El 19 de noviembre, el presidente de China, Xi Jinping, llegó a Brasilia para realizar una visita de Estado a Brasil. Fue recibido calurosamente a su llegada por el jefe de Gabinete de la Presidencia de Brasil, Rui Costa, junto con varios otros altos funcionarios brasileños.
La Cumbre del G20 ofreció nuevamente una plataforma para que China y Brasil se centraran en sus intereses de desarrollo. El consenso en materia de desarrollo y la cooperación entre ambos países en la lucha contra el hambre y la pobreza se fortalecieron aún más. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza durante la cumbre. Por su parte, el presidente Xi presentó ocho acciones para los esfuerzos de desarrollo global de China, incluida su adhesión a esta alianza.
China y Brasil han logrado notables avances en la reducción de la pobreza y en la lucha contra la crisis alimentaria. Desde la reforma y apertura en 1978, China ha sacado de la pobreza a 800 millones de personas, contribuyendo con más del 70 % a la reducción global de la pobreza. Según el Banco Mundial, en su informe titulado «Pobreza, Prosperidad y el Planeta», gracias a la contribución de China, la tasa global de pobreza disminuyó del 38 % en 1990 al 8,5 % en 2024. Mientras tanto, el gobierno de Lula en Brasil ha hecho de la lucha contra el hambre una de sus prioridades políticas. Solo en 2023, el número de personas que vivían en pobreza extrema en Brasil se redujo en un 40 % en comparación con el año anterior. Además, 24,4 millones de personas salieron de la situación de hambre, y la proporción de personas que sufrían inseguridad alimentaria severa y desnutrición cayó del 15,5 % al 4,1 %, estableciendo un nuevo récord.
La cooperación entre China y Brasil siempre ha sido una «ayuda externa» efectiva para que ambos países enfrenten problemas de pobreza y alimentación. Según datos del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China, en 2023, Brasil siguió siendo el principal proveedor de importaciones agrícolas de China, exportando productos agrícolas por un valor de 59.000 millones de dólares, lo que representó el 24,85 % del total de las importaciones agrícolas de China. Productos alimenticios como la soja, el maíz y la carne provenientes de Brasil ayudaron a China a lograr un equilibrio entre la oferta y la demanda de alimentos. Al mismo tiempo, las importaciones chinas desde Brasil han crecido significativamente en las últimas dos décadas, asegurando que Brasil pueda obtener beneficios tangibles de su comercio con China y brindar un apoyo básico para mejorar los ingresos de su propia población.

China y Brasil también han creado condiciones para el desarrollo sostenible basadas en una cooperación complementaria. En los últimos años, ambas naciones han ampliado su cooperación en inversiones más allá del comercio. Según las estadísticas del Consejo Empresarial China-Brasil (CEBC, por sus siglas en inglés), la inversión china en Brasil no solo abarca los sectores tradicionales de agricultura y minería, sino que también se extiende a sectores de alta tecnología como energía, manufactura, comunicaciones y tecnología de la información. La cooperación económica con Brasil incluye grandes proyectos de infraestructura, como plantas termoeléctricas, líneas de transmisión de extra alta tensión, gasoductos y dragado de puertos. Esta cooperación ha mejorado de manera efectiva el entorno empresarial en Brasil y ha generado empleos más estables y calificados, reduciendo así la pobreza y aliviando su transmisión intergeneracional.
Mientras la cooperación entre China y Brasil sigue ayudando a ambas naciones a resolver problemas, también genera conceptos de cooperación transferibles y experiencias de desarrollo. La Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza es el ejemplo más reciente de esta colaboración. Desde las discusiones en grupos de trabajo hasta la propuesta de la iniciativa y su posterior implementación, China ha sido un socio comprometido con Brasil. Esta alianza se convertirá en una plataforma importante para que ambos países trabajen juntos a nivel internacional, mostrando al mundo las exitosas experiencias de China y Brasil en la reducción de la pobreza, y reuniendo fondos, recursos y conocimientos globales para apoyar a otros países en sus esfuerzos de reducción de la pobreza.
El año 2024 marca el 50º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Brasil, abriendo un nuevo capítulo para una cooperación de alta calidad. Esta colaboración bilateral está teniendo un efecto expansivo, y como mencionó el presidente Xi Jinping en su discurso en la Cumbre del G20 en Río, desde Hangzhou hasta Río de Janeiro, los líderes del G20 se han mantenido comprometidos con el mismo objetivo de construir un «mundo justo para el desarrollo común». Mirando hacia el futuro, la cooperación bilateral ofrece un nuevo modelo de colaboración en el Sur Global, empoderando a otras economías en desarrollo para resolver creativamente sus propios desafíos.
Nota: este es un artículo republicado del medio «CGTN» a través de un acuerdo de cooperación entre ambas partes para la difusión de contenido periodístico. Link original.
Yue Yunxia, comentarista especial de CGTN, es subdirectora general del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales.














