América Latina desde Asia y Asia desde América Latina: una conversación con Fernando Pedrosa

Fernando Pedrosa Asia América Latina

El Dr. Fernando Pedrosa es una figura destacada en el ámbito académico, reconocido por su enfoque multidisciplinario y su profundo compromiso con el estudio y la comprensión de las relaciones entre Asia y América Latina. Como Director del Grupo de Estudios de Asia y América Latina (GESAAL) en la Universidad de Buenos Aires (Argentina), ha impulsado una visión innovadora que busca trascender las fronteras tradicionales de la investigación académica.

Egresado de la Carrera de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires entre 1991 y 1996, el Dr. Fernando Pedrosa obtuvo una base fundamental en la comprensión histórica y cultural de América Latina. Posteriormente, complementó su formación con un Curso de Formulación y Evaluación de proyectos de Cooperación Internacional, realizado en España en 1996, consolidando así su interés y conocimiento en temas de cooperación y desarrollo.

Continuando con su trayectoria académica, obtuvo una Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Salamanca, España, entre los años 2002 y 2004, donde profundizó en el análisis de los procesos políticos y sociales en la región. Finalmente, culminó su formación académica con un doctorado en «Procesos Políticos Contemporáneos» en la misma institución, entre 2005 y 2009, lo que le proporcionó las herramientas teóricas y metodológicas necesarias para abordar de manera rigurosa y crítica las dinámicas políticas tanto en América Latina como en otras regiones del mundo.

En su labor al frente de GESAAL, el Dr. Fernando Pedrosa ha marcado una clara diferencia al retomar los estudios asiáticos desde una perspectiva latinoamericana, fomentando el análisis comparativo y la exploración de temáticas afines a la agenda latinoamericanista. Su enfoque no se limita a las regiones más conocidas de Asia, sino que también incorpora de manera sistemática el estudio del sur y el sudeste asiático, regiones cuya importancia ha sido subestimada en el ámbito académico hasta ahora.

Además, el investigador defiende una aproximación multidisciplinaria que va más allá del mero conocimiento utilitario, promoviendo la producción de saberes que contribuyan al entendimiento profundo y la cooperación entre Asia y América Latina en diversos ámbitos, como la sociología, la literatura, la educación, la ciencia política, los estudios de género y culturales, la historia, la comunicación, la antropología y las relaciones internacionales.

Bajo su dirección, la revista Asia América Latina, editada por la Editorial de la Universidad de Buenos Aires (EUDEBA), se ha convertido en un referente clave para académicos y profesionales interesados en profundizar su conocimiento sobre estas regiones y en fomentar la cooperación académica entre ellas. De esta manera, en una interesante entrevista, el Dr. Fernando Pedrosa discute las relaciones académicas y su perspectiva sobre las contribuciones a los estudios comparativos entre Asia y América Latina. Su labor como coordinador de la Universidad de Buenos Aires es un testimonio de su dedicación y su visión de una mayor integración y comprensión entre Asia y América Latina en el contexto actual de globalización y cambio.

¿Tiene una trayectoria académica a lo largo de 3 décadas de los procesos políticos de América Latina y en estos últimos años, en paralelo con sus continuos trabajos de esta región, se ha arrancado también varios proyectos sobre el análisis de las situaciones políticas en Asia? ¿Cómo se podría explicar su nuevo interés por el otro lado del mundo?

Como tú dices, me dediqué muchos años a investigar en el campo de los estudios latinoamericanos, pero eso cambió en la última década. Si bien continuó haciendo pequeñas cosas sobre Latinoamérica básicamente en lo vinculado a la democratización, desde 2013 comencé a dedicarme cada vez más a temas de Asia, particularmente del sudeste asiático y de la zona de Asia Pacífico también. Este cambio tiene algunas explicaciones.

