De acuerdo a un reciente comunicado del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, cinco personas que trabajarían para la policía secreta de la República Popular China han sido acusadas por un tribunal federal de Nueva York.
En los últimos años China se ha convertido en pionero y principal impulsor de la inteligencia artificial y del procesamiento de big data como instrumentos de control sobre su población, creando el método conocido como sistema de puntuación ciudadana o de crédito social. Sumado a la censura opositora y el endurecimiento de sus controles limitando la libertad de expresión, el objetivo del gobierno es mantener a sus compatriotas en el camino correcto, sin importar si estos se encuentran dentro o fuera de los límites del país.
Las denuncias revelan que los acusados persiguieron, hostigaron, acosaron y espiaron a ciudadanos chinos residentes en distintas ciudades de los Estados Unidos, con el objetivo de intimidar o perjudicar a aquellos cuyas opiniones o acciones políticas fueran desaprobadas por el gobierno chino.
Socavar al candidato electoral a cualquier precio
En septiembre de 2021, Qiming Lin, ciudadano chino de 59 años, contrató un investigador privado con el fin de perjudicar la campaña de un residente de Brooklyn que se postula actualmente para el Congreso de los Estados Unidos en las elecciones de noviembre de 2022. La víctima había sido en su juventud un líder estudiantil durante las manifestaciones a favor de la democracia en la plaza de Tiananmen del año 1989, que luego escapó hacia los Estados Unidos, sirvió en el ejército y más tarde se convirtió en ciudadano naturalizado.
Lin le explicó al investigador que, si la víctima era electa en las primarias de junio de 2022, las chances de que luego fuera nombrado legislador eran grandes. Lin prometió trabajos similares en el futuro si la operación era exitosa y remarcó que cualquier precio a pagar sería justo.
Para cumplir con su objetivo, se le solicitó al investigador que buscara cualquier tipo de información despectiva o perjudicial para la víctima, que podría ser alguna relación extra matrimonial o algún hecho de esa índole.
Las denuncias revelan que los acusados persiguieron, hostigaron, acosaron y espiaron a ciudadanos chinos residentes en ciudades de los Estados Unidos
La ambición era tan desmedida que Lin exigió que, si ningún escándalo era identificado, el mismo podría crearse, por ejemplo, tentando a la víctima con alguna trabajadora sexual. La mujer contactada a tal efecto requirió $40.000 dólares. Una vez más, el dinero no era problema siempre y cuando la operación fuera exitosa.
En diciembre de 2021, Lin habría enviado un mensaje de voz al investigador proponiendo atacar físicamente a la víctima de tal forma que no pudiera presentarse a elecciones: “un accidente automovilístico, él quedará completamente destrozado [risas], ¿verdad? No sé, eh, de cualquier manera, desde todos los ángulos diferentes. O, el día de la elección, él mismo no puede llegar allí, ¿verdad?”
Lin, acusado de conspiración para cometer acoso interestatal y otros delitos, está prófugo.
La diáspora china bajo espionaje
Shujun Wang es un ciudadano estadounidense naturalizado de China de 73 años. Antes de emigrar fue profesor en la Facultad de Ciencias Sociales de Qingdao. En 1994 llegó a los Estados Unidos como profesor invitado por dos años en una universidad de Nueva York. En 2006 se convirtió en uno de los líderes de “Hu Yaobang and Zhao Ziyang Memorial Foundation”, una organización a favor de la democracia en Queens, que celebra a dos ex líderes del Partido Comunista Chino que promovieron reformas políticas y económicas que los forzó a ser expulsados del poder. Wang está acusado de espiar a los propios miembros de su comunidad operando secretamente bajo la dirección de oficiales del Ministerio de Seguridad del Estado Chino (MMS).
Aprovechando su posición y estatus dentro de la comunidad de la diáspora china, Wang recopiló información sobre activistas a favor de la democracia en Hong Kong, defensores de la independencia de Taiwán y líderes de movimientos de derechos humanos a favor de los uigures y tibetanos para reportarla al gobierno chino.
Wang envió “diarios” por correo electrónico al MSS que contenían detalles de sus conversaciones con disidentes destacados, las actividades de los activistas a favor de la democracia, así como números de teléfono relevantes y otra información de contacto.
El 16 de noviembre de 2016, por ejemplo, Wang informó a un agente del MSS que “acababa de terminar de conversar” con un destacado activista de derechos humanos y había hecho las “preguntas necesarias” y recibido respuestas “francas”. El oficial del MSS respondió con un emoji de pulgar hacia arriba, indicándole a Wang que registrara esa información en un “diario”.
En abril de 2020, uno de los activistas identificado por Wang como “Disidente de Hong Kong N°1” fue arrestado en Hong Kong y encarcelado por cargos políticos. Durante 2019 y 2020, otros activistas fueron arrestados bajo los mismos cargos.
Wang fue arrestado bajo una fianza de $300.000 dólares y acusado de actuar como agente del gobierno chino, uso delictivo de medios de identificación y falso testimonio en relación a su participación en el esquema de represión transnacional orquestado por el MSS.
El silencio del artista
Fan Liu, de 62 años y presidente de una supuesta empresa de medios de Nueva York y Matthew Ziburis, de 49 años y ex oficial correccional del estado de Florida y guardaespaldas, habrían estado operando bajo las órdenes de Qiang Sun, ciudadano chino de 40 años y empleado de una empresa de tecnología, con el fin de desacreditar a disidentes del gobierno chino que residen en Nueva York, California, Indiana y otros estados, espiándolos y difundiendo información negativa sobre ellos.
Para obtener la declaración de impuestos de uno de los disidentes apuntados, Liu habría contratado a un investigador privado para que le pagara sobornos a un empleado de la IRS (“Internal Revenue Service”). El investigador estaba cooperando con las autoridades y el pago del soborno no se realizó. El objetivo de los acusados era utilizar esa información para desacreditar al disidente.
China se ha convertido en impulsor de la inteligencia artificial y procesamiento de big data como instrumentos de control sobre su población
En otro esquema, los acusados hicieron planes para destruir la obra de arte de un artista disidente cuyo trabajo es crítico del gobierno chino. Una escultura que representaba a Xi Jinping como una molécula de COVID-19 fue arruinada en la primavera del 2021.
Los activistas y disidentes también fueron espiados electrónicamente mediante cámaras de vigilancia y dispositivos GPS instalados en oficinas y automóviles.
Liu y Ziburis fueron arrestados acusados de conspirar para actuar como agentes del gobierno chino, entre otros cargos, mientras que Sun sigue prófugo. Liu fue liberado bajo una fianza de $1 millón de dólares con monitoreo electrónico.
Alan Kohler, subdirector de la división de contrainteligencia del FBI declaró que “el Ministerio de Seguridad del Estado de China es más que una agencia de recolección de inteligencia. Ejecuta los esfuerzos del gobierno chino para limitar la libertad de expresión, atacar a los disidentes y preservar el poder del Partido Comunista”.
Es Abogado egresado de la Universidad Católica Argentina. Es certificado por la Asociación Argentina de Ética y Compliance como “Especialista Internacional en Ética y Compliance” y por la International Federation of Compliance Associations como “Profesional de Compliance”. Ha trabajado en compañías multinacionales de primer nivel, principalmente en la implementación de programas de compliance y brindando capacitaciones en materia anticorrupción en Argentina, Brasil, Italia, Kazajistán, México, Nigeria, Rumania, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos y Uruguay. Actualmente se encuentra especializándose en Ciberdelincuencia y Tecnologías Aplicadas a la Investigación en la Universidad Austral (Argentina) y la Universitat Abat Oliba CEU (España).














