Brasil y China avanzan con megaproyecto ferroviario bioceánico que atravesará la Amazonía

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El gobierno de Brasil confirmó que sigue avanzando junto a China en la construcción de un ambicioso corredor ferroviario que conectará el océano Atlántico con el Pacífico, atravesando más de 3.000 kilómetros del territorio sudamericano, incluyendo parte de la Amazonía. El proyecto, conocido como Corredor Bioceánico, fue eje central de la reunión celebrada el 13 de mayo en Pekín entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su par chino Xi Jinping, acompañados por ministros y altos funcionarios de ambos países.

La iniciativa contempla una línea férrea que partirá del puerto de Ilhéus, en la costa atlántica de Brasil, y finalizará en el puerto de Chancay, en Perú, una infraestructura clave para la salida de exportaciones hacia Asia, inaugurada en noviembre de 2024 tras una inversión de 3.400 millones de dólares, mayormente financiada por la empresa china COSCO, que posee el 60% del puerto.

“De lo que exportamos a China, el 60% es soja y mineral de hierro, productos que deben transportarse por ferrocarril para ser eficientes, tanto económica como ambientalmente”, explicó Leonardo Ribeiro, secretario de transporte ferroviario de Brasil. Según las autoridades, la nueva vía permitiría reducir en hasta 10 días los tiempos de envío de mercancías al mercado asiático, en comparación con la ruta actual por el Atlántico y el sur de África.

La ministra de Planificación, Simone Tebet, señaló que el proyecto supone «cortar Brasil de este a oeste», con una traza que atravesará regiones agrícolas clave como Matopiba —zona de expansión de soja y ganadería que fue responsable del 75% de la deforestación del Cerrado en 2024—, y que seguirá por los estados amazónicos de Rondônia y Acre.

En respuesta a críticas y preocupaciones socioambientales, el gobierno modificó el trazado original para evitar territorios indígenas y áreas de selva intacta. La nueva ruta seguirá caminos existentes en el sur de Acre, lo que, según organizaciones locales, reduce el impacto directo sobre territorios protegidos. No obstante, desde la asociación Kanindé, con base en Rondônia, advirtieron que la expansión agrícola asociada a la obra podría traer consecuencias ambientales no deseadas.

Desde Shanghái, la expresidenta Dilma Rousseff, actual presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, aseguró que Xi Jinping ya dio luz verde política al proyecto, aunque aún se espera la aprobación formal del China State Railway Group, la empresa estatal ferroviaria.

Tebet solicitó una respuesta definitiva en los próximos 30 días, con el objetivo de firmar un acuerdo formal durante la cumbre del BRICS que se celebrará los días 6 y 7 de julio en Río de Janeiro. Si se concreta, el Corredor Bioceánico se convertirá en una de las obras de infraestructura más estratégicas del continente, con fuerte respaldo financiero y logístico del gigante asiático.

 

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