Nicolás Caputo: “Singapur puede ser la entrada de América Latina al Sudeste Asiático”

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En el relacionamiento comercial de los países de América Latina con Asia, China suele dominar la escena, pero el Sudeste Asiático se perfila como una región cada vez más relevante de cara al futuro. “Singapur está en el centro por su capacidad financiera y facilidades para el desarrollo de negocios, por lo que puede ser la entrada de América Latina al Sudeste Asiático”, dice Nicolás Caputo, empresario y ex Cónsul de Singapur en Argentina en diálogo con ReporteAsia.

La diversificación en un mundo globalizado y conflictuado como el actual, se vuelve más relevante, por lo que abrir nuevos mercados y generar relaciones de largo plazo con distintos países y regiones consumidoras de producciones agroindustriales, minerales, energéticas y de diversos servicios es hoy el debate entre empresarios, diplomáticos y políticos.

Más de la mitad de las exportaciones del Mercosur, por caso, están dirigidas al continente asiático. Los análisis de potencialidad de mercados para exportaciones de los países latinoamericanos, que realiza el International Trade Centre (ITC), muestran al Sudeste Asiático como una de las regiones de mayor capilaridad.

Las oportunidades de crecimiento comercial entre Singapur y el Mercosur son abundantes, pero más importante que decirlo es llevarlas a cabo

 

La oferta y la demanda se proyectan hacia el futuro sobre la base de las previsiones del PBI y la población, las elasticidades de la demanda y los aranceles prospectivos. El valor estimado en dólares sirve de referencia para comparar con las exportaciones reales. En ese marco, destacan las potencialidades de países como Vietnam, Indonesia, Malasia, Tailandia y Filipinas, seguidos por Singapur.

En términos de exportaciones, el crecimiento de los productos latinoamericanos para 2027 puede acercarse a los 16 mil millones de dólares en los países del Sudeste Asiático.

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¿Cómo acceder a la ASEAN?

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), integrada por Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam, es un mercado con más de 600 millones de consumidores y una clase media que ha ido en crecimiento en las últimas dos décadas. Esto implica un refinamiento en sus consumos, especialmente en lo que tiene que ver con alimentación y bebidas.

Se trata de un proyecto de integración regional exitoso, con altas dosis de pragmatismo y el entendimiento de que la unión de países medianos y pequeños puede aumentar su capacidad de negociación comercial.

La ASEAN es parte integrante de distintas alianzas comerciales que amplían su apetencia para acceder a la región como un todo, más allá de las distintas necesidades de cada país.

Nicolás Caputo, quien participó en las reuniones bilaterales con el primer ministro de Singapur, Lee Hsieng Loong, durante su visita a la Argentina por la reunión del G-20 en 2018, señala: “si vemos a Singapur como puerta de entrada para los demás mercados de la ASEAN, por su condición de hub logístico y financiero, la potencialidad es todavía mucho mayor”.

¿Por qué Singapur desplazó a Hong Kong como centro financiero asiático?

La cooperación facilita la construcción de una base económica en el Sudeste Asiático que permite a los países miembros competir con China, India y otros países en la atracción de flujos comerciales, de inversión y financieros, y en la creación de bases y redes de producción. También permite a los países de la ASEAN interactuar con las grandes potencias en condiciones favorables.

Más de la mitad de las exportaciones del Mercosur, por caso, están dirigidas al continente asiático

En primera medida, el ASEAN Free Trade Area (AFTA), firmado en 1992 justamente en Singapur, es una de las mayores y más importantes zonas de libre comercio a nivel mundial. Su relevancia radica no sólo en las facilidades para comerciar que impone hacia dentro de la ASEAN, sino también por ser el antecedente para que los países de la región firmen acuerdos y alianzas con otros mercados como un todo. Ejemplo de esto son el ASEAN-Australia-Nueva Zealand Free Trade Area (AANZFTA), el ASEAN-China Free Trade Area (ACFTA) y el ASEAN-India Free Trade Area (AIFTA), entre otros.

