Te invitamos a conocer el templo budista Rokuonji, más conocido como Kinkakuji

Kinkakuji

¡Hola amigos! Hoy vamos a hablar de un icono de Japón. La imagen que todos vimos alguna vez sobre este país. Hablamos del templo budista de la secta Rinzai, Rokuonji, aunque es mucho más conocido como Kinkakuji.
Este templo no es tan famoso por sí mismo, sino por una construcción que se en­cuentra en sus tierras, conocida como el Pabellón Dorado de Kioto.

El reconocido Pabellón Dorado, ícono de Japón.

Es hermano mayor del Pabellón de Plata, que describiremos más adelante en otro artículo. Y es quizás una de las imágenes más conocidas de Japón.

Su construcción data del año 1397, como villa de descanso del shogun Yoshimitsu Ashikaga. El shogun adquirió los terrenos comprándoselos a un estadista de nombre Saionji y los llamó Kitayama Den. Por aquellos años, toda la nobleza y las relaciones diplomáticas pasaban por esta villa de descanso.

Jardines de Kinkaku ji.

Incluso hubo un fuerte desarro­llo cultural en sus terrenos, que llegó a ser llamado como «Cultura Kitayama».

«Este templo no es tan famoso por sí mismo, sino por una construcción que se en­cuentra en sus tierras, conocida como el Pabellón Dorado de Kioto»

El mismo Shogun fue el que estableció que, a su muerte, el complejo se convirtiera en un templo, un hecho que aconteció en 1408. Las dos plantas superiores están recubiertas de oro puro. Se utiliza actualmente como shariden, es decir, para guardar reliquias budistas, por lo tanto, no está permitido el acceso.

El autor en su visita a Kinkakuji.

A diferencia del Pabellón de Plata, el que vemos hoy no es el edificio original. En 1950 un mon­je con sus facultades mentales alteradas incendió Kinkakuji y hubo que reconstruirlo nuevamente incluyendo las pinturas, los laquea­dos y los recubrimientos de oro.

Una novela de Yukio Mishima re­lata este incidente en su libro titulado “El Pabellón de Oro”, de 1956. La estructura que se puede apreciar actualmente, data de 1955.

Foto de 1950, cuando del pabellón fue destruido completamente.

Cada piso está construido con una técnica arquitectónica distinta. El pri­mer nivel es de madera y yeso blanco en estilo Shinden, tal como se usaba en el período Heian.

Una de las pocas imágenes que existen de la última planta del pabellón por dentro.

El segundo nivel está diseñado con el es­tilo Bukke, imitando las residencias de los samuráis de aquella época y está cubierto de oro.

«En 1950 un mon­je con sus facultades mentales alteradas incendió Kinkakuji y hubo que reconstruirlo nuevamente»

El tercer nivel tiene un claro estilo zen chino y, al igual que el segundo, también está recubierto de oro.

Detalle del Ave Fénix del pabellón.

Como un premonitorio simbolismo de lo que le sucedería seis siglos después de su construcción, todo el pabellón se encuentra coronado por un ave fénix de oro, originario de la mitología china.

Otra vista del pabellón y el estanque.

Más allá del pabellón dorado, en este lugar pude disfrutar de am­plios y bellísimos jardines que han permanecido inalterados desde la época del shogun Yoshimitsu, con piedras que fueron traídas por los distintos señores feudales del período Muromachi (de 1336 a 1573).

Te contamos sobre la ceremonia del té en Japón o «Chanoyu»

Un exquisito salón de té fue añadido durante el período Edo. A este salón de té se lo conoce como Sekkatei, nombre que significa “Lugar de Belleza de la Tarde”.

Tejado del Pabellón visto desde una colina cercana.

Es innecesario aclarar el origen de ese nombre, “Lugar de Belleza de la Tarde”. El pilar central del salón está confeccionado con un tronco de madera andina, conocida como bambú celestial. En el templo propiamente dicho se venera a una ima­gen de Fudo Myoo, tallada en el siglo IX por el patriarca Kobo Daishi. Esta imagen, por lo general, permanece oculta al público y solo se pue­de ver durante algunos días de febrero y el 16 de agosto, en el marco de las festividades del templo. Todo este entorno paradisíaco buscaba representar a la Tierra Pura de la mitología budista. Un objetivo muy bien logrado por cierto.

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¡Nos vemos la semana que viene para seguir conociendo Japón!

 

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Practicante de Artes Marciales Japonesas desde 1982 (Karate, Aikido, Iaido y Kobudo okinawense). Es autor del libro "La Ruta del Samurái". Japón para Budokas". Se destaca como estudioso de la historia y cultura de Japón. Es además columnista de la revista norteamericana Bugeisha (https://bugeisha.net/) y fundador de la empresa Budokan Argentina.