El presidente ruso, Vladímir Putin, advirtió este jueves que un eventual suministro de misiles de largo alcance por parte de Estados Unidos a Ucrania marcaría una “nueva etapa de escalada” en las relaciones bilaterales, aunque aseguró que no alteraría el equilibrio en el campo de batalla, donde Moscú afirma avanzar de manera constante.
En un foro de política internacional celebrado en Sochi, Putin señaló que los misiles Tomahawk causarían daños, pero que las defensas rusas se adaptarían rápidamente. También replicó a los comentarios del presidente estadounidense Donald Trump, quien calificó a Rusia de “tigre de papel”, asegurando que Moscú combate “contra todo el bloque de la OTAN” y que, pese a ello, mantiene confianza en sus avances.
El mandatario ruso elogió la cumbre de agosto en Alaska con Trump, a la que describió como “productiva”, y reiteró su disposición a extender por un año el tratado de control nuclear New START, que limita el arsenal estratégico de ambos países.
En paralelo, Putin lanzó advertencias a Occidente tras la retención en Francia de un petrolero vinculado a la llamada “flota en la sombra” rusa, calificando el hecho de “piratería” que podría provocar una “respuesta contundente” y desestabilizar el mercado energético global.
También desestimó las denuncias europeas sobre incursiones de drones y aviones rusos en espacio aéreo de la OTAN, considerándolas “nonsense” para justificar un aumento del gasto militar en el continente. No obstante, advirtió que Rusia tomará “contramedidas rápidas” ante la creciente militarización europea.
Putin se refirió además al asesinato del activista conservador estadounidense Charlie Kirk, al que calificó como un “crimen atroz” que refleja las divisiones internas en EE. UU., y lo comparó con Michael Gloss, un ciudadano estadounidense que se unió al ejército ruso y murió en Ucrania en 2024, a quien Moscú condecoró póstumamente.
El líder ruso, que incluso protagonizó un lapsus al llamarse “director de la CIA” entre risas de los asistentes, buscó en su intervención combinar advertencias firmes a Occidente con gestos de cercanía hacia Trump, en un contexto de tensiones crecientes por la guerra en Ucrania y las sanciones internacionales.