Singapur, además, siempre estuvo liderando procesos de acuerdos de primera generación con el P4 (Chile, Singapur, Nueva Zelanda y Brunei) que después terminó en el TPP (P4 + Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, Vietnam y Estados Unidos) y hoy en el CPTPP y el RCEP, que es el acuerdo comercial más amplio a nivel mundial, incluyendo a la ASEAN + China, Japón, Corea, Australia y Nueva Zelanda.

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El RCEP conectará a cerca del 30% de la población mundial, lo que podría añadir 209.000 millones de dólares anuales a los ingresos mundiales, y 500.000 millones de dólares al comercio mundial para 2030.

¿Por qué Singapur?

Singapur es una gran ciudad puerto convertida en un polo logístico de alto valor agregado y el mayor centro financiero del continente asiático, superando a Hong Kong. “Singapur se prepara para liderar el mundo de las finanzas asiáticas y para transformarse en una plataforma para concretar negocios en Occidente, incluyendo, obviamente, a América Latina”, cuenta Nicolás Caputo.

El hecho de que haya avanzado en las negociaciones y firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con el Mercosur, no es menor. Si bien desde un punto de vista arancelario no había una barrera muy grande para entrar a Singapur, el acuerdo puede generar mayores corrientes en el intercambio comercial e inversiones.

El TLC pone a Singapur en una posición de ventaja frente a otros países del ASEAN, por lo menos en lo que respecta a Argentina y Brasil. Canalizar importaciones, exportaciones e inversiones erige a Singapur como una opción real de “puerta de entrada” al ASEAN.

En términos de exportaciones, el crecimiento de los productos latinoamericanos para 2027 puede acercarse a los 16 mil millones de dólares en los países del Sudeste Asiático

Singapur tiene ciertas características y facilidades que la convierten en el lugar ideal para centralizar los negocios asiáticos de compañías latinoamericanas. En principio, las inversiones y presencias de grandes compañías financieras, aseguradoras, logísticas y demás, generan la posibilidad de operar para toda la región desde allí.

Por otro lado, desde el punto de vista societario y financiero, Singapur tiene una tasa impositiva menor que en otras economías líderes del mundo. Esto se ve, por ejemplo, en que no existe el impuesto sobre las ganancias de capital, se pueden vender activos libremente sin pagar tasas sobre los fondos.

Otra ventaja no menor es que no se requieren accionistas locales a la hora de abrir una sociedad o sucursal de compañía. El total de la sociedad puede permanecer en manos de extranjeros, a diferencia de otros países de la región que requieren la participación de ciudadanos locales en la masa societaria.

“Hoy Singapur es reconocida a nivel global por contar con un entorno normativo eficaz, una excelente infraestructura y la disponibilidad de un grupo de profesionales de las finanzas altamente cualificados y experimentados”, remarca el empresario Nicolás Caputo.

La cooperación facilita la construcción de una base económica en el Sudeste Asiático que permite a los países miembros competir con China, India y otros países en la atracción de flujos comerciales

Es necesario pensar qué puede hacer América Latina por la región asiática. En el caso de Singapur, su pequeña superficie y alta densidad poblacional dejan poco espacio para la agricultura. De hecho, Singapur importa más del 90% de los alimentos que consume, lo que los hace vulnerables a factores externos que pueden afectar el suministro de alimentos sin previo aviso. Esto se puso en el punto de mira recientemente, cuando Malasia, tradicionalmente uno de los mayores proveedores de Singapur, prohibió la exportación de pollos para garantizar el abastecimiento de su mercado interno, afectando así a Singapur.

Para mitigar el impacto de los factores externos en el suministro de alimentos, la Agencia Alimentaria de Singapur (SFA) sigue una triple estrategia: diversificar las fuentes de importación, cultivar localmente y cultivar en el extranjero. América Latina tiene la posibilidad de convertirse en socio de largo alcance para Singapur y otros países de la región, no solamente en el sector alimenticio, sino también en energía, minerales y servicios.

El camino está planteado. El futuro a nivel global (y de la región asiática) necesita de una América Latina confiable. Por su parte, América Latina debe aprovechar las oportunidades que se le presentan con socios de gran envergadura para apostar por su propio desarrollo. En ese trayecto, Singapur y la ASEAN aparecen como un hito que merece ser más estudiado y enfocado estratégicamente.

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Co-fundador de ReporteAsia.

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