En primer lugar, porque nunca me gustó la imagen del académico dedicado a una sola cosa, durante toda su carrera. Por ejemplo, en América Latina, especialmente en Argentina, cuando leo a los que se dedican a lo que se llama la Historia reciente, y que hace 25 años escriben sobre lo mismo, con las mismas preguntas y métodos. ¿Cuánto más podés decir del Operativo Cóndor de las dictaduras de la región? Eso pasa en general por otro fenómeno muy extendido que es la confusión entre activismo y mundo académico cosa que no voy a profundizar pero que da para mucho.

En segundo lugar, el cambio de América Latina por Asia se debió a que me han resultado muy atractivo como se produjeron algunos fenómenos políticos y sociales asiáticos. Estudiar Asia nos permite volver a Latinoamérica con los ojos renovados, mirando cómo allí se dan otras respuestas a problemas similares, cómo aparecen nuevas variables explicativas, otros fenómenos sociales. Cruzar a otro continente ayuda también a mejorar o a renovar los propios puntos de vista y no estancarse.

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En tercer lugar, obviamente Asia es muy importante para el mundo y para América Latina en particular, y creo que es parte de nuestra tarea poder hablarles a los políticos, a los periodistas, a la gente de la cultura y a la gente del mundo académico sobre Asia, tratando de explicar y de mostrar que es un lugar demasiado importante y que necesita mucha más atención desde América Latina.

En América Latina el mundo académico no se dedica a Asia en la misma magnitud que la importancia que tiene. Los académicos siguen atrás del mundo europeo, de los problemas de América Latina vistos desde Estados Unidos, y me refiero a lo que se observa sobre todo en las grandes organizaciones académicas, como LASA, donde predominan agendas de moda, paternalistas, una moralidad progresista que no tiene que ver con el conocimiento científico, con lo disruptivo. Por eso deje de ser socio de LASA después de tantos años.

Finalmente, es preciso aceptar que los que estamos trabajando en temas asiáticos tenemos una especie de responsabilidad de llevar esta región y todas sus problemáticas hacia América Latina para empezar a reflexionar sobre ello con mucho más conocimiento.

¿Cuáles son los temas de la política asiática que más le interesan? Varios de sus proyectos se tratan de diferentes asuntos de Asia desde la perspectiva latinoamericana. Para ud., ¿qué se pueden aprender entre estos dos lados tan lejanos geográficamente?

No podría decir que, a lo largo de los años mi interés por la historia y la ciencia política haya ido la mano de estudios de área. Si bien trabajaba sobre América Latina y ahora me dedico más al sudeste asiático, creo que fui persiguiendo problemas académicos y cómo esos problemas se fueron desarrollando, investigando y debatiendo en diferentes lugares.

Entonces, los problemas que hoy me interesan en el mundo asiático son problemas muy parecidos a los que me interesaban en América Latina. La democracia, la democratización, los retrocesos democráticos, las relaciones entre el Estado y la sociedad, la forma en que se distribuye el poder, los liderazgos políticos entre otros.

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Y que en el caso de Asia y con referencia a América Latina, porque creo que lo comparativo también es algo que me interesa mucho, hay una cuestión que es muy muy trascendente y es que en América Latina la cuestión de la colonización, la independencia, la inclusión en el capitalismo internacional, la construcción de Estados e identidades nacionales y luego del régimen político trascurrieron a lo largo de 200 años o más, en algún caso son procesos inacabados. Y todo esto ocurrió luego de guerras civiles, en procesos muy complejos que empiezan a principios del siglo XIX, y que se extendieron por el siglo XX y que fueron tan violentos como las guerras civiles que los precedieron.

En cambio, en Asia, sobre todo en el sudeste asiático, vemos que esos procesos están concentrados, se producen en 50 años, en algunos casos más, en algunos casos menos, pero eso es una variable tan diferente a América Latina, y con tanto impacto en las sociedades asiáticas, que es muy importante tenerlos en cuenta, darle cierta centralidad que en Latinoamérica ya no tienen.

