El won surcoreano sufrió una fuerte depreciación este lunes, alcanzando su nivel más bajo en alrededor de 16 años frente al dólar estadounidense. La moneda se cotizó a 1.472,9 wones por dólar a las 3:30 p.m., lo que representa una caída de 6,4 wones respecto a la sesión anterior. Este nivel no se registraba desde el 13 de marzo de 2009, cuando el país enfrentaba las consecuencias de la crisis financiera mundial.
La inestabilidad de la moneda surcoreana se debe, en gran parte, a la incertidumbre provocada por la inminente imposición de aranceles generalizados por parte de la Administración Trump y la reanudación de la venta corta de acciones en el mercado bursátil de Seúl. Desde diciembre del año pasado, el won ha oscilado en torno a los 1.450 por dólar, afectado por las advertencias comerciales de Washington y la crisis política interna generada por la breve imposición de la ley marcial por parte del presidente Yoon Suk Yeol.
Estados Unidos anunciará este miércoles nuevos aranceles recíprocos que, según declaraciones oficiales, afectarán a todos los países por igual. Este movimiento ha generado preocupaciones en los mercados internacionales, especialmente en Asia, donde varias economías dependen de sus relaciones comerciales con Washington.
Lee Min-hyuk, analista del banco KB Kookmin, señaló que, además de la amenaza arancelaria, los inversores están preocupados por la posibilidad de estanflación en Estados Unidos, donde el crecimiento económico se desacelera mientras la inflación sigue elevada. Añadió que la reanudación de la venta corta de acciones en Seúl ha aumentado la aversión al riesgo de los inversores, contribuyendo a la depreciación del won.
Este lunes, las autoridades financieras surcoreanas autorizaron nuevamente la venta corta de acciones, una práctica que había sido suspendida desde noviembre de 2023. Esta medida permite a los inversores vender valores tomados en préstamo, apostando a una caída en su precio para obtener beneficios. Sin embargo, su reintroducción ha generado volatilidad en el mercado bursátil, sumándose a la incertidumbre ya existente.
A medida que los mercados reaccionan a estos factores, el gobierno surcoreano enfrenta el desafío de estabilizar la moneda y mitigar los efectos de la incertidumbre global en su economía.










