Por qué el mundo debe recordar: Olvidar la historia es correr el riesgo de repetirla

historia

El miércoles, todas las miradas estaban puestas en Beijing mientras los líderes mundiales asistían a la gran conmemoración del 80º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista.

En su discurso histórico, el presidente Xi Jinping enfatizó el tema de la reunión histórica: recordar la historia, honrar a los caídos, valorar la paz y dar forma al futuro, un mensaje que resonó profundamente en medio de las crecientes tensiones internacionales, el unilateralismo y el debilitamiento de los marcos multilaterales.

Para las naciones que soportaron el peso de la agresión fascista y apoyaron a China, la conmemoración trascendió fronteras y subrayó una verdad universal: la paz no es una herencia pasiva, sino una elección activa, sostenida a través de la memoria colectiva y una determinación inquebrantable.

La cadena de sacrificios

La Segunda Guerra Mundial se cobró millones de vidas en todo el mundo, dejando cicatrices que aún moldean nuestra conciencia colectiva. China, el principal frente oriental de este conflicto, fue un crisol de resiliencia. Desde 1931 hasta la rendición de Japón en 1945, China libró una resistencia de 14 años que se cobró más de 35 millones de bajas chinas. Ciudades como Nanjing y Shanghái, devastadas por los japoneses, se convirtieron en símbolos de una brutalidad atroz, mientras que las zonas rurales del interior respondieron con una guerra de guerrillas, socavando las ambiciones japonesas.

El mensaje de China fue claro: la victoria de 1945 no fue solo de China, fue un triunfo de la humanidad. Se logró con la sangre y el sacrificio de soldados y civiles de todos los continentes. La conmemoración no honró solo a los héroes chinos, sino a todos aquellos que resistieron la tiranía.

Al recordar esta historia compartida, Pekín envió un mensaje unificado: el orden internacional de posguerra, anclado en las Naciones Unidas, debe preservarse. Nacido de las ruinas del conflicto, este orden enfrenta ahora una tensión sin precedentes; sin embargo, la reunión afirmó que ninguna nación, por poderosa que sea, debe ser socavada mediante la coerción o la conquista. Los asistentes cargaron con el peso del trauma de la guerra de sus naciones y su presencia fue testimonio del vínculo perdurable forjado en la lucha compartida.

Héroes que trascendieron fronteras

Antes de la reunión conmemorativa, Xi y otros líderes mundiales saludaron a seis veteranos mayores de 90 años, quienes son puentes vivientes hacia una época en la que el mundo estuvo al borde del abismo. Honrarlos no fue mera nostalgia, sino un imperativo moral. Las medallas que portaban soportaban el peso de décadas.

El inmenso sacrificio de quienes cayeron durante la Segunda Guerra Mundial se realizó para asegurar un futuro libre del terror de la guerra y proteger la dignidad humana. El énfasis de China en el «nunca más» resuena con fuerza en otras naciones que han sufrido ocupación y pérdidas. La presencia de líderes de países como Camboya, Laos y Zimbabue, todos ellos víctimas del colonialismo y el conflicto, destacó que la paz no es un privilegio reservado a los poderosos, sino un derecho de todos.

La elección de nuestro tiempo

La paz no es pasiva; debe defenderse, fomentarse y expandirse activamente. Xi reafirmó el compromiso de China con el desarrollo pacífico y abogó por una comunidad de futuro compartido para la humanidad. Esta visión, a menudo malinterpretada en Occidente, no se basa en la dominación, sino en la interdependencia mutua.

Hoy en día, muchos países se enfrentan a amenazas comunes: el cambio climático, la desaceleración económica y el proteccionismo. La conmemoración sirvió como recordatorio de que ningún país puede resolver estos desafíos por sí solo. El espíritu de la alianza antifascista —la unidad ante la amenaza existencial— debe reavivarse para el siglo XXI.

La reunión también subrayó la importancia de las instituciones multilaterales. China instó a fortalecer la ONU, defender el derecho internacional y promover un mundo multipolar equitativo y ordenado donde ninguna potencia dicte sus condiciones y donde prevalezcan la soberanía y el diálogo.

Trazando el futuro

El resultado más significativo de la conmemoración de Beijing fue la creación de una conciencia compartida. Los líderes no se limitaron a reflexionar sobre el pasado, sino que se comprometieron a construir un futuro basado en el respeto mutuo y la seguridad común.

Durante la anterior Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai en la ciudad portuaria de Tianjin, en el norte de China, que concluyó el 1 de septiembre, Xi anunció la Iniciativa de Gobernanza Global, pidiendo mayores esfuerzos conjuntos para mejorar el sistema de gobernanza global, reafirmando el apoyo al desarrollo global y la acción climática, y enfatizando que la verdadera paz depende de la justicia, la equidad y las oportunidades para todos.

La historia no ha quedado atrás, vive en nosotros. Las cicatrices de la guerra no deben olvidarse, sino transformarse en sabiduría. El camino por delante está lleno de desafíos, pero las lecciones de la Segunda Guerra Mundial nos recuerdan que nuestra mayor fortaleza reside en su capacidad de renovación.

Nota: esta es un artículo republicado del medio «CGTN» a través de un acuerdo de cooperación entre ambas partes para la difusión de contenido periodístico. Link original.

+ posts

Wu Lei es comentarista de actualidad de CGTN