolismo político y diplomático, ofrecería las condiciones de seguridad y neutralidad necesarias para un diálogo de alto nivel.
El ministro surcoreano subrayó que la iniciativa depende, en última instancia, de la voluntad del presidente estadounidense. “La clave está ahora en la determinación del presidente Trump”, afirmó. En su opinión, un encuentro entre ambos podría reactivar el proceso de negociación y abrir un nuevo capítulo en las relaciones entre Washington y Pyongyang, en un momento de creciente tensión regional.
De concretarse, la reunión representaría un intento por volver al terreno diplomático tras años de distanciamiento y sanciones. Sin embargo, persisten las dudas sobre si ambos líderes podrán encontrar una base común para reanudar conversaciones que, hasta ahora, han estado marcadas por las promesas incumplidas y la desconfianza mutua.











