El presidente de Irán, Ebrahim Raisi, y el ministro de Asuntos Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, fallecieron este domingo en un trágico accidente de helicóptero en el noroeste remoto del país, según confirmaron los medios de comunicación estatales.
La pérdida de Raisi, un conservador de línea dura y protegido del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, ha sembrado incertidumbre en un país ya afectado por tensiones económicas y políticas significativas, así como por conflictos con el cercano Israel.
El accidente cobró la vida de nueve personas, cuyos cuerpos serán transportados a la ciudad de Tabriz. Raisi y Amir-Abdollahian regresaban de una ceremonia de inauguración de una presa en la frontera con Azerbaiyán. Entre los fallecidos se encontraban tres miembros de la tripulación, el gobernador de la provincia de Azerbaiyán Oriental, un imán, el jefe de seguridad de Raisi y un guardaespaldas, según informó el medio Sepah, dirigido por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).
Reacciones en Irán
Tras el anuncio del accidente, las emisoras estatales iraníes han estado transmitiendo oraciones islámicas. El gobierno convocó una reunión de emergencia, según la agencia de noticias estatal IRNA, que mostró una foto de la silla habitual de Raisi vacía y cubierta con una faja negra en señal de luto.
En un comunicado, el gabinete presidencial elogió a Raisi como un líder «trabajador e incansable» que dedicó su vida al servicio del pueblo iraní. «Cumplió su promesa y sacrificó su vida por la nación», expresó el comunicado, y aseguró que la administración no sufrirá «la más mínima perturbación» a raíz del accidente.
El portavoz del Consejo de Guardianes, Hadi Tahan Nazif, describió la muerte de Raisi como «una gran pérdida para la nación iraní». Sin embargo, subrayó que la Constitución iraní tiene previstas medidas para asegurar la continuidad del gobierno, estableciendo que los jefes de los tres poderes del gobierno deben organizar elecciones y elegir un nuevo líder dentro de los 50 días siguientes.
El líder supremo, ayatolá Ali Jamenei, declaró cinco días de luto público y confirmó que el primer vicepresidente, Mohammad Mokhber, asumirá temporalmente las funciones ejecutivas. Jamenei expresó sus condolencias y destacó la obligación de Mokhber de coordinar con los jefes de los poderes legislativo y judicial para la elección de un nuevo presidente en un plazo máximo de cincuenta días.
El accidente ocurrió en el bosque de Dizmar, en la región de Azerbaiyán Oriental, mientras Raisi regresaba de un viaje a la frontera con Azerbaiyán para inaugurar una presa junto con el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev. Las circunstancias del siniestro aún no están claras.