Y de hecho sirve también para alejar esta fantasía de los enfoques rígidos poscoloniales o decoloniales, que igualan esos procesos en América Latina y en Asia y sin ahondar en que, más allá del impacto que tuvieron en cada región, lo que es claro es que es fueron muy diferentes. Hay algo ahí que vale la pena pensar desde la heterogeneidad y no como una unidad política, y me refiero a este famoso “sur global”, unido hoy por el relato catch all predominante y basado en la frustración por el dominio y la ambición de las potencias occidentales. Y por esa mirada se pierde la vitalidad de historias sociales que se infantilizan para ser utilizadas desde lugares muy poco sugerentes y en general que toman rumbos políticos e ideológicos. Incluso ignorando toda una serie de procesos de desarrollo que representan China e India y los países de la ASEAN a los que se prefiere reducir a una historia de “humillaciones nacionales”.

Típicamente se analizan más los asuntos en relación con China, Japón y Corea, por qué razón sus proyectos se enfocan principalmente en el área del Sudeste Asiático? Para ud., ¿cómo se puede explicar la expansión de Asia en América en los últimos años?

Es cierto lo que decís, efectivamente esas academias latinoamericanas, la presencia de los estudios sinológicos y también de Japón y Corea han sido predominantes. Y los estudios sobre el sureste asiático son bastante escasos, y esto continúa siendo así. Esto ocurre en primer lugar porque China, Japón y Corea son países con agencias de cooperación internacional que han hecho importantes tareas de estimular la formación de investigadores, de centros de estudios nacionales, de becarios, y eso no se observa de parte de los países del sureste asiático.

Por otra parte, en el caso de China también hay una sobrerrepresentación a partir, primero, de que China es un país que cada vez aporta más dinero para las tareas académicas, por ejemplo, los institutos Confucio, pero también a partir de subsidiar grupos e investigadores e investigaciones y cooperación entre universidades de ambas regiones. Y en este punto hay una sinología también que surge tratando de aprovechar esta oportunidad de financiamiento, y por otro lado una sinología que surge a partir de coincidencias ideológicas con el discurso chino, con la idea del socialismo con características chinas, con 118una renovación en los discursos anticapitalistas, antiliberales y que desde la caída de la Unión Soviética no habían tenido una escenificación en una potencia ascendente geopolíticamente.

Entonces, hay varios motivos por los cuales esto ocurre, pero efectivamente hoy encontramos muchos estudios sobre China, menos pero todavía muy importantes sobre Corea del sur y Japón, y el sureste asiático está relegado a pesar de la creciente presencia política y comercial que tienen estos países en la región.

Para pensar un mundo en proceso de cambio

Cómo fundador y director de la revista Asia América Latina, publicada con la editorial EUDEBA de la Universidad de Buenos Aires, podría hablarnos un poco sobre la dirección y los objetivos de esta revista? ¿Cuáles son las recepciones en el mundo académico latinoamericano?

La experiencia del Grupo de estudios sobre Asia y América Latina de la Universidad de Buenos Aires fue muy exitosa, dado que había empezado yo solo en 2013 y hoy somos 15 o 20 investigadores desde seniors a becarios, con especializaciones en diferentes países y problemas. En este punto creo que la experiencia de los últimos 10 años ha sido muy fructífera, porque hemos logrado poner el mapa de la universidad al sureste asiático, tenemos proyectos financiados por la UBA y por Ministerio de Educación también, para estudiar la democratización en Camboya, Malasia, Tailandia, Myanmar, tenemos becarios tesis en temas de Indonesia, de Camboya, hemos tenido tesis de maestría y doctorado sobre ASEAN, sobre cooperación entre Indonesia y Taiwán, sobre China.

La revista en particular también, porque obviamente al carecer de recursos y de apoyos, todo ha sido un trabajo muy arduo, conseguir los artículos, los evaluadores, después la edición de los artículos, la maquetación, el diseño y la difusión de la revista, el sostenimiento de la página web, el pago del DOI, todo eso realmente lleva mucho trabajo y creo que ha sido también un resultado muy productivo y hemos avanzado en la indización.

