El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, anunció que impulsará un plan de tres etapas para desnuclearizar a Corea del Norte, una estrategia que combinará presión diplomática y diálogo, con el respaldo de la alianza con Estados Unidos. En una entrevista concedida al diario japonés Yomiuri Shimbun, antes de viajar a Tokio para reunirse con el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, Lee explicó que el objetivo inicial será congelar los programas de armas nucleares y misiles de Pyongyang. Posteriormente, la segunda y tercera fase apuntarán a reducir y desmantelar por completo dichas capacidades militares.
El mandatario, que asumió el cargo en junio, hizo pública por primera vez esta hoja de ruta, en un contexto de tensiones persistentes en la península. Aunque Lee insiste en el valor del diálogo intercoreano, Corea del Norte ha rechazado sus recientes gestos de acercamiento, argumentando que Seúl no puede ser considerado un socio diplomático confiable. Pese a esa respuesta, el presidente surcoreano mantiene que la coordinación estrecha con Washington será clave para crear las condiciones que permitan avanzar en la desnuclearización.
Tras la cumbre con Ishiba, Lee tiene previsto viajar a Estados Unidos, donde celebrará su primer encuentro con el presidente Donald Trump el 25 de agosto. Este recorrido diplomático apunta a consolidar el eje Seúl-Tokio-Washington como plataforma para encarar tanto la cuestión norcoreana como otros desafíos estratégicos de la región. En ese sentido, el presidente también planteó la posibilidad de impulsar el desarrollo de una ruta marítima ártica como espacio de cooperación entre Corea del Sur, Corea del Norte, Japón, Estados Unidos y Rusia.
Respecto a la relación con Japón, Lee adoptó un tono pragmático. Señaló que, aunque resulta difícil para la sociedad surcoreana aceptar los acuerdos alcanzados en torno al trabajo forzado en tiempos de guerra y al caso de las denominadas “mujeres de consuelo”, su gobierno los respetará. Explicó que esas promesas forman parte de los compromisos bilaterales y que revocarlos dañaría la confianza entre ambos países. Reconoció, sin embargo, la necesidad de atender la sensibilidad de las víctimas y sus familias, y expresó su esperanza de que Seúl y Tokio puedan enfrentar con franqueza esos asuntos históricos para construir una relación más sólida.
El acuerdo de 2015 sobre las mujeres de consuelo, firmado por la entonces presidenta Park Geun-hye y el primer ministro Shinzo Abe, quedó prácticamente congelado tras un fallo del Tribunal Supremo surcoreano en 2018 sobre el trabajo forzado, lo que tensó las relaciones durante el gobierno de Moon Jae-in. Más tarde, la administración de Yoon Suk Yeol buscó un acercamiento con Japón mediante un plan de compensaciones gestionado desde una fundación pública en Corea del Sur, lo que permitió recomponer en parte los lazos bilaterales.
En cuanto a las restricciones a la importación de mariscos japoneses, vigentes desde el accidente de Fukushima, Lee se mostró cauto y subrayó que persisten preocupaciones en la opinión pública sobre la seguridad de esos productos.
Por último, sobre la relación con China, el presidente describió al país vecino como un socio inseparable tanto geográfica como económicamente. Aseguró que Seúl mantendrá una política de equilibrio: cooperación siempre que sea posible y competencia cuando sea necesario, buscando proteger los intereses surcoreanos en un entorno regional cada vez más complejo.













