El embajador de Rusia en Japón, Nikolay Nozdrev, asistirá en agosto a la ceremonia anual en memoria de las víctimas del bombardeo atómico de 1945 en la ciudad de Nagasaki, según informaron medios locales este jueves. Será la primera vez desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en Ucrania, en 2022, que un representante diplomático de Moscú participará en el acto conmemorativo.
La decisión se produce después de que el gobierno municipal de Nagasaki adoptara una postura más inclusiva respecto a las invitaciones, en respuesta a la polémica del año pasado por no haber convocado a Israel, en medio de su conflicto con grupos armados palestinos. Durante tres años consecutivos, ni Rusia ni su aliado Bielorrusia habían sido invitados al evento, como consecuencia de la guerra en Ucrania. Sin embargo, en mayo de este año, las autoridades locales anunciaron que todas las naciones con representación diplomática en Japón serían notificadas e invitadas a participar.
El alcalde de Nagasaki, Shiro Suzuki, justificó el cambio de política afirmando que la ciudad busca recuperar el objetivo central de la ceremonia: rendir homenaje a las víctimas de la bomba atómica y promover un mensaje de paz sin distinciones geopolíticas. “Decidimos reunir a representantes de todo el mundo, yendo más allá de las fronteras nacionales y las diferencias ideológicas”, declaró.
En la ceremonia del año pasado, destacaron las ausencias de embajadores de Estados Unidos y de otros países del Grupo de los Siete, en un reflejo del ambiente tenso que rodeaba las decisiones de invitación en función de la coyuntura política internacional.
Pese al giro en Nagasaki, la ciudad de Hiroshima ha tomado una ruta distinta. Para la ceremonia del 6 de agosto, que este año conmemora el 80º aniversario del bombardeo sobre su territorio, no se extenderán invitaciones formales a diplomáticos extranjeros. En su lugar, el gobierno local notificará la celebración del evento, permitiendo que los representantes decidan por sí mismos si desean asistir.
Medios rusos confirmaron que el embajador Nozdrev no estará presente en el acto de Hiroshima, limitando su participación únicamente a la ceremonia de Nagasaki del 9 de agosto.
La asistencia del diplomático ruso en Nagasaki marca un gesto simbólico en medio de tensiones globales persistentes, y abre un espacio para que el mensaje de paz del evento vuelva a enfocarse en las víctimas y en el rechazo al uso de armas nucleares, más allá del clima político actual.







