El estado de la desunión

Joe Biden

Cuando Joe Biden sale de la Oficina Oval, los agentes del Servicio Secreto avisan en voz baja en los pasillos: “El Celtic está en el Óvalo”. Eso significa que deben estar alertas, revela el periodista Evan Osnos en una extensa entrevista con el presidente de Estados Unidos publicada en la revista The New Yorker.

El Celtic quiso demostrar en su tercer discurso anual del Estado de la Unión frente a ambas cámaras del Congreso que, a sus 81 años, está en condiciones físicas y psicológicas para reincidir cuatro años más en el Óvalo y seguir siendo el comandante en jefe a pesar de sus frecuentes olvidos y despistes.

Con su compromiso con la guerra contra Ucrania tras la sospechosa muerte en prisión del líder opositor ruso Alexei Navalny, el anuncio de normas más rígidas para controlar la inmigración y la restauración del derecho al aborto, entre otros asuntos, Biden procuró exhibir el contraste con su virtual rival republicano, Donald Trump, habilitado por la Corte Suprema para competir en noviembre. El máximo tribunal rechazó un fallo de Colorado que lo excluía en las boletas de ese Estado por su relación con el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, cuando incitó a sus seguidores, los muchachos trumpistas, a desconocer la victoria de Biden.

El dislate puso a prueba la fortaleza de la democracia, más allá de que Trump, de 77 años, no mucho más joven que Biden, encabece ahora los sondeos de cara a las presidenciales. Sobre todo, después de un supermartes poco competitivo en el cual Biden prácticamente no tuvo sombra y Trump, con 91 cargos penales en contra, logró deshacerse de su única contrincante republicana, Nikki Haley, exgobernadora de Carolina del Sur y exrepresentante de Estados Unidos ante la ONU. La revancha está servida. En especial, para Trump, llamado 13 veces “mi predecesor” por Biden sin identificarlo.

Trump supera en 20 puntos a Biden cuando los ciudadanos responden sobre el manejo de la economía

Algunos demócratas votaron en las primarias “no comprometido” en lugar de apoyar decididamente a Biden, el presidente de mayor edad de la historia. ¿Por qué? Porque dudan de su vigor y de su autoridad o, como ocurrió en Minnesota, porque critican su política en la guerra de la Franja de Gaza. Enfrente, durante un discurso con tono proselitista, no tuvo una platea ejemplar. La Cámara de Representantes, presidida por el republicano Mike Johnson después de la caótica destitución de otro republicano, Kevin McCarthy, aún no sancionó el presupuesto de este año ni los proyectos de leyes de ayudas para Ucrania e Israel.

¿Qué cartas mostró Biden? La inflación, que había alcanzado su punto más alto en 40 años en 2022, 9,1 %, cayó al 2 % de la prepandemia. La economía creció un 3,1 % en 2023. El desempleo bajó a mínimos históricos. La calle ve otra cosa. Trump supera en 20 puntos a Biden cuando los ciudadanos responden sobre el manejo de la economía, según una encuesta de NBC News. Una de los tantas, en realidad. La percepción no se fía de los números. Sindicatos como los de las industrias automotriz y del entretenimiento paralizaron sus actividades varias veces. Los salarios no acompañan el aumento de los precios, adujeron.

Les sobra mes al final del sueldo, pero, paradójicamente, creció el consumo. No solo eso. Trump le saca 32 puntos a Biden en la cuestión migratoria y 23 en las condiciones físicas y psicológicas para gobernar. Le sonríen los sondeos con un ala republicana comprometida con las siglas MAGA (Make America Great Again) y otra, la demócrata, debilitada por la falta de confianza en su propio presidente. El Celtic se guarece en el Óvalo, pero no es ajeno a una realidad plasmada a golpes de redes sociales. El estado de la desunión se guía por la insatisfacción, no por la fidelidad partidaria como en otros tiempos.

Nota: este es un artículo republicado del medio «El Ínterin» a través de un acuerdo de cooperación entre ambas partes para la difusión de contenido periodístico. Link original.

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Jorge Elías es un destacado periodista argentino especialista en  política internacional y relaciones internacionales. Fue corresponsal en Estados Unidos, México y Canadá, como así también, tiene una vasta experiencia en investigaciones relacionadas a la política internacional. Es también integrante del Instituto de Política Internacional de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas y miembro consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

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