Los nuevos aranceles específicos por país del presidente estadounidense Donald Trump entraron en vigor este jueves, y un funcionario de la Casa Blanca confirmó que las importaciones japonesas no recibirán el tratamiento especial que Tokio creía haber asegurado bajo un reciente acuerdo comercial bilateral.
En contraste con las explicaciones ofrecidas por el Gobierno japonés, el funcionario —que habló bajo condición de anonimato— señaló que la tarifa del 15 por ciento impuesta por la Administración Trump se sumará a los aranceles existentes sobre las importaciones japonesas. Esta medida difiere del trato otorgado a la Unión Europea, que sí consiguió evitar el «acumulado» de tarifas.
La aclaración llega justo antes de la entrada en vigor de los llamados «aranceles recíprocos», que oscilan entre el 10 y el 41 por ciento para decenas de países con los que EE. UU. mantiene déficits comerciales. Aunque Trump ha defendido estas políticas como parte de su estrategia «América Primero», el Yale Budget Lab estima que costarán unos 2.400 dólares por hogar estadounidense en 2025. También proyecta que la tarifa efectiva promedio alcanzará un 18,3 por ciento, el nivel más alto desde 1934.
Trump advirtió además que impondrá un arancel del 100 por ciento a las importaciones de semiconductores, en su esfuerzo por presionar a las empresas para que produzcan dentro de EE. UU.
Japón fue uno de los pocos socios que logró cerrar un acuerdo antes del 1 de agosto, fecha límite de la moratoria arancelaria, creyendo haber asegurado un tope del 15 por ciento en los nuevos gravámenes. Según Tokio, productos con aranceles inferiores a ese porcentaje subirían al 15 por ciento, mientras que los que ya tenían tarifas más altas —como la carne de res, con un 26,4 por ciento— no serían afectados.
Sin embargo, el arancel base del 10 por ciento implementado por EE. UU. elevó temporalmente la tarifa de la carne japonesa al 36,4 por ciento, y ahora ascenderá al 41,4 por ciento con la nueva medida, contradiciendo lo dicho por Tokio.
Documentos oficiales firmados por Trump la semana pasada solo hacen mención del trato especial de “no acumulación” en el caso de la UE, no de Japón. Esta ambigüedad ha llevado a legisladores opositores japoneses a criticar al Gobierno por no asegurar un acuerdo escrito que evitara interpretaciones divergentes.
Ante la situación, el principal negociador arancelario de Japón, Ryosei Akazawa, llegó a Washington el martes por la noche para exigir el cumplimiento de los términos del pacto. En su reunión del miércoles con el secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick, Akazawa pidió la pronta implementación de la reducción arancelaria sobre automóviles y autopartes japonesas, que Trump prometió rebajar del 27,5 al 15 por ciento.
Pese a esa promesa, la fecha de aplicación de esa rebaja sigue sin definirse. Akazawa, también ministro japonés para la revitalización económica, permanecerá en la capital estadounidense hasta el viernes y podría reunirse con el secretario del Tesoro, Scott Bessent.