Te recuerdo que la revista tiene una característica muy especial, no es una revista sobre estudios de Asia, es una revista que publica artículos de investigadores asiáticos sobre América Latina y de investigadores latinoamericanos sobre Asia. Es una revista que se piensa como una red de contacto entre investigadores de ambas regiones y también acepta artículos de africanos o de europeos o norteamericanos que hagan estudios comparativos entre Asia y América Latina. O sea, lo que se busca estimular es esa comparación, esa reunión en preguntas académicas en investigaciones sobre Asia y América Latina.

¿Cuál es su opinión sobre la cobertura de noticias relacionadas con Asia en los medios de comunicación latinoamericanos, especialmente en lo que respecta a la representación y el enfoque utilizado al informar sobre países asiáticos? ¿Cree que hay suficiente intercambio cultural, artístico y mediático entre Asia y Latinoamérica? ¿Este intercambio podría contribuir a una mejor comprensión intercultural entre las sociedades de ambas regiones en el Sur Global?

La cuestión de cómo representan los medios de comunicación a Asia va cambiando según cada país de América Latina. No es igual en todos lados. Hay mucha influencia de China, por ejemplo, en países como en México y en Chile. Corea está haciendo un esfuerzo increíble con la música y las series que repercuten mucho en medios y redes. Japón está volviendo a ocuparse de la región lentamente. Las redes sociales han cambiado el panorama radicalmente.

En otros lugares por ejemplo hablando del caso Argentina que es el más conozco, todavía el exotismo es una fuente de ingreso a Asia en los medios. Se podría relacionar con el viejo orientalismo literario, esa forma de ver desde el sensacionalismo, ver a Asia como un lugar vinculado a cosas extrañas, a fenómenos ajenos a toda razón y vinculación cotidiana desde occidente.

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También desde el punto de vista político muy vinculado con China y con las cosas que pasan en el continente China y Taiwán, China con Estados Unidos, los BRICS, o siguiendo a los principales líderes políticos, pero también muy vinculada a la violencia.

Tanto en los medios de comunicación como en la política, en el mundo económico, como en el mundo académico falta información, falta conocimiento mutuo y esto no es solo una responsabilidad de América Latina, hay una responsabilidad también de China, sobre todo, pero de Asia de hacerse conocer. No es un proceso unidireccional que deba comenzar y sostenerse desde el occidente porque tenemos la obligación por este famoso discurso decolonial y la responsabilidad histórica bla bla bla. Es un proceso que corresponde a ambas partes. Esa es una manera adulta de considerar al otro, que también tiene además de beneficios tiene responsabilidades en la construcción del vínculo común.

Con respecto a intercambio cultural es un poco parecido a lo que venía diciendo para los otros temas, creo que la gastronomía ha dado pasos muy importantes, sobre todo desde algunos países como Vietnam, China y Tailandia, el cine también, pero en general creo que eso está muy subvalorado que tiene todavía muchos caminos de recorrer y dentro de esto el sudeste asiático mucho más. La excepción hoy es Corea y su política tan exitosa de soft power que permite conocer mucho de la sociedad coreana, tendiendo puentes y mostrando que, al final del día, latinoamericanos y asiáticos, somos personas con, sueños, ambiciones, decisiones y vidas que siguen caminos muy similares.

Artículo publicado originalmente la Revista Latinoamericana de Ciencias de la Comunicación. Link al artículo original: https://revista.pubalaic.org/index.php/alaic/article/view/1177/1007

Pasuree Luesakul
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Es Doctora en literatura hispanoamericana y maestra en Estudios latinoamericanos por la Universidad de Salamanca, España. Actualmente, es profesora titular de la Sección de Español y directora del Centro de Estudios Latinoamericanos, Departamento de Lenguas Occidentales, Facultad de Letras, Universidad de Chulalongkorn. Su campo de investigación es cultura y literatura latinoamericanas, sobre todo desde la perspectiva comparatista con Tailandia.